Opinión

Cuando yo vea balseros norteamericanos

Por:
diciembre 28, 2014
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En Nueva York, hace un mes, Santos dijo que Estados Unidos debería levantar el embargo económico de Washington a la isla, vigente desde hace más de medio siglo, porque considera que esa medida “ha fallado”. Haciendo abstracción momentánea sobre si es ‘bloqueo’, ‘embargo’, o una ‘suspensión del comercio bilateral’ entre EE.UU. y Cuba, Santos tiene razón en sostener que no sirve para nada.

El verdadero ‘bloqueo’ a la Isla no es el de EE.UU., sino el que impone el mismo gobierno cubano a sus ciudadanos. Con los hermanos Castro en el timonel, Cuba se aferra desde hace 55 años a un sistema totalitario de corte estalinista. El ‘bloqueo’ es una excusa para ocultar el fracaso de un régimen que los comunistas han impuesto por la fuerza a la sociedad cubana. Como bien lo anotaba recientemente un analista cubano: “¿Acaso tiene algo que ver el ‘embargo’ de Estados Unidos de América contra Cuba el hecho de que los cubanos no podamos hospedarnos libremente en hoteles que solo son para extranjeros, o que no puedan pensar u opinar sin temor a las repercusiones? ¿Tiene esto algo que ver también con que los cubanos no puedan entrar ni salir sin permiso de su país, entre otras muchas prohibiciones arbitrarias más? Por supuesto que no. Nada de esto tiene que ver con el mencionado y cacareado ‘embargo’”.

Warren Buffett afirmaba que cuando bajaba la marea, uno se daba cuenta quién tenía vestido de baño y quién no lo tenía. El ‘embargo’ ha desempeñado el papel de la marea alta y les ha permitido a los líderes cubanos justificar el fracaso económico de la isla. El levantarlo va a dejar en evidencia que el régimen castrista nunca ha tenido vestido de baño, es decir que el fracaso se debe al ‘sistema’ y no al ‘embargo’. Otro analista hacia una picante observación: “Cuando yo vea balseros norteamericanos arriesgando sus vidas para llegar a Cuba, entonces yo creeré en lo aterrador que es el capitalismo salvaje”.

Veamos lo que puede ocurrir en tres sectores de darse el fin del ‘embargo’ de EE.UU. a Cuba:

— Turismo: No es mucho en turismo lo que Cuba pueda ofrecer a los norteamericanos. Las playas de Cuba no son mejores que las de la República Dominicana u otras islas del Caribe; y los hoteles de esta última isla son buenos, más no extraordinarios. Las divisas llegarían en cantidades mínimas a los cubanos pobres, beneficiándose principalmente las empresas estatales. El turismo se convertiría en una operación de dos vías, con muchos cubanos visitando Estados Unidos y probablemente quedándose allí como inmigrantes ilegales, complicando un tema controversial en la política interna de los EE.UU.

— Comercio: Cuba exportaría a EE.UU. sus productos, tabaco, ron, cítricos, vegetales, níquel, mariscos, biotecnología, etc. Los productos cubanos, que de hecho ya tienen amplia presencia en el mercado estadounidense, no son comercial o estratégicamenteimportantes. La cuantiosa deuda externa de Cuba, aunada a la mediocre productividad de la economía, y a los bajos precios de su oferta exportadora hacen que la percepción de Cuba como un "mercado interno importante" sea en realidad un espejismo. Van a pasar muchos lustros antes que el poder adquisitivo del cubano le permita comprar masivamente artículos importados. Cuba no tiene el potencial de convertirse en un socio comercial importante para EE.UU. como lo es China, Rusia, o incluso Vietnam.

— Inversiones: Aunque el gobierno cubano esté permitiendo ahora a algunos trabajadores hacerlo por cuenta propia, estas actividades están milimétricamente reguladas. A diferencia de China, Cuba no permite propiedad privada ni en el agro ni en la industria. Revivir el moribundo y abandonado sector azucarero sería una labor titánica difícil de justificar. Las inversiones estadounidenses serían muy limitadas, debido a la falta de un mercado interno con poder adquisitivo; las incertidumbres políticas, legales y económicas; y las oportunidades que presentan otros mercados en Latinoamérica y Asia. Las modestas inversiones que se pudieran hacer inicialmente estarían dirigidas principalmente hacia el turismo, la minería, y las industrias relacionadas con los recursos naturales. Inversionistas extranjeros también tienen que enfrentarse con posibles sanciones en contra de inversionistas extranjeros que cooperaron con el gobierno de Castro en caso de que un gobierno anticastrista asuma el poder.

 

Fecha de publicación original: 19 de octubre de 2014

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