El actual y doloroso desclasamiento social colombiano

La pandemia y la protesta social seguramente tendrán gran incidencia en las elecciones del año entrante. Una mirada reposada y analítica

Por: Orlando Solano Bárcenas
junio 01, 2021
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El actual y doloroso desclasamiento social colombiano
La pandemia de COVID-19 ha traído mucha pobreza en todo el planeta, especialmente en América Latina. Colombia no es la excepción. En efecto, en nuestro país la pobreza ha aumentado y se están dando fenómenos de desclasamiento social que seguramente tendrán fuertes consecuencias sociales, económicas y electorales. Al respecto cabe una pregunta: ¿en las elecciones de Congreso y Presidencia de la República de 2022 hacia dónde se irá el segmento específico de los “desclasados”?

Las clases sociales

Para entender el fenómeno del “desclasamiento” social primero hay que entender el complejo fenómeno de las clases sociales. El calificativo de “social” remite a grupos que ocupan un lugar en una escala que no varía con el tiempo o varía muy poco. Los vínculos en ellos están dictados por intereses y aspiraciones considerados comunes, que refuerzan la solidaridad interpersonal.  De esto surge un posicionamiento de clase por la propiedad, que no es definitivo ni absoluto. Esta se puede perder y hacer salir parcial, transitoria o definitivamente de la clase de propietarios.  La clase social es igualmente una forma de estratificación social en la que grupos de individuos comparten una o varias características comunes que los vinculan social o económicamente a través de varios factores: función productiva o "social", poder adquisitivo o "económico" o por la posición dentro de la burocracia. La homogenización de las clases a través de sus intereses de grupo social las compele a ejercer y mantener férreamente un predominio exclusivo, o mediante alianzas donde operen factores de afinidad y conveniencia.

Cuando se “sale” de la clase social a la que se pertenece se producen fenómenos de “desclasamiento”, sobre todo en el sentido de arriba hacia abajo o “descenso social” por pérdida de propiedad. Los descensos en la clase pueden tener o traer fuertes consecuencias sociales (como luchas revolucionarias) y en el plano personal (como resentimientos larvados). Ambos fenómenos podrían llevar a tomas de posición electoral imprevisibles.

Características de las clases sociales 

Las clases sociales suelen ser definidas por el puesto o nivel de consumo que ocupen las personas dentro de la actividad productiva de un país: obreros, empresarios, inversionistas, funcionarios, lumpenproletariado, etcétera. Se las representa como una escalera, como una pirámide y bajo otras formas. En todo caso en ellas va siempre la idea de “jerarquía” y de “movilidad”, por lo menos en las sociedades capitalistas. Movilidad que pone en marcha conceptos de “ascenso” y “descenso” situacionales. Los primeros, son de aplauso. Los segundos de conmiseraciones, burlas y vergüenza de los que se quedan.  El ascenso o el descenso social no son necesariamente reflejo de conflictos entre las clases, pero sí traen consecuencias. Descensos desmedidos y súbitos pueden dar lugar a reacciones violentas o a pesimismos paralizantes que conduzcan a la apatía ciudadana. Ascensos vertiginosos —“emergentes”— pueden dar lugar a fenómenos de riqueza rápida, egoísta e impacto en la moral social. En regímenes capitalistas, fuertes descensos afectan la parte media de la escala social, lo que puede dar lugar a grandes desequilibrios sociales. Que es lo que está ocurriendo en Colombia.

 Tipos de clases sociales ela sociedad capitalista  

Encontrar los tipos o criterios precisos de medición de lo que caracteriza a una clase social no es tarea fácil. Marx patinó siempre en esta labor. No solo el factor económico juega en esta materia: los medios de producción y las relaciones de producción de la burguesía versus el trabajo del proletariado. Relación de oposición, de conflicto entre los capitalistas, que poseen los medios de producción y el “proletariado” o "clase trabajadora" que debe vender su propio poder laboral, su mano de obra. La clase burguesa, remata Marx, debe desaparecer.

Max Weber considera que la "clase" está determinada por la posición económica, en contraste con el “estatus” y el “prestigio” social y no simplemente por las relaciones de producción; trata de superar el economicismo de Marx al considerar que quienes poseen propiedad pueden muy bien aliarse con los sectores menos privilegiados; afirma que la contradicción de clases tiende a efectivizarse cuando la propiedad se enfrenta al desclasamiento, cuando las acreencias se oponen a las deudas; distingue entre clases sociales, grupos de estatus y partidos políticos; los estratos son distintos, corresponden respectivamente a los órdenes económico, social y político. Las clases sociales se definen por la relación económicamente determinable entre sus miembros y el mercado.

Erik Olin Wright, propone superar lo binario. Observa una ampliación y nuevos matices en las clases. Una persona puede ser empleada en muchos lugares de clase diferentes situados entre el proletariado y la burguesía, con identificaciones también diferentes en los vínculos familiares y los roles. El mundo más que homogenizarse, tiende a diversificarse.

