Cómo hizo Álex Saab una turbia fortuna que puede arrastrar a muchos poderosos

El barranquillero salió de la ruina gracias a su relación con el chavismo en la que Piedad Córdoba pesó. Ahora la justicia gringa quiere sacarle todos sus secretos

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octubre 18, 2021
Cómo hizo Álex Saab una turbia fortuna que puede arrastrar a muchos poderosos

El 2 de octubre de 2010 Álex Saab estaba cerca de la bancarrota. Desesperado decidió dejar su natal Barranquilla, el lugar en donde su esposa en ese momento, Cinthya Certain Ospina, tenía que hacer tortas para ayudar a sostener a la familia porque la fábrica de telas de Álex, llamada Shatex, estaba quebrada, para tomar un avión desde Bogotá e irse a vivir al Hotel Melia de Caracas y esperar que Hugo Chávez le destrabara los 30 millones de dólares que le tenía embolatado por pagos de la Comisión Nacional de Administración de Divisas (CADIVI), el adefesio sistema que controló durante el régimen chavista las divisas y el sistema cambiario.

Sin esos pagos su empresa y su familia se hundirían para siempre. Saab era uno de los cientos de empresarios colombianos a los que la venganza del hombre fuerte de la Revolución Bolivariana contra Álvaro Uribe, con quien el gobierno venezolano había roto relaciones por la postura pronorteamericana al prestar el territorio colombiano para poner bases militares, los estaba arruinando.

El viento movía con fuerza al avión. Saab iba al lado de otro hombre de negocios colombiano quien se encomendaba a la virgen en medio de la turbulencia. Saab permanecía imperturbable mirando las gotas de lluvia estallar como metralla sobre la ventana. El hombre le preguntó al barranquillero “¿No le preocupa que el avión se caiga?” A lo que Saab respondió “Me preocupa más que lleguemos, mañana es lunes y tengo que pagar nómina y no hay un solo peso en la cuenta”.

Pero Álex Saab no estaba solo y confiaba que podía recuperar su dinero a través de su amiga Piedad Córdoba, una mujer de toda la confianza de Hugo Chávez, que incluso confiaba en que la política colombiana llegaría a la presidencia, según una médium llamada la Gran Yolba, con lo que tendría una poderosa aliada en el continente. Sin embargo, en septiembre de ese año 2010, el procurador Alejandro Ordóñez destituyó e inhabilitó por 18 años a Piedad Córdoba, para ese entonces senadora por el Partido Liberal, por su supuesta relación con las FARC.

Piedad Córdoba ha sido clave en las relaciones de Colombia con el régimen venezolano. Amiga de Hugo Chávez y después de Maduro, ha logrado incluso interceder en favor de Álvaro Uribe para recibir el apoyo de Venezuela, como lo fue en la liberación de secuestrados que tenía las Farc en su poder.

Córdoba tenía acceso directo al Palacio de Miraflores y sería la intermediaria entre Saab y el chavismo para recuperar los 30 millones. Los dos se conocieron en el 2009 por intermedio de un médico masón santandereano llamado Lorenzo Hernández Oliveras, convencido liberal que había recaudado fondos para Horacio Serpa en las elecciones que perdió en el 2002 contra Uribe. Él fue quien llevó a Piedad Cordoba a almorzar en la casa de Saab de dos mil metros cuadrados en el exclusivo sector de Lagos de Cuajaral. Allí conoció a Don Luis, el papá del empresario, un enfebrecido palestino amante de la causa contra Israel y quien había llegado a la Arenosa en 1952 con 30 dólares en el bolsillo y había terminado haciendo una fortuna con los textiles Saab y vendiendo toallas con los colores del Junior de Barranquilla.

Piedad y él se cayeron muy bien, ambos compartían la causa palestina y hablaron esa tarde de domingo animadamente sobre el tema. Aunque esa no sería la conversación más provechosa que tuvo Córdoba en la casa de Lagos de Cuajaral.

