Universidad, memoria y verdad: el imperativo social de recordar

15 años después de la desaparición de los dos estudiantes, la UFPS les hace un homenaje

Universidad, memoria y verdad: el imperativo social de recordar

Las violaciones a los derechos humanos generalmente han estado acompañadas de su ocultamiento sistemático y prolongado, es decir, de su negación de que hubiesen sido cometidas. La memoria, en un contexto de violencias y desconocimiento de las víctimas, se ha convertido en un instrumento contra la impunidad y el olvido que permite denunciar y exigir la verdad, la justicia y la reparación: como parte del derecho a la verdad existe la obligación por parte del Estado de revelar a las víctimas y la sociedad todo lo que pueda saberse con certeza sobre las circunstancias del crimen, incluyendo la identidad de los perpetradores e instigadores.

A este año 2018, ya se han cumplido 15 años de la desaparición forzada, tortura y asesinato de los estudiantes de la Universidad Francisco de Paula Santander (Cúcuta) Edwin Ariel López Granados y Gerson Gallardo Niño; dos de los más significativos miembros del movimiento estudiantil de Norte de  Santander en ese entonces y quienes, a su vez, integraban el Comité Editorial del periódico Museo, único órgano de expresión del estudiantado universitario de la ciudad de Cúcuta del que fueron fundadores, colaboradores y editores, el cual dejó de publicarse una vez que el paramilitarismo de las AUC los raptaran y asesinaran, en los años en que llegaron a ejercer control territorial, poblacional  e institucional en la ciudad, la universidad y el departamento.

Entre el 3 y 13 de abril de 2003, Gerson Gallardo Niño y Edwin Ariel López Granados fueron víctimas de desaparición forzada. Gerson sería raptado a la salida de la sede central de la UFPS por dos hombres que se identificaron como miembros de las AUC. Posteriormente, en la madrugada del 13 de abril, un domingo de ramos, Edwin sería raptado por un grupo de hombres encapuchados que se movilizaban en varias camionetas y que luego de cerrar la calle en complicidad con funcionarios del DAS, irrumpieron fuertemente armados en el hogar de su familia, ubicado en el barrio Cúcuta 75 de la ciudadela de Juan Atalaya, para luego, agazapados en la oscuridad, llevárselo con el conocido rumbo de las direcciones desconocidas.

Dos meses después de su desaparición forzada, tiempo durante el cual las directivas de la Universidad guardaron silencio y prefirieron centrarse en la campaña que habría de definir el rector para el siguiente periodo (días en que las urnas y las pancartas lo coparon todo),  los cuerpos de ambos fueron encontrados sin vida y con signos de tortura en la zona rural del municipio de Tibú, a orillas de la carretera que a la altura del kilómetro 18 (Vereda Líbano) conduce al corregimiento de La Gabarra. Durante esos días, varios de los integrantes del periódico estudiantil Museo fueron buscados en sus casas por los raptores e incluso un miembro del cuerpo docente de la universidad, el profesor Jaime Gómez Montañez estuvo a punto de ser secuestrado en las inmediaciones del parqueadero de la misma universidad; lo que les llevó a su desplazamiento forzado, obligándoles además, a ser parte del programa de protección individual del Ministerio del Interior de la República en otra ciudad del país.

Gerson Gallardo fue estudiante de Licenciatura en Biología y Química y ocupó la representación estudiantil en su carrera. Edwin López terminó materias correspondientes al programa de Tecnología Electromecánica, estaba vinculado como docente a la Vicerrectoría de Bienestar Universitario en la UFPS, hacía parte del grupo de Danzas y del grupo de Teatro de la misma y para entonces estudiaba Filosofía en la Universidad de Pamplona. Ambos eran reconocidos en el ámbito cultural de la ciudad: Gerson se dedicaba a la cuentería de la que fue pionero en la ciudad, a la poesía, a la música y la literatura; Edwin, a la danza, al teatro, a la poesía y a la promoción de la literatura infantil con los padres e infantes que acudían cada semana al área cultural del Banco de la República en Cúcuta.

En esta como en otras ocasiones, los perpetradores y los legitimadores de los crímenes han intentado ocultar sus manos y sus responsabilidades directas e indirectas en  las violaciones cometidas y justificar su accionar manchando la imagen de las víctimas. Sobre el caso de Edwin y Gerson, autoridades civiles y militares de la ciudad, llegaron a justificar los crímenes cometidos contra sus cuerpos como producto de “la guerra por el control del narcotráfico en el departamento”, tesis lacerante que algunos medios de comunicación y de gran difusión nacional replicaron sin reparo alguno, y que condicionó el sello de impunidad que impide ejercer la sanción penal, moral y pública de estos hechos, así como de los más de 5.200 homicidios que entre 1999 y 2004 se considera que fueron cometidos por el paramilitarismo de las AUC en la ciudad de Cúcuta y su área metropolitana.

A 15 años de los hechos que conmovieron la academia, las artes y la cultura de la universidad, del departamento y del país, en coordinación con la Secretaría de Víctimas, Paz y Postconflicto y el Centro de Inspiración para la Paz del Departamento (CIP), con organizaciones de Derechos Humanos de la ciudad, con expresiones organizativas del estudiantado de la Universidad Francisco de Paula Santander, y con el antiguo comité editorial de Museo, el círculo de amigos, músicos, poetas, profesionales, egresados de esta y otras universidades del país que tejimos y construimos vínculos vitales durante esos años de expresión del movimiento cultural en la universidad y la ciudad, apelamos al reencuentro y a la memoria para conmemorar la presencia de quienes permanecen sin estar, para homenajear su belleza y celebrar la inmortalidad que construyen los recuerdos.

A razón de ello, durante los próximos días 7 y 8 de junio, bajo la denominación de Universidad y Memoria: Presencias de 15 años de ausencias, se realizará en las instalaciones de la Universidad Francisco de Paula Santander de Cúcuta, un acto conmemorativo y de reparación simbólica en el que a través del arte, el teatro, la cuentería, la poesía, la música y la academia, sea posible reflexionar sobre el contexto social e institucional de ayer y de hoy, así como sobre los sentidos y significados de las acciones que fueron cometidas por las Autodefensas Unidas de Colombia en contra las iniciativas individuales y grupales del estudiantado universitario durante esos tiempos, y que afectaron  la institucionalidad,  la academia, las artes y todas las demás formas de expresión de la cultura y el arte de la ciudad.

Este evento de conmemorativo es una iniciativa de memoria sobre las víctimas del paramilitarismo, en particular del sector estudiantil, que busca propiciar un escenario de reflexión, de denuncia y de memoria social sobre la violación de derechos humanos en el marco del conflicto armado en la ciudad de Cúcuta.

Con este evento se busca propiciar iniciativas y espacios que estén dirigidos a contrarrestar el olvido, el miedo y el silenciamiento, así como promover la dignificación de las víctimas cuestionando los discursos legitimadores de los crímenes cometidos contra estas; crímenes la mayoría de los cuales aún siguen en la impunidad, sin las preguntas y respuestas que hoy por hoy son más que necesarias, sin la sanción moral y pública que estas acciones cometidas contra la dignidad y la humanidad demandan y sin las suficientes reflexiones respecto al contexto en que las acciones, las omisiones, las estigmatizaciones y las legitimaciones del horror lo hicieron posible.

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