Junto a Constanza Toquica, directora (e) del Museo Nacional, se encontraba Julián Sterling, el secretario del Ministerio de Cultura encargado de ejecutar la orden de De la Espriella de desmontar 30 piezas del Museo. Para los artistas, el hombre que a puerta cerrada ejecutó la orden es un completo desconocido. Esto a pesar de que la ministra de Cultura, Paola Holguín, lo presentó como una persona con más de 15 años de experiencia en el sector público, aunque el mismo Sterling acredita solo la mitad de este tiempo en su perfil de Linkedin.
Es abogado de la Universidad Católica y especialista en derecho administrativo de la Universidad del Rosario. Durante la primera mitad de su vida laboral fue asesor jurídico independiente. Posterior a eso aterrizó en el Ministerio de Minas también como asesor jurídico. Su llegada al sector de la Cultura se dio en el gobierno de Iván Duque. Allí tuvo el mismo cargo que hoy ocupa en el gobierno de De la Espriella: secretario general del MinCultura.
Su experiencia en el sector público le ha permitido saber cómo funciona el Estado por dentro y por eso sabe cómo hacer que las decisiones del Ejecutivo se conviertan en hechos sin perder tiempo entre trámites. Esto quedó demostrado con el desmonte de las obras del Museo Nacional: tan solo unas horas después de que el presidente diera la orden, Sterling ya estaba a puerta cerrada escogiendo lo que se quitó.
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La ministra de Cultura no solo nombró a Sterling como su mano derecha en la Secretaria General, sino que también le dio la jefatura del Centro Nacional de las Artes (CNA) Delia Zapata Olivella, y la coordinación directiva de Escuelas Taller de Colombia. Con esa decisión, el mayor complejo cultural y de producción escénica del país quedo en manos del abogado, quien podrá tomar decisiones sobre sus salas y recursos sin tener que pasar por el Viceministerio.
Las críticas a Sterling también crecieron porque, tras asumir la dirección del Centro Nacional de las Artes, dio luz verde al contrato con el que el Ministerio de Cultura financió los eventos de la "Gran Velatón", convocada por el presidente De la Espriella a finales de agosto. Los reclamos se basan en por qué los recursos de la cultura terminaron respaldando una actividad religiosa promovida por el Gobierno.
Con lo del "Gran Velatón", sumado a lo ocurrido en el Museo Nacional, quedó demostrado que Sterling es en una pieza clave para que la ministra Holguín pueda sacar adelante sus decisiones y las del presidente con mayor rapidez.
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