En un cuarto aparte Saab le contó el problema que tenía en Venezuela, necesitaba que Chávez le desembolsara los 30 millones apresados. Por eso, dos días después, Piedad recibió a Saab en su penthouse de la carrera séptima con calle 26 en Bogotá y supo, papeles en mano, la magnitud del problema. Ella se comprometía a ayudarlo a cambio de recibir el 10% como comisión.

A partir de ese momento Alex Saab se convirtió en algo parecido a un chofer de lujo de la política liberal, que enfrentaba su destitución en el escenario político y jurídico. Cuando iba a Barranquilla a verse con sus aliados en esa ciudad, como el cura Bernardo Hoyos, Saab mismo la llevaba en su Hummer a donde ella quisiera, incluso la recogía en el aeropuerto si era necesario.

Álex Saab fue detenido en junio de 2020 en Cabo Verde. Desde entonces el régimen de Maduro intentó por todos los medios regresarlo a Venezuela, pero al final el empresario barranquillero fue extraditado a los Estados Unidos.

Desde muy pequeño Saab había compensado su desinterés por el estudio y los libros con una sagacidad envidiable. Nacido en 1971, estudió su primaria y bachillerato en el Liceo Alemán. Las chicas aún recuerdan que el joven Álex suplía su falta de apostura con una determinación absoluta que lo hacía irresistible. Iba con su hermano Amir en una camioneta con vidrios polarizados que era la sensación a mediados de los ochenta. Cuando se graduó de bachiller pasó una temporada en Berlín de donde llegó con nuevas ideas para potenciar la empresa textil de la familia. Apenas regresó del viaje entró  a estudiar Administración de Empresas en la Universidad del Norte. Allí conoció a una estudiante de Derecho, alta, rubia y perfecta quien llegaba a clases manejando un Mercedes Benz. Era Cynthia Eugenia Certain Ospina, hija del arquitecto y alcalde de Barranquilla Gustavo Emilio Certain Duncan.

Se casaron en 1992 en una boda que hizo época en el Country Club. Se fueron a vivir a Miami en donde Saab soñaba con ser un poderoso empresario y creó Saab Company. Todo iba bien hasta que en 1997, en confusos hechos, le cancelaron la visa porque le encontraron, en un cargamento de toallas de la empresa familiar, cocaína que iba a ser enviada a los Estados Unidos. Su futuro empresarial en Estados Unidos había terminado.

Regresó a Barranquilla en donde creó otra empresa, Jacadí de Colombia Limitada, especializada en vender uniformes de trabajo. Nadie se explica cómo en 2007 ya tenía suficiente plata como para construir la mansión de Lagos de Cuajaral. Pero solo tres años después, en 2010, era otra vez un hombre desesperado viviendo en el Hotel Meliá de Caracas y  almorzando tequeños con Red Bull lo que generaría varios kilos de más.

El 5 de octubre de 2010 Piedad demostró que con ella la cosa iba en serio. Ese día hizo de puente entre Álex Saab y el régimen venezolano y presentó ante Nicolás Maduro, entonces canciller, y al ministro del Poder Popular del Interior y Justicia, Tarek El Aissami, uno de los hombres más fuertes e influyentes del chavismo, al empresario barranquillero. Se cayeron tan bien que hablaron en árabe durante 15 minutos. Fue amor a primera vista.

Córdoba confiaba en su cercanía con Hugo Chávez y que esta le ayudaría frente a Saab. La política colombiana le entregó al presidente venezolano un mapa de empresarios colombianos opositores de su gobierno, pero por su puesto no incluyó a su amigo barranquillero. Demostró que Saab no tenía nada en contra de la revolución bolivariana y en enero de 2011 Manuel Barroso, presidente de CADIVI, aprobó el primer pago por US $9.8 millones.

Saab nunca sospecharía que se convertiría en un hombre clave para el  régimen. Lo consiguió gracias a su habilidad para meterse en la reunión adecuada, en el momento adecuado y con la gente que era. Por eso, en menos de un año, consiguió que la revolución bolivariana le confiara el programa de alimentación a los venezolanos, la construcción de vivienda popular, la búsqueda de medicinas y combustible y la venta de lingotes de oro. Se dice que en tan solo cinco años Saab pudo acumular una fortuna de mil millones de dólares lavándole dinero  a los hombres fuertes de la Revolución, dando comida podrida y ocultándole a Maduro y a su corte 350 millones de dólares en paraísos fiscales.