La tipología básica de clases sociales 

Son las clases “históricas” de la sociedad capitalista.

-Clase alta. Compuesta por dueños de empresas, corporaciones de grandes capitales, altos ejecutivos, grandes ingenieros y profesionales de prestigio situados favorablemente en la mejor posición de la pirámide social, la burocracia y la política. También hacen parte de ella los terratenientes y los herederos de fortunas prominentes que pueden asistir a los mejores colegios y tener personal a su servicio. Generalmente poseen unos ingresos muy superiores a la media de las sociedades en las que habitan. Suele recibir otros apelativos como los de Elite, Aristocracia, Oligarquía y Clase dominante.  Características principales: ser ricos, bien nacidos, poderosos o una combinación de ellas. Por su riqueza suele detentar el mayor poder político o por la sangre aristocrática, que califica a los primeros de “nuevos ricos” o “parvenus”, no siendo extraño que a la clase se llegue por el matrimonio o mediante este al patrimonio de los emergentes. Nobles ceden sus genes a cambio de patrimonio. La riqueza tradicional mira con desdén a la nueva riqueza. Es una clase de pocos (1 o 2%). Transmite la riqueza de generación en generación. Paga más impuestos al ser dueños en algunos países de entre el 80 y el 88% de la riqueza de toda la sociedad. Tiene mayores oportunidades educativas lo que le permite perpetuarse. En principio vota por mantener el orden establecido.

-Clase media. Formada por comerciantes, pequeños o medianos empresarios, profesionales con altos salarios, profesores, intelectuales y científicos. Puede permitirse ocasionalmente ciertos lujos (viajes, objetos de gran valor, buena salud y educación). Predominante en los países desarrollados, donde se sitúa entre la clase alta y la baja (¿sándwich?). Recibe otros calificativos de Clase media alta, Clase media baja, Cuellos blancos, Burguesía. Para algunos vive en permanente “apretón”. Las nuevas tecnologías le permiten cierto ascenso a la parte media de la escala social. Devengan más altos salarios que la clase pobre. Pueden poseer casi el 12% de la riqueza de toda la sociedad. Las acosa el miedo al descenso social hacia la pobreza, de allí que vacilen entre identificarse con la propia clase media o con la clase baja. Siempre anhelando subir a la clase alta. En todo caso la aspiración política capitalista es de aumentarla para acelerar el desarrollo del país, evitando que fenómenos económicos de recesión y devaluación la hagan descender; o las pandemias, que las reducen a nivel mundial (durante la actual en 54 millones sobre 1.324), haciendo notar que 131 millones pasaron a la categoría de pobres. Igualmente, 62 millones bajaron de la clase alta a la media.

-Clase baja. Compuesta por obreros de industria, empleados de bajos empleos en empresas de cualquier tamaño que devengan salarios mínimos que solo alcanzan para pagar la alimentación y el vestido, con pocas oportunidades de tener vivienda propia y sí de seguir pagando arriendo o de seguir estando al servicio de familias de clase media o alta. Tiene subgrupos de habitantes de calle, indigentes, marginales sin estudio. A veces es un mundo de favelas, tugurios y villas miseria de los núcleos urbanos. “Trabajadores de cuello azul”, de la Clase inferior, la Clase trabajadora, la Clase de bajos ingresos, y el Proletariado. La “precariedad” es su signo y sino en materia de salud física, mortalidad infantil, lesiones físicas incapacitantes y baja esperanza de vida. Los servicios de seguridad social con frecuencia no llegan a ellos. En Colombia la COVID-19 y el vandalismo de calle, rutas y medios de transporte durante ya más de un mes de protestas violentas la han hecho descender en forma inusitada.

-Clase del lumpenproletariado. Compuesta por aquellos miembros de la clase trabajadora que a veces se separan de los trabajadores por carecer de empleo de larga duración y / o sin hogar. Para Marx están en pobreza extrema, sin techo. Es la clase más baja de los trabajadores sin empleo y en pobreza extrema. Para ellos la caída en la estratificación social es un imposible físico, porque ya están en el piso.

Fronteras inciertas entre las categorías de clases 

Las fronteras entre los grupos de clases sociales a veces se difuminan u ofrecen variantes más hacia arriba o hacia debajo de la pirámide. Si hacia la base, tiene lugar el fenómeno del “desclasamiento”. Los diferentes sistemas propuestos de estratificación social procuran agrupar las clases en un conjunto de categorías sociales jerárquicas que expliquen de esta manera la movilidad social. La Ilustración europea afirmaba como necesaria la competencia entre las clases. Sin embargo, la distinción social o estratificación existe y es difícil aprehender el fenómeno. En Colombia se están dando grandes e imprevisibles cambios en esta materia.

