Opinión

Cómo y por qué asesinaron a Andrea Cabrera

Cada vez más se conoce de casos en los que hombres encantadores y con buena reputación diluyen sustancias tóxicas en las bebidas de sus víctimas

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Febrero 12, 2018
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Cómo y por qué asesinaron a Andrea Cabrera
Es la oportunidad de que la Fiscalía siente un precedente, porque el caso de Andrea es, y así debe calificarse, un crimen de odio, un feminicidio. Foto: Archivo familiar

Era una niña muy sencilla, preciosa, algo tímida, y como sus padres, con una profunda vocación de servicio. Y esa vocación se le notaba en todo, en la entrega a su familia, en la facilidad con la que se desprendía de sus cosas para entregárselas a quien las necesitara, y en su trabajo en la universidad. Todos los viernes atendía un grupo de oración, y pertenecía a las mujeres de Emaús. Andrea era una mujer de convicciones religiosas muy profundas, y sentía que con esa rutina de oración que mantenía desde niña, podía proteger a su padre que siempre estaba en peligro por su profesión. Además de servir a todo el que lo necesitara, Andrea era una abierta defensora de los animales. Por eso la querían tanto, por eso hay tanta gente llorando su ausencia. Por eso no daban abasto las salas de velación. Ella sola, a pesar de ser tan joven y de manejar siempre un perfil tan bajo, era una fuente de luz y de ternura para todos los que la conocieron.

El fin de semana pasado, Andreita se puso de acuerdo con un grupo de conocidos para salir a cenar y a bailar a dos locales prestigiosos y muy bien establecidos. Los hombres que acompañaban a Andrea y a sus amigas eran personas que estaban vinculadas a la universidad en la que trabajaba y a sus círculos de amigos, por lo que se sintió segura. Sin embargo, alrededor de la medianoche, empezó a sentirse muy mal y a sangrar por la nariz. No podía ser el trago, porque había tomado muy poco. Ella entendió, en ese momento, que había caído en una trampa y que le habían puesto algo en la bebida, por lo que ella y una de sus amigas increparon a los hombres que las acompañaban antes de marcharse. Hacia las 3 de la mañana, estando en casa de su amiga, Andrea perdió la conciencia. Para cuando la llevaron al servicio de urgencias de la Fundación Santa Fe, ya había fallecido.

 

 El dictamen de Medicina Legal es bastante claro.
Andrea falleció porque la envenenaron
luego de suministrarle una droga previamente diluida en la bebida

 

El dictamen de Medicina Legal es bastante claro. Andrea falleció porque la envenenaron luego de suministrarle una droga previamente diluida en la bebida. La mezcla era altamente tóxica, y Andrea, que no tenía absolutamente ninguna tolerancia para estas cosas, no lo soportó. Luego de su fallecimiento, otras mujeres han salido a contar la verdad: experimentaron síntomas similares luego de salir con algunos de estos hombres, pero nunca instauraron una denuncia.

Desafortunadamente esta es una práctica muy común. Cada vez más se conoce de casos en los que hombres encantadores y con buena reputación, (y en algunos casos mujeres), diluyen sustancias tóxicas en las bebidas de sus víctimas para suprimir su voluntad y someterlas, abusarlas o atracarlas. Muchas no denuncian porque piensan que lo que les sucedió fue por el efecto de los tragos, por vergüenza o porque no recuerdan nada. Está claro que los hombres que atacaron a Andrea y a su amiga ya lo habían hecho antes, que estaban de acuerdo y que adquirieron estas drogas ilegales para llevar a cabo su plan.

Casos como este presentan una oportunidad única para que la Fiscalía siente un precedente en esta materia, porque el caso de Andrea es, y así debe calificarse, un crimen de odio, un feminicidio. Hay que pasar del titular a los hechos, a las condenas ejemplarizantes, a una justicia que nos proteja a las mujeres y que no nos revictimice devolviéndonos la sospecha, como si fuéramos las culpables de nuestra desgracia. Asesinaron a una mujer en el intento por someterla, como ya lo habían hecho con otras en el pasado, suprimiendo su voluntad mediante la administración de sustancias tóxicas sin su consentimiento.

Ahora que existe la determinación para enfrentar los crímenes contra las mujeres, esta es una oportunidad para ponerle freno a esta práctica cada vez más extendida, para alertar a las mujeres de lo que está pasando, a los bares para que establezcan protocolos de protección para las mujeres en estado de vulnerabilidad o bajo la sospecha de haber sido drogadas, y para que la Policía y los servicios de emergencia se preparen mejor para atender a este tipo de víctimas.

Por ahora, nada podrá devolver a la vida a Andreita. Su pérdida es irreparable. Pero la justicia y la sociedad sí tienen una deuda con ella y con su familia. Esa familia ha dedicado todos sus esfuerzos a servir a los demás con una profunda fe en la construcción de un país mejor. Es tiempo de demostrarles que su entrega no ha sido en vano, y que el asesinato de su hija no quedará impune.

 

 

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