En el parqueadero de RTVC, en el viejo Centro Administrativo Nacional de la calle 26 de Bogotá, hay un elefante blanco de doce toneladas, con ocho cámaras, una consola, un dron y un precio de $11.924 millones. No puede moverse. No puede transmitir. No puede ni siquiera prenderse.
La razón parece de manual de lo absurdo: le falta la planta de energía. Sin esa fuente autónoma, que es el corazón de cualquier unidad móvil de televisión, el vehículo no alimenta sus equipos y no puede salir a cubrir ni una cuadra fuera de las instalaciones.
Así lo denuncia la actual Administración del Sistema de Medios Públicos en un informe conocido este 15 de octubre, sobre el contrato 2899 suscrito el 16 de diciembre de 2025 con un objeto social en el que se lee: “Suministro integral de una unidad móvil broadcast, incluida su fabricación, dotación, integración tecnológica y puesta en marcha”.
La que debía ser la joya para fortalecer producción y cobertura, es hoy una inversión inmovilizada y se refleja en una cuenta que no cuadra, por causa de un sobreprecio calculado en $2.000 millones.
De los $11.924 millones, cerca de $9.000 millones fueron a equipos audiovisuales. Pero cuando los ingenieros de RTVC hicieron lo que no se hizo antes , que fue cotizar en el mercado, encontraron que equipos equivalentes cuestan unos $7.000 millones. De ahí surge el cálculo del sobrecosto.
Sus componentes son ocho cámaras tipo broadcast con óptica deficiente para los estándares actuales de RTVC. Está integrada una consola de sonido que apenas cumple el mínimo del contrato, pues no está estandarizada para eventos de gran formato y no responde a necesidades de nivel broadcast.
Hay un dron, pero no es para televisión en vivo. Es un equipo de cartografía y seguridad, que no alcanza el estándar audiovisual requerido. “Alguien metió un dron que no sirve para hacer televisión, en un contrato para hacer televisión”, dijo un funcionario de control interno de RTVC.
Ya hay cinco alertas activadas ante los entes de control. RTVC ya trasladó el caso a la Contraloría, a la Procuraduría y a la Fiscalía. Y no es solo por el camión apagado. La revisión documental abre por lo menos cinco interrogantes.
El contratista que ejecutó el proceso desde RTVC, en enero de 2026 pasó a ser coordinador de Gestión Técnica de Señales de planta. Recibió la unidad móvil y en mayo se fue de la entidad. La secuencia genera dudas sobre la trazabilidad y la responsabilidad en el jugoso contrato.
Pliego sastre
Se exigió certificar experiencia en construcción de unidades móviles con capacidad de expansión de chasis. En ese momento, según RTVC, solo una compañía en Colombia cumplía. En consecuencia, la mayoría de los interesados se retiraron y se redujo el principio de la pluralidad.
Las dos únicas empresas que participaron por separado en el estudio previo de mercado, luego se unieron para presentar una sola oferta y conformaron la Unión Temporal que se ganó el contrato. Sin prejuzgar, dice RTVC, es una seria señal de alerta de posible coordinación indebida o colusión. Lo tendrán que definir las autoridades que garantizan la libre competencia, en este caso la Superintendencia de Industria y Comercio.
El cierre de la denuncia pública de la nueva administración de RTVC es contundente: "Los recursos públicos debían fortalecer la capacidad de producción y cobertura de RTVC; pero hoy están inmovilizados en un vehículo que no puede salir a prestar el servicio para el cual fue adquirido”.
Un camión de $11.924 millones que no prende. Un elefante blanco con llantas nuevas, parqueado en Bogotá.
Anuncios.