La estratificación social 

Las clases sociales se agrupan en estratos sociales reconocibles, de acuerdo con diferentes criterios históricos de categorización. Son preponderantes los de ocupación, diferencia de ingreso, riqueza y acceso a los recursos materiales, estatus, poder social, económico y político. Las formas piramidales, de escalera, de escalones y más dadas por los expertos a la estratificación social están muy relacionadas con el sistema productivo. Representan la desigualdad de una sociedad en la distribución de los bienes materiales o simbólicos, los económicos o culturales por medio de una jerarquía social que se refleja institucionalmente al mantener una consistencia y coherencia en el curso del tiempo (esclavitud, castas, estamentos y clases sociales). La primera adscripción en una pirámide social suelen ser el nacimiento y la herencia familiar, de donde los hijos de las clases desfavorecidas suelen permanecer en ellas sin poder ascender, y los de clases favorecidas igualmente suelen permanecer y en veces ascender algo más. En el moderno sistema   de clases capitalista —basado en el mercado y de mayor movilidad social— las posibilidades de ascender de clase son mayores, tomando como criterio el mérito u otro factor que el mercado haya retenido como beneficioso para él. También pueden ser posibles los descensos en la clase, un hecho real en la Colombia actual a causa del CV-19 y los actos de vandalismo que han aumentado la pobreza y la pobreza extrema en solo un mes.

Noción de estrato social  

Surge de considerar un conjunto de personas relacionadas situadas en un mismo sitio o lugar similar dentro de la jerarquía o escala social. Este posicionamiento emerge del hecho de compartir similares creencias, valores, actitudes, estilos y actos de vida, de donde se desprenden ciertas cantidades y tipos específicos de poder, prestigio o privilegios. Pueden jugar otros factores como la etnicidad, el género y la edad siempre que lleguen a incidir, determinar o influir en el acceso a cada estrato social, en las cargas funcionales, la exigencia o condición de pertenencia. La estratificación es a la vez “proceso” y “resultado”. Lo primero divide a la sociedad en diversos agregados, gradúa posiciones diferentes de prestigio, propiedad y poder. Lo segundo, es el producto. De aquí salen las capas o estratos sociales. Unos de “exitosos” (estudiados, con salud y recursos) y otros de “pobres” (sin estudios, seguridad social y bajos salarios).

Características de la movilidad social 

Según la sociología designa los desplazamientos que efectúan los individuos o los núcleos familiares de una sociedad, dentro de un determinado espectro socioeconómico. Es la permeabilidad de las clases sociales que permite la incorporación de nuevos individuos en “ascenso” por el mérito, dentro de una sociedad estratificada. El esfuerzo se premia y el premio es el ascenso y nuevas oportunidades. Por el contrario, en una sociedad sin movilidad social las clases o estamentos sociales quedan fijos, inamovibles y sin que los individuos tengan esperanza de ascender. Colombia actualmente parece guardar en su seno una sociedad inmovilizada que más que ascensos, pareciera descender en sus clases media y baja. La movilidad social en las sociedades contemporáneas es percibida como una garantía de una sociedad más equitativa y menos desigual donde para combatir la pobreza esa movilidad es vista como indispensable y como factor de apaciguamiento de posturas políticas y sociales radicales. Dicho esto, sería conveniente preguntarnos qué tipo de posturas políticas podrían ser adoptadas por las clases medias en las elecciones de 2022.

Tipos de movilidad social 

Son varios. Dependen de los criterios empleados para clasificarla. Un primer conjunto distingue entre movilidad “horizontal” (dentro de un mismo estrato, sin que se produzca un cambio de estatus social) y movilidad “vertical” (con abandono de la clase social inicial para ir en ascenso o descenso en la escala social). Otro conjunto distingue entre movilidad social “intergeneracional” (desplazamiento entre una generación y la siguiente); y movilidad social “intrageneracional” (desplazamiento entre los individuos de una misma generación). Un nuevo conjunto distingue entre movilidad “estadística” (de cifras), movilidad social “absoluta” (por cambios reales en la estructura de las clases sociales) y movilidad social “relativa” (determinada por posibilidades diversas de pertenencia a uno u otro estrato social de individuos de distintos orígenes sociales).

Causas de la movilidad social 

La principal es la inversión en una educación de calidad, acompañada de otros factores que puedan traer mejores empleos, actualización de los conocimientos y mejor adaptación al entorno. El cambio tecnológico es otra causa de creación de nuevos puestos de empleo de mayores exigencias en la calificación, pero que hace obsoletos o destruye otros empleos tradicionales. La paternidad planificada se revela como otra causa de movilidad social al hacer familias menos numerosas, con más probabilidades de ascenso social y de detener el embarazo adolescente que trunca el estudio e inserta prematuramente en el mercado de trabajo. La lucha contra las resistencias culturales, fundamentalistas y religiosas retardatarias puede ser factor de aumento de la movilidad social. Pero, la migración —que obliga a empezar desde cero— puede ser, por el contrario, causa de afectación de esta movilidad. Factores de pobreza, necesidad de más salarios de subsistencia, migración e inmigración de pueblos vecinos están aumentando los descensos en la movilidad social colombiana, lo que traerá seguramente fuertes repercusiones en las elecciones de 2022, sin que sea posible desde ahora anticipar el rumbo que tomarán las clases medias en descenso.