El gobierno venezolano ha pagado millones de dólares para entregar las cajas clap en su país. Alex Saab se hizo rico con ese negocio.

El 28 de noviembre de 2011 el entonces presidente Juan Manuel Santos y su canciller María Ángela Holguín estaban en Miraflores junto a Hugo Chávez firmando decenas de convenios entre los dos países. Y en medio de esa firmatón, el gobierno venezolano le pidió al colombiano que fuera testigo de un gran acuerdo que haría con una empresa privada colombiana, para la “construcción e instalación de kits para la construcción de viviendas prefabricadas de polietileno expandido y mallas electrosoldadas”. Al escenario se subió un hombre grande, con una escueta cola de caballo y cejas pobladas. Santos no lo conoció y en un murmullo le preguntó a Holguín “¿Y este señor quién es?” a lo que la canciller se encogió de hombros. Saab, en representación de una compañía llamada Fondo Global de Construcciones, creada tres días antes del evento, firmó un convenio por US $650 millones.

A dedo recibía los contratos y, después de morir Chávez, en marzo del 2013, con ya Maduro en el poder, Saab se convirtió en el principal contratista del régimen. Todo era un cuento de hadas hasta que en 2017 la exfiscal general de Venezuela, Luisa Ortega, hoy perseguida por el chavismo, denunció a Saab por suministrar con sobreprecios al régimen de Maduro alimentos y víveres para los gubernamentales Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). Un funcionario del gobierno estadounidense indicó en julio de 2019 que con los CLAP, que se entregan a los más pobres, el empresario colombiano y tres hijastros de Maduro al parecer se lucraron con “cientos de millones de dólares”.

Es que en los años 2016 y 2018 Global Gran Limited, la empresa de Saab, obtuvo contratos por US $1.500 millones con los que hasta estuvo autorizado para importar juguetes desde lugares tan remotos como Hong Kong. En esta red de contratos estaban “Los Chamos”, nombre con el que se conocen a Walter, Yosser y Yoswal, los tres hijos de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores, por eso, en julio de 2019, el departamento del Tesoro norteamericano los sancionó.

Desde entonces la justicia norteamericana busca a Saab ya que su testimonio podría ser clave para desentrañar el entramado de corrupción del chavismo. En 2017 Saab contrató al abogado Abelardo de la Espriella a pesar de que en una columna titulada ‘Muerte al tirano’ y publicada por el diario El Heraldo, el abogado había pedido matar a Maduro como un acto patriótico. Saab confiaba ciegamente en De La Espriella, quien está metido en un lío gordo al haber impedido, según investigaciones que hizo la cadena Univisión lideradas por el periodista colombiano Gerardo Reyes, la captura de Saab en 2018 en Barranquilla. Al parecer, un policía que investigaba a Saab, Eddie Pinto Rubia, dio la voz de alerta sobre la captura del empresario y así este tuvo tiempo de escapar. Lo que enloda más al abogado monteriano, quien había recibido cerca de 12 millones de dólares, según Jaime Bayly por haber defendido a Saab, es que pusieron la denuncia del supuesto soborno del policía 23 días después del escape. El abogado se encuentra en un lío por este desafuero y es probable que con la extradición a Estados Unidos de Saab su nombre se vea involucrado.

Desde ya Saab dice que no hablará y los abogados de Maduro, encabezados por Baltazar Garzón, buscan los recovecos para cubrirse. Sin embargo, la justicia norteamericana está dispuesta a sacarle todos los secretos con tal de destapar los negocios de Nicolás Maduro y tumbar al régimen venezolano. Comienza la disputa.

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*Con información del libro Alex Saab: la verdad sobre el empresario que se hizo multimillonario a la sombra de Nicolás Maduro, del periodista Gerardo Reyes.

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