Las personas que vivieron muy de cerca ese terremoto están expuestas a sufrir de lo que se llama estrés postraumático. ¿Por qué? Porque la persona vivió una situación muy difícil que ocurrió de manera rápida y abrupta; hubo mucho dolor, mucho sufrimiento y la persona queda totalmente llena de sentimientos negativos, como son la ansiedad y el miedo que la paralizan.
Es importante que las personas que estén sufriendo de este estrés postraumático, que es frecuente cuando hay calamidades de este tipo, reciban ayuda. Si la persona no recibe ayuda, lo malo es que esa ansiedad, esas ganas de llorar y ese estado emocional alterado pueden quedarse con ella por mucho tiempo. En realidad, no hace falta que pase eso: la persona puede acudir a psicología. Hay servicios de psicología en todo el país y hay psicólogos que se han puesto a la orden para ayudar a las personas que están con palpitaciones, estados de nerviosismo, mucho llanto y que no han podido funcionar normalmente.
Es importante que sepan eso y que quienes puedan pagar una terapia o algún tipo de tratamiento lo hagan. Hay muchos tipos de terapias para el estrés postraumático y tenemos que hacer buen uso de ellos.
También pueden tener trauma los niños, no solo los adultos. Un niño que vive una situación tan difícil como es un terremoto y ve que su familia muere, queda afectada, se pierde o no puede ser rescatada de los escombros, vive una experiencia que va a marcar su vida. Por lo tanto, debemos, como psicólogos y como personas que estamos cerca de los niños a quienes les haya ocurrido esto, ayudarlos.
Una de las cosas más importantes es llevarlos inmediatamente a recibir ayuda psicológica para ese estrés tan complicado y difícil que puede manifestarse después de un fenómeno de este tipo.
Lo malo es que a muchas personas no les gusta la psicología y no quieren recibir esa ayuda. El mensaje que yo quiero darles es que, en realidad, no importa si les gusta o no: es necesario, porque, si no, pueden quedar con una afectación que los acompañe el resto de la vida. Los traumas hay que superarlos de una manera u otra y, entre más rápido, mejor.
Este terremoto ocurrió esta semana y ya hay gente que no puede dormir, gente que llora todo el tiempo, gente que está triste y gente que no tiene ganas de vivir. Hay personas que se están sintiendo muy mal física y psicológicamente.
Esa gente necesita ayuda urgente, no solo médica para su cuerpo, sino también psicológica para su mente y para su alma. Su corazón está destrozado; la persona puede estar sintiendo que no puede más. Tenemos que ayudarla.
Este artículo, esta columna, la quiero dedicar a este tema porque me parece lo más importante de todo esto que hay que atender y que no podemos olvidar. Tenemos que dejar de lado todos los tabúes que tengamos con la psiquiatría, la psicología, etcétera, porque no son verdad y, por el contrario, estas disciplinas pueden ser muy beneficiosas para todo aquel que acuda a recibir ayuda por lo que le esté ocurriendo de manera traumática.
Hay infinidad de ejercicios que se pueden realizar y muchas alternativas de tratamiento. En mi caso, por ejemplo, estoy entrenada en lo que se llaman los movimientos rápidos; se llama EMDR. Es un método que utiliza movimientos rápidos oculares que ayudan mucho a curar el trauma.
Así de sencillo, se puede hacer sin que la persona tenga que hablar mucho, pero sí le toca traer recuerdos al presente nuevamente. Eso es doloroso, pero poco a poco la persona se va sintiendo mejor.
Hay otros métodos para el estrés postraumático, pero, si no actuamos, van a empezar a aparecer cantidades de síntomas en niños, adultos, jóvenes y mayores. Por eso, tenemos que obrar y actuar lo más rápido posible.
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