Movilidad social y pobreza 

La desigualdad económica afecta la movilidad social hasta en sociedades desarrolladas. Los efectos económicos y electorales en 2022 deben ser previstos o por lo menos objeto de estudios serios de sociología electoral, siempre teniendo en cuenta que las elecciones serán bajo pandemia o de postpandemia. Especial atención deberá ser ejercida a los fenómenos de movilidad social “espuria” o de descenso en la escala social entre generaciones (hijos más estudiados o con mejores puestos que los padres, pero con un fuerte descenso respecto a los salarios). Así mismo se deberá prestar atención a la no-ascensión o a la lucha por no descender, reduciendo costos de educación, vivienda, ocio y menor consumo, entre otros.

La posición en la clase no es definitiva 

Puede ser redefinida. Varios criterios o estrategias pueden jugar en esta operación. El Derecho puede incrementar la movilidad social o detenerla por medio de la acción afirmativa o la retardataria en los lugares de trabajo o del estudio. Premiar el mérito puede ayudar a combatir el statu quo socioeconómico y generar una mayor movilidad social. La utilización de ciertos índices socioeconómicos puede servir para medir la facilidad o no de las personas para pasar de una clase social a otra (Grado de fluidez). Por su lado, el Coeficiente de Gini indica las desigualdades de ingresos entre ciudadanos de un mismo país siendo el instrumento básico para el análisis de la movilidad social las «matrices de movilidad», donde esta corresponde a una tabla formada por dos variables: la clase origen (O) y la clase destino (D). Todas estas metodologías, técnicas o estrategias sirven para comprender los fenómenos de estratificación y movilidad social de las clases con sus ascensos y descensos. También sus luchas.

La lucha de clases 

Las clases sociales aparecen como dualidades antagónicas en un contexto histórico de conflicto, que tiene como eje central el materialismo histórico de Marx y Engels. De este enfrentamiento mediado por la historia surge la lucha de clases que es la manifestación misma del conflicto de los intereses económicos de los individuos. El conflicto de clases, a menudo conocido como "guerra de clases" o "lucha de clases", es la tensión o el antagonismo que existe en la sociedad debido a intereses socioeconómicos y deseos competidores entre personas de diferentes clases. Según Marx, los diferentes individuos solo forman una clase en cuanto se ven obligados a sostener una lucha común contra otra clase, pues de otro modo ellos mismos se enfrentan hostilmente unos con otros en el plano de la competencia; y de otra parte la clase se "sustantiva" a su vez frente a los individuos que la forman, de tal modo que estos se encuentran ya con sus condiciones de vida predestinadas; se encuentran con que la clase les asigna su posición en la vida y con ello la trayectoria de su desarrollo personal; en resumen, se ven absorbidos por ella.

La sociedad se divide en grupos heterogéneos y clases, pero dentro de los grupos y clases y entre grupos y clases hay una intensa circulación vertical y horizontal. Los grupos y las clases están en conflicto, pero también hay una lucha dentro de estos grupos y clases. La parte del grupo o clase que trata de garantizar la hegemonía sobre su propio grupo o de su propia clase, o también a través de todos los grupos y todas las clases, se llama la “élite”. La teoría de la élite pretende ser una generalización de la teoría de la lucha de clases. Es la tesis de los “maquiavelistas”.

T. Veblen sostiene que, para conseguir, retener y obtener un mayor estatus social dentro de su clase social, las personas de bajo estatus emulan a los miembros respetados de alto estatus de su clase socioeconómica. Para ello consumen pagando más del precio normal de los productos por sus marcas y servicios, percibidos como productos de mejor calidad en tanto que son de una clase social más alta. En la lucha por un mayor estatus social la gente compra productos de alto estatus (bienes y servicios) de los cuales no pueden permitirse el lujo, a pesar de la disponibilidad de otros productos asequibles, ya que son percibidos como de menor calidad y menor prestigio social y por lo tanto de una clase social más baja.

Las posiciones políticas de clase 

Las clases sociales, sobre todo las altas y medias, suelen tener “conciencia de clase” y actuar en consecuencia. En la concepción marxista, en el caso del proletario, se trata del conocimiento que tiene de la situación de explotación y alienación en la que vive bajo el régimen capitalista. Es un “darse cuenta” de la alienación económica, política, social y religiosa en la que vive dentro de la sociedad capitalista. Dice Marx: “su ser social determina su conciencia...” y debe proceder en consecuencia frente a dos concepciones opuestas: El punto de vista “burgués” (de explotación) y el punto de vista proletario (de explotado). Este, como tarea histórica, debe acabar con lo burgués, porque está “cosificado” y es sujeto alienado devorado por su existencia alienada; además, tiene la fuerza del número. La conciencia de clase es requisito indispensable para la revolución y la liberación de la explotación del hombre por el hombre. Así podrá llegar a la toma del poder político y no por un supuesto ascensor social que le permita pasar de una a otra clase. El ascenso ya no es individual, es de la clase trabajadora. De la “clase para sí”.

