Antes de la política, el hoy presidente electo dirigió Valdupari Music. En esa época nació una amistad marcada por una curiosa profecía

Triptych collage: left vintage poster, center man singing, right two musicians in white tuxedos by a grand piano. - Cuando Abelardo manejaba la disquera de Iván Villazón y Escalona le auguró su gran destino

El viernes 31 de julio de 2026, en una casa de campo a las afueras de Barranquilla se sabe cuál, el recién electo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, celebró sus 48 años 48 rodeado de amigos cercanos y miembros de su futuro gabinete ministerial.

En medio del festejo, la voz del cantante vallenato Iván Villazón interrumpió las conversaciones. “Tú serás el dirigente de macondiana nación, gobernando pa' tu gente con justicia y con razón”. Acompañado por las guitarras, interpretó versos que caían como anillo al dedo en la parranda vallenata.

No era una simple dedicatoria, sino también la confirmación de una intuición nacida 28 años atrás, en Europa.

Escalona, Villazón y De la Espriella

Corría 2001 en París. El 4 de julio, una delegación cultural colombiana encabezada por el compositor Rafael Escalona e Iván Villazón como artista principal llegó a la capital francesa para dictar la conferencia "Gabriel García Márquez, Escalona y el vallenato".

En la comitiva, se encontraba un joven de 23 años de edad. Su nombre, Abelardo de la Espriella; el cargo que lo tenía entre el selecto grupo, gerente de Valdupari Music, la editora y firma discográfica de Villazón, marca con la que aún administra y comercializa parte de su repertorio musical y el trabajo de otros músicos del género.

La parranda se alargó en los Campos Elíseos. El maestro Escalona -con un vaso de whisky en la mano y al compás de la guitarra de Leo Salcedo que seguía la melodía de La casa en el aire- improvisó unos versos que hoy parecen dirigidos al joven del que ninguno de los asistentes a la fiesta habría podido imaginar que se convertiría en el presidente 62 de la historia colombiana.

Hay amistades que no las mide el tiempo,
porque nacen sencillas y terminan haciendo historia.
Se vuelven camino, confianza y memoria;
cuando la vida cambia, ellas permanecen.

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Grabadas de manera intuitiva en un casete por Marcos Torres, manager de la agrupación en esa época, las estrofas parecen hoy un anuncio profético de que el joven abogado de Montería no solo triunfaría en tribunales, sino que algún día asumiría las riendas del país.

La guitarra fue dejando, sin saberlo, una semilla;
nadie imaginaba entonces lo que vendría después.
Los buenos amigos no adivinan el destino:
lo acompañan paso a paso hasta verlo florecer.

Trabajando de sol a sol

La conexión entre Villazón y De la Espriella se gestó mucho antes de París. Ambos se conocieron durante sus años universitarios en Bogotá, mientras estudiaban derecho. Lo que comenzó como un vínculo académico se transformó en una hermandad unida por las parrandas vallenatas, las reuniones sociales y el éxito de ambos en la música y los negocios.

A comienzos de la década de 2000, el trabajo de Abelardo al frente de Valdupari Music en Bogotá y Valledupar no hizo más que consolidar y madurar la amistad.

Iván Villazón decidió crear el sello discográfico al finalizar su relación profesional con una multinacional del sector. El propósito era asumir directamente la producción, promoción y comercialización de su música, una apuesta poco común entre los artistas vallenatos de la época. El sello fue bautizado en honor a la capital vallenata y se convirtió en la plataforma desde la que impulsó varias de las producciones más importantes de su carrera.

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Abelardo ha contado que la experiencia le permitió producir discos, organizar conciertos y recorrer el país promoviendo la música del cantante. Por su parte, Villazón ha recordado que ambos trabajaban "de sol a sol" y que el sello nació como un emprendimiento en el que todos hacían de todo para sacar adelante el proyecto.

Con los años, el lazo trascendió lo personal y se extendió a sus familias. Durante la reciente campaña presidencial, en mayo de 2026, De la Espriella recordó con afecto cómo conoció al cantante Silvestre Dangond durante un encuentro familiar en la casa de una hermana de Iván Villazón.

Amigos poderosos y exitosos

La complicidad de años se tradujo también en música. El 26 de julio de 2024, los dos amigos lanzaron en plataformas digitales y YouTube una sentida versión del clásico "Nació mi poesía", que presentaron públicamente el 2 de agosto de ese mismo año, en sus redes sociales, como un tributo al vallenato tradicional y un "reencuentro de dos grandes amigos". En sus acordes, se siente el eco de una promesa compartida recordando las líneas que celebran el valor de la amistad sincera.

El camino hacia la presidencia de De la Espriella culminó el pasado 21 de junio de 2026 al vencer a Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, en la segunda vuelta electoral. Fiel a su historia común, el 22 de junio de 2026, Iván Villazón fue uno de los primeros artistas en manifestar públicamente su respaldo y alegría a través de las redes sociales, felicitando al nuevo mandatario de los colombianos.

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Cuarenta días después, el 31 de julio de 2026, la amistad de tres décadas tuvo su último episodio parrandero en Barranquilla. Allí, quedó demostrado que la relación entre el artista y el presidente electo se mantiene tan viva y espontánea como en sus años de juventud.

Los versos improvisados, en París, por el maestro Escalona, que una vez parecieron una quimera lejana, son hoy una realidad que acompaña una de las amistades más célebres y duraderas de los círculos de poder colombianos.

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