El delito del amor

Por: Jota Olivares
Marzo 25, 2015
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El delito del amor

No sabía cómo empezar a escribir esto, es más, no tenía pensado hacerlo, lo único que pasaba por mi cabeza en ese momento, eran los escasos pero tan significantes recuerdos que a pesar de tanto tiempo, todavía están ahí, en ese espacio vacío, sensible y devastado, ese vacío que tampoco sé si concurrían en la cabeza o en el corazón, pero que duelen, lógica o irracionalmente, y que se reflejan como si hubiera sucedido hace pocas horas.

Lo que no me explico fue como en tan poco tiempo, sin conocer, sin precaución ni cautela, decidió mi corazón entregarse de una manera única; yo que tanto criticaba a la gente enamorada, los veía estúpidos, ciegos y sordos, tanta cursilería y romanticismo me daba náuseas y juraba que jamás me pasaría, Y menos aun teniendo claro mi tipo de persona ideal, que no era nada fácil de conseguir, pero llego usted.

Una persona muy diferente a la que buscaba, no cumplía mis expectativas a cabalidad, pero de la nada, sin imaginarlo, sin esperarlo, llego para confirmar la realidad que sujetaba mi razón, que se disfrazó de una mentira amigable, me envolvió y jugo con mi corazón hasta que logro incrustar sus raíces, hacerse invencible, insuperable, hasta destapar su fachada y mostrarse como la verdad dolorosa, que siempre quise evitar.

Solo pocos días bastaron, para lograr sacar de mi ser eso que tanto me había negado a sentir gracias a las experiencias ajenas que en la realidad o en la ficción, siempre dejan el mismo mensaje de desesperanza, de irrealismo disfrazado de verdad. Fue tanta la falsa esperanza depositada y el masoquismo que no veía en el momento, que a pesar de tantos desaires supuse que valía la pena, pero lo que no sabía, era que estaba nadando contra la corriente solo, sin ser realmente correspondido como quisiera.

Nunca me dijo que le molestaba de mí, yo era prácticamente perfecto para usted, pero de la nada, su mirada ya no estaba puesta en mí, ya veía un nuevo horizonte, una nueva oportunidad que sin pensarlo tan solo un segundo, decidió seguir, devolviéndome todo lo que yo le había entregado, todos los sueños cayeron y quebraron como una copa de cristal, ¿y que haría yo ahora con todo eso? ¿A quien se lo iba a entregar si eso era únicamente para usted?

Esas y otras muchas inquietudes, mezcladas con la decepción y la rabia empezaron a inundar mi cabeza. ¿Y que es de mi ahora? Un estúpido, un ciego, sordo, cursi y romántico que solo produce náuseas, soy la viva imagen de lo que tanto critique y desprecie, una vil copia de lo que jamás desee ser.

Pensaba que uno decide de que persona enamorarse, pero la vida me mostró que nadie elige, el amor llega, sin previo aviso, y a mí me toco de la persona equivocada, tan equivocada, tan diferente, tan opuesta a lo que soy; pero también aprendí que lo que sí se puede decidir es olvidar! Una decisión que cuesta, que duele pero que es necesaria tomar, y ahí es donde nos damos cuenta que tan valientes somos.
Muchas personas toman el amor como un juego, sin pensar en las consecuencias que puede traer para la otra persona y que a diferencia mía, el karma se encargó de cobrarme antes de haber cometido ese delito, el delito del amor, el cual he tenido que pagar con creces, pero que algún día a pesar de todo tendrá su recompensa. Que pensara en este momento, se acordara de mí? me extrañara? ¿Deseará volverme a hablar? Son preguntas que quizá ya tienen respuesta, respuestas que se asientan en su ausencia, y que a pesar de haber perdido mi orgullo de forma vergonzosa, y sin que le hubiera importado un rábano, quisiera algún día poder responder!

¿Que queda de mi ahora? Un ser insensible, con una roca palpitante, decidido a buscar la felicidad en la soledad que siempre me acompaño y nunca vi. Un objeto que sigue criticando a los estúpidos, ciegos, sordos, cursis y románticos no basados en lo que viven en el momento, sino pensando en lo que vendrá en el futuro para ellos, porque ese es el error que comentemos todos al enamorarnos, nos dejamos llevar por el presente, y confiamos más de lo normal, sin pensar en el futuro, y ese futuro que no imagine, es el presente doloroso y torturador que vivo ahora, con la mínima esperanza de encontrar la salida, que aunque usted señor lector a quien agradezco por leer este texto quizá crea que no veo, si la tengo, pero no crean es que esa salida es encontrar a una persona para amar. Esa luz es el aprender ser feliz solo, vivir de forma responsable, y precavida!

Por ahora voy divagando en mi pequeño universo, lleno de recuerdos que poco a poco se van desvaneciendo, trato de recuperar mi orgullo y mi dignidad, esa que decidí arriesgar por todo, y termine quedándome sin nada! Voy en busca de una felicidad que creo verdadera, con un rumbo que poco a poco iré definiendo, reestructurado mi razón, y dándole sentido a las pequeñas cosas que en realidad vale la pena, y una se esas pequeñas cosas en el mundo pero la más importante, soy yo!

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