La actual pandemia ha acelerado la concentración económica capitalista y el abismo de la desigualdad se hace insoportable. De los más ricos se dice que ganaron en 2020 un 24% más. Lo que ha traído mayor “pobreza” y “pobreza extrema” —con descensos— en grandes sectores de la clase trabajadora.  Y de las clases medias. También de las altas. Todo descenso trae malestar, sufrimiento y a veces resentimiento. Son procesos de movilidad social descendente, de “desclasamiento”, y no solo como empobrecimiento. Ellos afectan la condición y la posición de clase sobre todo de los estratos medios, “tocados” en el estatus, los estilos de vida, el consumo y la autoestima. ¿Quedará también afectada la posición de clase? ¿Cuál será la representación política como clase significativa de la clase media colombiana postpandemia? ¿Hacia abajo -hacia la clase trabajadora— o hacia arriba —hacia la clase alta—? ¿Hacia dónde operará el desplazamiento, el alejamiento, el descentramiento, el arrinconamiento, el desalojo, la pérdida de capacidad, la emigración, el mal giro, la inmigración, la relegación?

El desclasamiento social 

Según el Diccionario de la RAE, el desclasamiento consiste en la "acción o efecto de hacer que alguien deje de pertenecer a la clase social de la que proviene, o que pierda conciencia de ella", esto es, de su conciencia de clase, aquella a la cual pertenece objetiva y subjetivamente. No es solo una conciencia del propio interés de la clase, también lo es de un conjunto de puntos de vista compartidos sobre cómo la sociedad debe organizarse legal, cultural, social y políticamente. El desclasamiento social remite a desmantelamiento, reconstrucción, desclasificación, clausura, reclasificación, descalificación, cierre definitivo, modificación o cambio de la clase, de manera provisional o definitiva, parcial o total con o sin la totalidad de las condicionalidades ligadas o asociadas al mismo, total o por niveles, de plano o por etapas.

El desclasamiento está próximo al desordenamiento, la degeneración, el envilecimiento, la desnaturalización, la pudrición, la destitución, la senectud, la desagregación, la pauperización, el perecimiento, el rebajamiento, la molicie, la caída, la delicuescencia, la destitución; teniendo como antónimos la ascensión, la regeneración, el progreso, el florecimiento y el relevo. En términos lapidarios, es bajar o salir de una categoría social. Es “desclasarse” al sufrir una situación inferior. Un “desclasado” es un degradado, un venido a menos en su posición social, un aislado o situado en una clase social ajena, que no es la suya. Es un retroceso en el progreso generacional ascendente o por lo menos estable. Es, definitivamente, una pérdida. Por ejemplo, en los estilos de vida que traducen simbólicamente las posiciones de clase. En el análisis de este fenómeno Wright Mills fue certero al retratar la “decadencia” de las clases medias norteamericanas, rumbo a devenir trabajadores asalariados. Las implicaciones políticas en EE.UU. y resto del mundo son notables, más en la descendente. Son las que se podrían presentar en las elecciones de Colombia de 2022.

Lo adscriptivo opera menos y el empuje hacia abajo opera mucho más como efecto de la peor situación de mercado, de trabajo y la pérdida de situación de status. Los efectos ideológicos para la estabilidad del orden social son importantes por el debilitamiento del argumento meritocrático y por la pérdida del colchón de amortiguación entre las otras dos clases, que es el rol de la clase media. Los escalones de la escalera social, minados, caen, y con ellos los que soportaba. Cambia la posición de clase, la llamada “clase subjetiva”, y llega la exclusión de los que no bajaron y la vergüenza propia de aquellos que sí “bajaron”.

La pobreza y el desclasamiento social en Colombia (2019-2020-2021) 

De acuerdo con cifras del Banco Mundial, en Colombia para 2010 solo el 31% de la población de entre 15 y 19 años había completado estudios de secundaria y la educación es tal vez el gran motor de ascenso social. La población de más de 25 años tiene en promedio 3 años de educación secundaria, situación que resta oportunidades laborales. La cantidad en la educación ha aumentado, un poco menos la calidad y las carreras universitarias a veces no van de la mano con las demandas del mercado laboral.

Las clases sociales de Colombia en 2020 

 Según datos del Departamento Administrativo de Estadística Nacional, estaban compuestas de la siguiente manera:

-Clase alta: 1,7% = Mayores en ingresos a $3’520.360

-Clase media: 25,4% = Para los que están en ingresos entre $653.781 y $3’520.360

-Vulnerables: 30,4% = Los que están en ingresos entre $331.688 y $653.781

-Pobres: 42,5% = Son los hogares que tienen ingresos per cápita inferiores a $331.688

Se habla de ingresos per cápita “del hogar”. Si un hogar tiene 3 miembros que trabajan es considerado de clase alta si tiene más de 3 veces el valor del salario mínimo.

