Opinión

Colombia, escándalo - adicta

Pizano muere de infarto, su hijo, con cianuro, audios de la Ruta del Sol, ¿se acabó el debate Odebrecht por el video?, ¿cuál escándalo archivará el del billete?, ¿los puentes qué?...

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diciembre 10, 2018
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Colombia, escándalo - adicta
El debate en el Congreso, el video del billete del 2005, las reacciones del candidato y del supuesto donante… y el escándalo que sigue. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas

Pedimos, de manera adictiva, escándalos. El de hoy tapa el de ayer.

Con frecuencia, en las familias, cuando algún miembro cae presa de alguna adicción, los demás, padres, hermanos, tíos,  amigos, asumen formas de conducta que, finalmente, contribuyen  a que las adicciones se consoliden y agraven el dolor, la mala comunicación y causen nefasto impacto, incluido el económico, sobre el conjunto.

Puede ser el alcohol u otras drogas, la ludopatía y tantas otras adicciones, los familiares suelen desarrollar comportamientos que van de la justificación a la agresión, de la supuesta comprensión al rechazo que no resuelve nada y que, finalmente, sirven para armar el mejor marco para alimentar las adicciones. Son lo que los médicos y sicólogos denominan la codependencia.

El recorrido de la adicción en las familias se surte de escándalos, de pequeños y grandes robos, de rupturas afectivas, del perfeccionamiento de vivezas orientadas al ordeño de fuentes de recursos que la faciliten y, por supuesto, del quiebre del tejido familiar.

Así nos ocurre en Colombia con la necesidad adictiva de presenciar escándalos. Nos hemos convertido en adictos de los más variados, cada uno con sus características distintivas, algunos con muertes incluidas y quizás todos con el componente común de la corrupción en alguna parte del escenario. El comportamiento de los medios de comunicación, de buena parte de los millones que estamos activos en las redes sociales, corresponde al comportamiento codependiente. Aplaudimos o rechazamos, justificamos o agredimos, exigimos nuevas dosis.

Cae como anillo el dedo:

“La juma de ayer / ya se me pasó / esta es otra juma / que hoy traigo hoy...” Se la escuchaba decir a Henry Fiol, el mismo de Oriente, Mala suerte y Ahora me da pena. Nos emborrachamos con el escándalo actual. Mañana vendrá otro.

Es imposible que pase un mes, una quincena, sin algún escándalo de tal gravedad que amigos y detractores de los actores, así como observadores de los hechos, si es que los puede haber imparciales, no crean, creamos, que algo serio, alguna ruptura, va a ocurrir en consecuencia.

Solo en algo más de un mes: la muerte de Jorge Pizano, la de su hijo Alejandro, la divulgación de los audios delatando pagos sin respaldo por decenas de miles de millones por parte de la concesionaria Ruta del Sol, el debate en el Congreso, el video del billete del 2005, las reacciones del candidato y del supuesto donante, la caída de otra estructura en un puente en la vía al llano (la segunda en menos de un año), la destitución de un profesor de la U. del Rosario y su nombramiento en Memoria Histórica, su renuncia a las pocas horas, la terna para el fiscal ad hoc que se deshace antes de ser analizada por la Corte... Parecen, los primeros, lejanísimos...

 

 

No se alcanzan a elaborar escenarios de lo que podría ocurrir
y ya el siguiente escándalo, que no se esperaba,
irrumpe y borra la juma de ayer

 

 

 

Cada uno de los exabruptos, con sus propias características, parece el final de algo, alguna estantería que se cae. No se alcanzan a elaborar escenarios de lo que podría ocurrir y ya el siguiente escándalo, que no se esperaba, irrumpe y borra la juma de ayer.

La sucesión de los escándalos impide pararle bolas a las preguntas. Solo para mencionar el de la cabeza de lista del mes: Jorge Pizano, según Medicina Legal, muere de infarto. Y su hijo, con cianuro, del que usó Göring antes de que lo enviaran a la horca en Nüremberg. ¿Cómo así? ¿Ya se nos olvidó? ¿Nadie va a investigar?

¿Que se acabó el debate sobre Odebrecht por el video? ¿Cuál será el siguiente escándalo que archivará el cuento del billete? ¿Qué dice Montes? Lo de los puentes ¿qué? Y así, sucesivamente.

Claro, el cuento de los exabruptos que se suceden no es nuevo. Tal vez, el emblema por su tamaño, hayan sido el Palacio de Justicia, la catástrofe de Armero y el reinado de belleza de Cartagena en una sola semana de noviembre de 1985. No obstante, en cualquier período pueden tomarse muestras de nuestra adicción y del olvido por el de ayer, pues esta es otra juma que hoy traigo yo.

 

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