Con música, víctimas narran el conflicto y buscan la paz

El arte como instrumento de reconciliación Letras que lideran procesos de reconstrucción de memoria

Por: Diana Patricia González Torres
septiembre 23, 2015
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Con música, víctimas narran el conflicto y buscan la paz
Foto: subida por autor

Con música colombiana, alusiva a las historias de horror y dolor que ha dejado el conflicto armado colombiano en el país, se desarrolló el sábado 19 de septiembre el panel dedicado al lenguaje del arte en la Cátedra de la Paz de la Universidad Nacional (UN).

Bajo la moderación del profesor de la Facultad de Artes Carlos Satizabal, miembro del Centro de Pensamiento de las Artes y el Patrimonio Cultural para el Acuerdo Social de la UN, se cumplió el segundo panel de la sexta sesión de esta importante iniciativa en la que, hasta el momento, se han tocado aspectos referentes a los orígenes, causas y consecuencias de la guerra en Colombia desde diversas perspectivas como la política, la salud, las ciencias agrarias, las artes y la cultura.

“La memoria de la rebeldía campesina está en los campos, entonces, el testimonio de esos campos es lo que vamos a ver en esta segunda parte”, indicó el profesor Satizabal al dar paso a la presentación audiovisual del artista Juan Manuel Echavarría, quien a través de la fotografía y el video ha venido dando representación a la violencia en Colombia.

“Esta obra que vamos a ver se llama “Bocas de ceniza”, una obra del 2003. Fue una investigación que hice durante un año, la mayoría del tiempo en el Chocó”, explicó Echavarría un momento antes de proyectar el video en el que protagonistas de historias dolorosas -como Noel Gutiérrez, sobreviviente de la masacre de Bojayá- cantan, a capela, letras compuestas por ellos mismos para rememorar los hechos violentos que, infortunadamente, alguna vez tuvieron que padecer.

Sin embargo, y aunque son historias llenas de dolor, un aire de perdón aflora en las letras y las miradas de las víctimas que narran sus experiencias en Bocas de ceniza. “Cuando yo hice ese trabajo de Bocas de ceniza en el Chocó y los dos hermanos que son de Ciénaga del Magdalena, de Trojas de Aracataca, lo que a mí me impresionó mucho es que en sus canciones no hay odio, no hay sed de venganza, esto me impresiona mucho en un país tan adolorido”, aseguró Echavarría al referirse a Nácer y Dorismel Hernández, dos de los sobrevivientes de una masacre perpetrada por paramilitares en Trojas de Aracataca.

“La memoria está en los cantos, este es un país que canta y que tiene en esos cantos viva la memoria. Si no recordamos, si no compartimos lo que hemos vivido lo vamos a volver a repetir”, señaló Satizabal antes de invitar al recinto al maestro Jaime Caicedo, de la Facultad de Ciencias Humanas de la UN, quien junto a su grupo musical contó, a través de canciones como “Cuchilla de San Pablo” y “Chaparral”, algunas tragedias del campesinado de Marquetalia, Sumapaz y Puerto Berrío, en Antioquia.

“En el corazón del movimiento estudiantil de la Federación Universitaria Nacional de entonces formamos un núcleo de amor por la lucha del pueblo; la solidaridad con el agredido campesinado de Marquetalia nos llevó a un compromiso perdurable: decidimos también cantar”, aseveró Caicedo durante una de sus intervenciones.

Otro de los invitados fue Manuel Contreras, cantante de música llanera y quien deleitó a los asistentes con corridos alusivos a la memoria de las guerrillas del Llano como “Entrada a Orocué” y “Guadalupe Salcedo”. “Uno de los precursores de la búsqueda de la libertad en el Llano en los años 50 fue Guadalupe Salcedo. Este es el corrido más conocido en el Llano, de corridos guerrilleros”, explicó Contreras en su última intervención musical.

La cuota de presencia femenina estuvo a cargo de las cantanres del Pacífico Nelly Mina, y Segunda y Aurora Casierra, quienes a través de sus composiciones dan cuenta de su entorno y de sus vivencias, algunas de ellas marcadas por las secuelas del desplazamiento. Ellas hicieron presencia de la mano de Milena Thinkan, directora de la Fundación Río al Sur y quien lidera procesos de reconstrucción de memorias de la narración oral colombiana.

“A veces uno se queda pasmado de saber que vienen buscando nuevos horizontes y tal vez paz, desplazadas por la violencia y aquí (en Bogotá) se encuentran con territorios más violentos. Aurora, en estos momentos, está amenazada de muerte y para mí es un honor que ella esté hoy aquí, porque su trabajo silente hace que 33 niños tengan la posibilidad de cambiar su entorno y de vivir en paz”, adujo Thinkan tras indicar que Aurora transmite sus conocimientos ancestrales a 33 niños en Ciudad Bolívar.

“Somos personas común y corrientes, tenemos pequeños saberes y tratamos de que por medio de los saberes que sabemos enseñarles a ellos que todo no es violencia, que con el tema del arte, de la música, se puede hacer bastante”, manifestó Aurora, quien además interpretó la canción “Yo me vine de Tumaco”, de su autoría.

Por su parte, Nelly Mina, quien salió de su tierra natal en busca de mejores oportunidades, dijo que sus canciones son reflejo de su cotidianidad. “Yo le compongo a la vida, a todo lo que vivo diariamente, a lo que veo”, aseguró.

Durante el panel de preguntas, diferentes voces se unieron para destacar el papel de la Universidad Nacional y de los organizadores de la Cátedra de la Paz al asumir un reto de tan singular importancia. Caicedo, por ejemplo, dijo. “Creo que en esta oportunidad la Cátedra Manuel Ancízar hace un gran aporte a ese enfoque de la paz y es el enfoque de la cultura, de la música, del arte y de la poesía”, mientras que una joven del auditorio exclamó: “les agradezco mucho por sus presentaciones, por haberme ofrecido sus conocimientos, por haberme tocado el corazón”.

Por su parte, Echavarría aseguró: “Yo creo que a través del arte se puede contar el conflicto en una forma quizás inédita, quizás esa obra inédita nos permita sentir y ver el conflicto”.

Para concluir, el profesor Satizabal señaló la inminencia de trabajar por la paz a través de las prácticas artísticas y culturales y explicó que “aquí hemos organizado un centro de pensamiento para las artes en la Universidad que busca hacer un gran proyecto, promover un gran proyecto: llamar al Gobierno nacional a crear un gran proyecto de arte y cultura para la paz”. El Profesor se refería al Centro de Pensamiento de las Artes y el Patrimonio Cultural para el Acuerdo Social.

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