En Colombia, la pobreza del período 2019-2020-2021 ha ido en aumento. Se establecen diferencias entre la “pobreza” y la “pobreza extrema”, de esta manera:

La pobreza simple 

Se la define como aquella parte de la población que tiene un ingreso inferior al necesario para adquirir una “canasta básica de bienes y servicios” (en Colombia los pobres en 2019 eran 17.5 millones y en 2020, 21millones). Precisando esta noción, se considera que la pobreza incluye una “canasta completa”. En términos generales en Colombia los pobres aumentaron en 3.5 millones. Es decir, que esa cantidad bajó en la escala social.

La pobreza extrema 

 Se la define de igual manera que la pobreza, pero referida a una “canasta de alimentos” (en 2019 la pobreza extrema en Colombia era de 4.7 millones y en 2020 de 7.5 millones). Afinando, la pobreza extrema es la que ni siquiera alcanza para la alimentación. En Colombia los pobres extremos aumentaron en 2.8 millones. También hubo descenso en la escalera social, hasta el piso.

En un año de pandemia, Colombia retrocedió al menos una década en términos de pobreza 

El país experimentó un aumento en el índice de pobreza del 6,8 %, pasando de 35,7 % a 42,5 %: la peor cifra de los últimos 10 años (datos de 2021-04-30). De ese 6,8 % se puede decir que bajaron en la pirámide social agrandando su base.

Los niveles de pobreza y pobreza extrema en Colombia retrocedieron a antes de 2012 

El director del DANE, Juan Daniel Oviedo, explicó que en términos netos Colombia pasó de tener 17,4 millones de personas en situación de pobreza “monetaria” a contar con 21 millones. Un incremento de aproximadamente 3,6 millones de personas que ingresaron a la situación de “pobreza monetaria”. Agregó que Bogotá aportó 1.110.734 personas de este total de 21 millones. En cuanto a “pobreza extrema”, expuso que la situación fue similar. Subió del 9,6 %, en 2019, al 15,1 % el año pasado; un aumento de 5,5 puntos porcentuales superior a la incidencia registrada en el año de 2019. En este sentido, son 7,5 millones de personas las que se encontraban en situación de pobreza “monetaria extrema”, 2,8 millones más que en 2019, cuando la cifra se ubicó en 4,7 millones. Un gráfico del DANE muestra que estos índices superan los peores de la última década, registrados en 2012, cuando la pobreza estaba en 40,8 % y la pobreza extrema en 11,7 %.

En las cabeceras municipales, la “pobreza” aumentó 9,9 % y la pobreza “extrema” se incrementó 7,4 %, mientras que en los centros poblados y rurales dispersos la pobreza se redujo 4,6 % y la extrema cayó 1,1 puntos, en comparación con el año anterior. Entre las ciudades, tienen los peores índices de pobreza Quibdó (con 66,1 %) y Riohacha (con 57,1 %) y de pobreza extrema Quibdó (con 30,1 %) y Riohacha (con 27,7 %). Los datos más bajos los tuvieron Manizales (32,4 % de pobreza y 7,9 % de pobreza extrema) y Medellín (32,9 % de pobreza y 9,1 % de pobreza extrema).

Una brecha de desigualdad casi tan alta como hace una década 

Según el Dane la desigualdad de ingresos de 2020, medida por el coeficiente de Gini —en el que 0 representa ausencia de desigualdad y 1 desigualdad máxima—, se ubicó el año pasado en 0,544, que también supuso un crecimiento con respecto al 2019 (que fue de 0,526). Para el dominio de las cabeceras municipales el coeficiente de Gini fue 0,537 en 2020, frente a 0,505 presentado en 2019. Y para los centros poblados y rural disperso, dicho coeficiente en 2020 fue 0,456, el mismo valor registrado en el año 2019. Estas cifras también se convierten en las peores de la última década, superando el 0,539 del 2012 a nivel nacional.

Un colombiano pobre necesita 11 generaciones para pasar de tener ingresos bajos a tener ingresos medios. Así lo indica un estudio contenido en el libro “What We Owe Each Other. A New Social Contract” de la economista Minouche Shafik, directora del London School of Economics, en el que se comparan las posibilidades de ascenso social en diferentes países. Veamos las cifras: Dinamarca, 2 años; Suecia, 3 años; Australia, Canadá, España, Grecia, Japón, Holanda, 4 años; OECD, 4,5; Corea, UK, Italia, EEUU, Suiza, 5; Francia, Chile, Alemania, Argentina, 6; India, 7; Brasil, Suráfrica, 9; Colombia, 11(País. El ascenso social en Colombia, una “proeza” generacional por Contexto | May 4, 2021). 

