A pocos días de la primera vuelta de las presidenciales en Colombia, crece la presión de la oposición nacional e internacional contra de la candidatura progresista

 - El fondo oscuro de la disputa por las presidenciales

En días pasados el senador republicano Bernie Moreno, de origen colombiano, advirtió sobre la posibilidad de que EE. UU. no reconociera los resultados electorales e incluso interviniera si “el país toma el camino equivocado”.

Señaló también que, como observador del proceso electoral, a su llegada al país les plantearía al Gobierno y al CNE la propuesta de anular los resultados electorales en zonas en donde se registrara intimidación de grupos armados.  

El arrogante senador es integrante de una de las familias poderosas del país, estrechamente ligada a Uribe, uno de cuyos miembros ha ocupado altos cargos estatales e internacionales.

Su amenaza se produce en medio de un despliegue mediático sin precedentes contra Petro y Cepeda. Días antes circuló un audio de un supuesto guerrillero que obligaba a la población a votar por el “compañero” Iván. Las autoridades militares demostraron la falsedad de dicho audio, por lo demás, bastante burdo.

Este es el ambiente que se vive a escasos cinco días de las elecciones. Las tensiones se han exacerbado y debe esperarse que en estos últimos días haya todo tipo de provocaciones y falsedades. Apareció en las redes un falso llamado del gobierno a un paro para los días previos a las elecciones.

Se trata de generar rabia, incertidumbre y miedo, como propone el Proyecto Júpiter, ampliamente denunciado por su intento de manipular emociones para incidir en las elecciones.   

La oposición está desesperada. Ahora se concentra en apoyar a Abelardo, el candidato mafioso, quien anunció que va a extraditar a Petro y a “destripar” a la izquierda.

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El domingo pasado se publicaron sondeos y encuestas que muestran un supuesto empate técnico entre Cepeda y Abelardo, quien sube estrepitosamente.

En Antioquia, otrora fortín de Uribe, sus hordas atacaron violentamente a quienes promueven la candidatura progresista. El mismo expresidente salió a destruir un mural que honra la memoria de las víctimas de los 7.837 casos de “falsos positivos” y de la embestida narco paramilitar del gobierno de Uribe en la Escombrera, Comuna 13 de Medellín, en 2002.

El respaldo permanente de altos funcionarios de Trump y de congresistas republicanos a la derecha colombiana ha sido permanente durante el gobierno de Petro-

Sus reiterados encuentros, acusaciones y calumnias, sus llamados a la intervención militar en el país, no dejan ninguna duda. En octubre pasado, en momentos de alta tensión entre los dos presidentes, el mismo senador Moreno anunció el ingreso del presidente a la lista OFAC, días antes de que esto se hiciera oficialmente.    

Como en toda la región, se trata de impedir a como dé lugar que el progresismo avance “Si hay que matar a la gente para nosotros poder estar tranquilos, se va a hacer”, dice el expresidente hondureño, narcotraficante y exconvicto, Juan Orlando Hernández, en uno de los audios divulgados del llamado Hondurasgate.

Los ataques políticos y racistas también se han extendido contra Iván Cepeda y Aída Quicué, comprometidos a fondo con continuar y profundizar el proyecto del cambio. Carlos Jiménez, representante de la Florida, se refirió a él como al comunista que quiere llevar al país a una dictadura asesina como la cubana. “Que Dios ampare a Colombia del cáncer comunista”, señaló. 

Por otra parte, en lo interno siguen las preocupaciones por el manejo del proceso electoral mismo. Miremos un poco atrás. En la década de los noventa, en el fervor de la tecnocracia neoliberal por las privatizaciones, se le entregó el “negocio” del manejo electoral al sector privado.  

La decisión ha sido cuestionada permanentemente por el presidente y los sectores democráticos. El pasado 15 de mayo un grupo de exmagistrados de las altas cortes, académicos, defensores de derechos humanos y líderes sociales envió una carta abierta al registrador nacional para exigirle “las mayores garantías posibles” en el proceso electoral en curso.

Le pedían autorizar de inmediato que una firma internacional competente e independiente realizara “una auditoría forense integral (…) de los softwares de preconteo, escrutinio, consolidación y divulgación de resultados”. Se refirieron a varias irregularidades detectadas en elecciones previas,

La carta invocaba la sentencia del Consejo de Estado de febrero de 2018, que ordenó adquirir un software de escrutinio “desde y para el Estado”, señalando que estos softwares no podían estar en manos de la firma Thomas Greg & Sons y de su filial ASD.

Recordemos que en las pasadas elecciones de Honduras hubo denuncias precisas de fraude a favor del candidato de Trump por parte de esta firma colombiana que también opera allí.

Pero la sentencia del Consejo de Estado no se cumplió y ninguna entidad de control hizo nada al respecto. Tanto la autoridad electoral como la ultraderecha insisten ahora en que todas las denuncias son delirios de Petro.

Hace poco tiempo se conoció también un audio en el que el candidato Abelardo le ofrecía a la empresa Greg & Sons devolverle el contrato de la elaboración de pasaportes, a cambio de ayuda electoral. Nuevamente, los medios insistieron en referirse a los supuestos abusos de Petro, quien les quitó dicho contrato para que lo asumiera el Estado.

En este contexto tan complicado y truculento, es fundamental el triunfo de Cepeda en primera vuelta

Es necesario ampliar y reforzar las coaliciones con sectores independientes. Los avances sociales del actual gobierno son incuestionables. Ni la maraña de desinformación, ni el entramado de mentiras, pueden ocultarlos.

Su mandato estuvo signado por una lucha permanente por aprobar unas reformas sociales estratégicas, orientadas a transformar las bases sobre las cuales se construyó el país más desigual de Latinoamérica.

Más allá de estos avances, hay logros trascendentales, profundos, esperanzadores, intangibles. Sus intervenciones, decisiones y discusiones sembraron la esperanza en la población, después de siglos de dominio oligárquico y de décadas de neoliberalismo. Recogieron el clamor de la juventud urbana y rural, excluida de todo.

Les devolvió la dignidad. Les enseñó que el cambio hacia la justicia social y climática no solo es posible, sino necesario, obligatorio.  

En un escenario global marcado por fascismo, guerra, genocidio y manipulación mediática, su triunfo es crucial para el continente y el Sur global. Ganamos hace cuatro años y ahora repetiremos.

De la isma autora: Dos asuntos tenebrosos para las elecciones

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Por Consuelo Ahumada

Ph.D Ciencia Política con énfasis en Estudios Latinoamericanos, New York University. Profesora Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad Externado de Colombia. Miembro de número de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, ACCE e integrante de su Mesa Directiva. Miembro de la Asociación Colombiana de Economía Crítica, ACECRI.