Edgar Tomás Jaramillo Carbonell fue designado como nuevo embajador de Colombia en Ciudad de Panamá, donde sucede a Fabio Alejandro Mariño. Llegará en momento clave para coordinar los protocolos de asistencia consular, orientación y acompañamiento a los colombianos tras el terremoto de Panamá el viernes 9 de octubre.

Jaramillo es barranquillero, estudió Administración de Negocios en Florida International University en Estados Unidos, donde también se formó en gestión de la construcción. Además de hacer frente a las necesidades consulares derivadas de la emergencia, tendrá entre sus prioridades el tema migratorio, y especialmente el tránsito de personas por la selva del Darién.
En 2025 se registraron cerca de 3.091 cruces por esa ruta durante todo el año. Muchas de quienes atraviesan el Darién no permanecen en Panamá, sino que continúan su recorrido por Centroamérica con destino a Estados Unidos. La gestión de estos movimientos son parte de la representación diplomática.
Antes de asumir el cargo, Jaramillo estuvo vinculado a empresas inmobiliarias, fiduciarias y constructoras. Integró las juntas directivas de Alianza Fiduciaria y Camacol Atlántico. Como empresario se destaca la llegada de la marca Sonesta a Barranquilla, a través del Grupo Jaramillo-Certain.
El proyecto contempló la construcción del Hotel Sonesta en la calle 106 con carrera 50, en el sector de Villa Santos, con una inversión de 25.000 millones de pesos, aportados por inversionistas nacionales y extranjeros.
Su cercanía política se asocia al expresidente Iván Duque, con quien se recuerda participó en la celebración vallenata de la primera vuelta presidencial en 2018.
Un constitucionalista europeo en La Haya
Al nombramiento de Panamá se suma la designación en Países Bajos de Martín Eduardo Botero, radicado actualmente en Europa. Es graduado en Jurisprudencia por la Universidad de Siena (Italia) y PhD en Derecho Constitucional Europeo por la Universidad de Bolonia. Botero dirige Botero & Office Associate Law Firm, que es un despacho internacional con sede principal en Madrid, especializado en litigios de alta complejidad en el ámbito del derecho constitucional, penal e internacional de los derechos humanos.
Su designación, junto con la de Jaramillo, amplía los cambios en la representación diplomática colombiana en el exterior.
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