El análisis de los medios especializados 

En resumen, en opinión del diario La República, la pobreza en Colombia aumentó al 42.5% de la población en 2020, lo que significó un aumento de 6.8 puntos porcentuales frente a la cifra de 2019 (35.7%). Se atribuye esta caída a la crisis económica y social que desató la pandemia, así como la caída histórica de 6.8% del PIB el año 2020 y las altas cifras de desempleo e informalidad en Colombia. En este sentido, 3.6 millones de personas ingresaron a la situación de pobreza “monetaria”, pues en 2019 la cifra era de 17.4 millones y en 2020 la cifra pasó a 21.02 millones de personas. Desagregando las dinámicas rurales y urbanas, según el DANE, en las cabeceras la cifra pasó de 32.3% a 42.4%, mientras que en la zona rural la incidencia de la pobreza monetaria disminuyó, pues el dato pasó de 47.5% a 42.9 por ciento.

Por otro lado, el porcentaje de personas en condición de pobreza “extrema” fue de 15.1%, lo que significó un aumento de 5.5 porcentuales frente a la cifra de 2019 (9.6%). Así, más de 2.78 millones de colombianos ingresaron a la situación de pobreza extrema en 2020, pues la cifra pasó de ser de 4.68 millones en 2019 a 7.47 millones de personas el año pasado. Se agrega que el director del DANE resaltó que, si en el país no se hubieran implementado los programas sociales, tanto ordinarios como extraordinarios, la incidencia de la pobreza hubiera sido de 46.1%, es decir, las medidas tuvieron un efecto de mitigación de 3.6 puntos porcentuales. (La República/ Redacción económica/ Colombia 29 de abril de 2021, 20:18).

Los nuevos desclasados frente a las elecciones de 2022 ¿hacia abajo o hacia arriba? 

Como en muchos países, en Colombia la política pasa por ciertos desafectos ciudadanos, siendo el “abstencionismo” el fenómeno más recurrente. Es decir, que la participación de los ciudadanos en la vida política está bastante afectada. Pese a la inscripción automática en el censo electoral, esta ventaja no incita particularmente a los colombianos a la participación, sobre todo a los jóvenes ¿Cuál será su posición frente a las urnas en 2022, luego del fenómeno pandemia y del empobrecimiento que ella ha traído a grandes capas de la escala social? ¿Qué incidencia tendrán en ellos las protestas violentas, los bloqueos de carretera y las altas tasas de desempleo ocasionadas tanto por el virus como por el malestar social? ¿Caerán en el abstencionismo y de qué tipo? Tema ya no solo de partidos políticos o Estado, sino de sociedad civil.

La abstención 

El análisis sociológico de la abstención revela la lógica interna de la participación en la vida política. Operan algunas variables: Las mujeres se abstienen más que los hombres y de estas, mucho más las viudas y las solteras. Los jóvenes y los ancianos se abstienen más. La participación crece con los ingresos, pero es muy variable en las jerarquías universitarias y profesionales. La abstención pone en evidencia la participación relativamente débil de los electores de las grandes ciudades, en particular entre la población obrera. ¿Aumentará el recurrente abstencionismo colombiano en las capas bajas de la escala social? ¿Aumentará o por el contrario disminuirá en las clases medias del país? ¿El alto desclasamiento social irá hacia arriba -para “volver”- o hacia abajo -para “pasarle cuenta de cobro” al sistema, al gobierno?

El abstencionismo 

El abstencionismo es característico de las personas con bajo posicionamiento social, y de los peor integrados en el marco de la vida social. Retrocede, cuando se afirma la participación social bajo influencia de algunas variables políticas (tipo de consulta, número de candidatos y partidos, sistemas de votación y escrutinio, etc.). De esto resulta que la participación política aparece como un hecho social que puede ser explicado sociológicamente, sin dejar de tener en cuenta que también existen explicaciones “extrapolíticas”. En el actual caso colombiano la sociología demostraría un aumento de los roles de subordinación social por “descensos”, y a la par un aumento (o ¿disminución?) del abstencionismo por la misma razón.

¿Abstención o participación activa en 2022? 

Las elecciones suelen definir un campo político bastante preciso del cual son excluidos o se autoexcluyen -de conformidad con cierta lógica social- todos aquellos que tienden a ser mantenidos o rechazados de los márgenes de la sociedad agregando que ellas son casi siempre un debate entre privilegiados. Podría surgir la siguiente inquietud para 2022: ¿Aquellos miembros de la clase media que hayan descendido en la escala social irán a la abstención o a la participación activa para volver a recuperar los privilegios perdidos?

¿Qué han dicho los teóricos clásicos sobre el descenso social?  

-Eduard Bernstein reconoció que nuevas clases medias han surgido entre la burguesía y el proletariado, luego el análisis de su comportamiento político se hace necesario porque ellas tienen la tendencia a “moderar” sus objetivos y aspiraciones políticas como consecuencia de la dependencia económica y heterogeneidad social que definen su falta de autonomía política. Trotsky agrega que la moderación de las clases medias podría ser capitalizada en situación de crisis, por la fuerza política que logre conquistarlas, como lo hiciera el nazismo en su ascenso al poder. ¿En 2022 qué fuerza o corriente política logrará conquistar a los nuevos desclasados? ¿Descenderán o ascenderán y en búsqueda de qué apoyos?

