Fajardo no sería captador de votos de centro porque se vio que ello no toma fuerza, lo que está buscando es ser el outsider no de la política sino de la polarización

Para entender las estrategias electorales -al igual que para las de las narrativas conspirativas –  toca asumir que detrás de lo que se ve siempre puede existir una explicación que va más allá de lo que nos muestran. Pero al mismo tiempo que casi siempre lo que muestran es realidad, la ‘teoría conspirativa’ o la estrategia no nace completa sino evoluciona a pedazos, incluso a veces sin que exista un promotor u ordenador o un guion para desarrollarla.

El caso de Fajardo podría caer en esa situación

Porque, a riesgo de maltratar el lenguaje, parece bastante imposible entender que en las encuestas estén tomándolo en serio como candidato posible.

Por el momento es incomprensible que lo tengan casi a la fuerza en las encuestas. El interés del candidato en seguir apareciendo se entiende, pero lo de las encuestadoras parece merecer también alguna explicación.

La explicación que él da es parcialmente concebible: si llega a una presencia de cierto nivel en las encuestas, tomaría un momentum que le permitiría ser tenido en cuenta para competir por un cupo en la primera vuelta. Y tiene una estrategia:

No sería un captador de votos del centro puesto que tal posición ya se vio que no toma fuerza

Se la juega a ser solo ‘otra posibilidad’…

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Lo que está buscando es presentarse como el outsider no de la política sino de la polarización.

Pero la ‘resiliencia’ de su campaña en las encuestas, entrevistas, y presencia mediática no depende de su estrategia sino de la de promotores externos.

Según se vea, sea por quienes lo promueven desde afuera o sea por quienes votarían por él, y según se tome la primera o segunda vuelta, la ‘candidatura Fajardo’ tendría diferentes funciones.

 En la primera, así como el voto en blanco que no produce nada, su oferta no responde a ninguna expectativa pero permite al votante sentir que expresó algún inconformismo. Los promotores, estrategas o ‘conspiradores’ esperan lograr suficiente cohesión y suficiente fuerza para hacerlo pesar en forma determinante en la segunda vuelta.

Coinciden ahora los dos intereses en que la estrategia deja de ser la seriedad y ‘neutralidad’ mantenida hasta el momento y se cambia por la búsqueda de la atención y de las motivaciones emocionales para acumular simpatizantes (como lo expone en excelente artículo Jaques Attali  en El Tiempo 19 de Abril).  Se trata para él de hacerse ver, y, para quienes ‘conspiran’  para que capitalice votantes, de hacerlo ver.

Probablemente veremos otras presentaciones con la escoba con la bandera de Colombia (a lo Mokus) o acercándose políticamente a la candidatura de Paloma Valencia, con espectáculos que coincidan entre las campañas como lo del referendo contra la Constituyente.

Del mismo autor: Constituyente y contraconstituyente

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Por Juan Manuel López

Es analista político-económico, estudió Economía Política en la Universidad de Sydney en Australia. Ha sido columnista para KienyKe, Dinero.com y El Heraldo.