-Talcott Parsons le concede un lugar de privilegio a la multiplicación de las clases medias. Vio en las nuevas capas asalariadas no-obreras y en la disminución del número de propietarios capitalistas una uniformización de las condiciones sociales y económicas, donde las diferencias no tendrían otro origen sino en cuanto al poder y el prestigio de la función ejercida. Tesis que podrían ser acordes en tiempos de prosperidad social y económica, pero y en aquellos de crisis, ¿Qué tanto serían operativas? ¿En 2022 hacia dónde tomarían el prestigio y el poder perdidos? ¿El sentimiento de pérdida del paraíso será de resentimiento pasivo, activo o de abstencionismo militante?

-Wright Mills ve en la “alienación intelectual” el espíritu de subordinación de los nuevos asalariados de la clase media, lo que los convierte en retaguardia política. ¿De quién? ¿Lo serán en 2022 de las fuerzas de cambio o de las fuerzas de conservación?

-Michel Crozier insiste en la ambigüedad de la situación y de la consciencia de las clases medias. ¿Tienen los desclasados consciencia de ese “menos-lugar” al que han llegado? ¿Podrían estados de anomia, pesimismo o apatía electoral operar en 2022 en los desclasados, en el sentido de hacerlos caer en abstención?

- Georges Gurvitch y Raymond Aron no ven como suficientes los criterios económicos para definir las clases, y piden tener en cuenta los factores psicosociológicos que establecen fronteras menos rígidas entre las clases. Por ejemplo, el factor resentimiento en materia de desclasamiento social generalmente no canalizado hacia arriba o hacia abajo dados el estupor o la vergüenza que llevan a los que lo sufren al ocultamiento de la “peor condición” frente a los que sí se quedaron en la mejor.

¿Clases medias impotentes? 

En el caso de las clases medias descendidas, el desfase entre el estatus y la posición real en la jerarquía en opinión de algunos autores afecta más el “rango” que el “ingreso” si se tiene en cuenta que el primero es el que más sirve para definir las clases medias y las sitúa en la estructura social, debido al afán que suelen tener en iniciar o acelerar la carrera al “prestigio”. Actitud de impotencia que define una psicología de víctimas incapaces de ejercer la menor presión sobre las autoridades, ante los peligros que la amenazan: la inflación, el aumento de los impuestos, o la crisis de la moral tradicional. Peligros reales que hoy abaten a las clases medias de la sociedad colombiana y cuyas consecuencias electorales para 2022 son todavía una incógnita.

Miedos y frustraciones de las clases medias 

Se considera que los estratos sociales medios deben definirse por la ausencia de relaciones tanto con las clases superiores como con las inferiores, de donde les surge un sentimiento de frustración relativa debido a representarse ellos la propia posición hacia arriba frente a los grupos de referencia “prestigiosos” y hacia abajo por el miedo a ser como “ellos”. El estatus atormenta a la semi cerrada, endogámica e inorganizada clase media, definida en los países ricos más por la ideología que por un contenido económico.  Las actuales clases medias colombianas se encuentran en situación de conflicto en diversos niveles en el plano de la familia, la economía, la política, y con las otras clases. En ocasiones pareciera que se encuentran en proceso de desaparición, poniendo en peligro su existencia ante la pérdida de vitalidad por la crisis económica que han traído la pandemia y el vandalismo del paro. Esta acumulación de conflictos las ha conducido a un cambio cualitativo que parece traducirse cada vez más en un conflicto mayor, en apariencia irremediable por acelerada caída hacia la proletarización. 

¿Qué esperar en materia de política en el comportamiento de los desclasados? 

El hecho para las clases medias o para sus miembros de cambiar de estatus, podría modificar su comportamiento general y hasta el político. El cambio de situación por descenso social de la clase media colombiana podría distender las relaciones de sus miembros con la clase social que abandona; por ejemplo, la movilidad descendente podría ejercer un efecto de disgregación de las familias, perdiendo estas el estatus que traían de una generación a otra. Se trataría de un descenso que los grupos primarios sancionan duramente, al percibirlos como un acto de irresponsabilidad frente al estatuto.

El descenso social de la clase media colombiana posiblemente afectará sus orientaciones políticas, como consecuencia de las frustraciones que engendra. ¿Hacia qué posicionamiento en el espectro político la conducirá la pérdida de estrato social? ¿Derecha, izquierda, abstención, abstencionismo? ¿A quién o a quiénes beneficiaría el extrañamiento de las urnas en 2022? Llegó la hora de comenzar a hacer los estudios de rigor. Tal vez partiendo de un hecho bastante probable: los desclasados tienden a identificarse mucho más con las actitudes autoritarias, los valores tradicionales y el Estado intervencionista y protector. De ser así, los desclasados votarán como votaban en el grupo de origen; es decir, procurando que el sistema les arregle el daño en el ascensor social.

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