Colombia le enseñará al mundo a vivir con lo poco, de eso sabe bastante

El decrecimiento plantea una manera de alcanzar un comercio justo y consumo responsable, que genere lo necesario para vivir y para adaptarse al cambio climático

Por: Santiago Ospina Quiceno
noviembre 21, 2022
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Colombia le enseñará al mundo a vivir con lo poco, de eso sabe bastante

En el artículo de la revista Hecatombe, titulado "Decrecimiento Para Vivir Sabroso", la autora Emma Ávila habla plantea una pregunta, ¿Qué pasa si se detiene el flujo de generación de valor?, y lo hace gracias a las declaraciones de la nueva ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, quién aseguro que era necesario que los demás países debían decrecer para frenar los efectos del cambio climático.

La autora empieza explicando la manera en la que funciona el sistema capitalista, sistema que rige la economía en la actualidad. Primero explica que la producción en el capitalismo está orientada por la propiedad privada y que el mecanismo de mercado se ha demostrado como la manera más eficiente para abastecer la amplía demanda de mercancías.

La segunda explicación que hace es la manera en la que se distribuye la riqueza, donde habla del manejo de la política fiscal y tributaria, o, dicho de otro modo, de quienes pagan impuestos y la manera en la que se distribuyen los recursos públicos.

Acto seguido, habla del PIB como medidor de la generación de valor agregado y de que, incluso, grandes potencias como China y Rusia se preocupan por mantener altas sus tasas de crecimiento para poder garantizar su competencia económica.

La autora parafrasea a Edward Abbey para comparar el modelo de crecimiento con el comportamiento de las células cancerígenas, las cuales crecen de manera desenfrenada, consumiendo todo a su paso. Con esto da a conocer dos problemas grandes que tiene el capitalismo, el cambio climático y las altas tasas de desigualdad económica.

El primero es cada vez más notable. De este último recalca cómo de 2009 a 2012, el 90 % de la riqueza de Estados Unidos quedó en manos de tan solo el 1 %.

Finalmente, Ávila pasa a hablar del decrecimiento y lo que propone, haciendo mención Irene Vélez, ministra de Minas y Energía de Gustavo Petro, quien afirmó que era necesario exigir a los demás países que decrecieran en sus modelos económicos para que los efectos del cambio climático afecten menos al país.

La autora habla del decrecimiento como una propuesta que no es meramente económica, sino que busca también cambios estructurales a nivel social y a nivel político. Cambios que permitan interactuar en una sociedad con mercado y no en una sociedad de mercado.

Plantea el decrecimiento como una manera de alcanzar un comercio justo, un consumo responsable y una producción agroecológica, en donde no solo se genere lo necesario para mejorar los medios de vida de las comunidades más pobres, sino también lo necesario para la adaptación al cambio climático.

Si bien el decrecimiento se puede ver como una forma de contrarrestar los problemas que hoy aquejan a nuestra sociedad, se debe tener en cuenta que, dejar de crecer en una sociedad en la que siempre se busca ir a más, significa que se debe mermar la producción, y esto acarrea ciertas consecuencias que se deben tener en cuenta.

La primera es el desempleo. Cuando las empresas no son capaces de mantener sus niveles de producción, la cantidad de ingresos que generan es menor, y, por ende, su capacidad de generar empleo disminuye.

Esto no solo impide que las empresas contraten a nuevo personal, sino que, si la situación es grave, las obliga a despedir a parte de su personal, aumentando los niveles de desempleo en el país, lo que merma la capacidad adquisitiva de los consumidores, generando un círculo en el que se necesita producción para tener esta capacidad adquisitiva, pero a su vez, se necesita tener capacidad adquisitiva para demandar producción y así generar empleo.

Otra consecuencia es la inflación, la cual hace que los precios de los bienes y los servicios aumenten, a veces, de manera descontrolada. Esto se genera porque la falta de producción hace que la oferta de ciertos productos disminuya, pero esto no hace que la demanda que se tiene en el mercado lo haga de manera proporcional.

Esta demanda se mantiene constante, por lo que, siguiendo la oferta de la ley y la demanda, hará que los precios de los productos aumenten, haciendo así, más difícil su adquisición.

Esto da paso a la tercera consecuencia, la pobreza. La pobreza se define como una situación en la cual no se es capaz de satisfacer las necesidades básicas, tanto físicas como psicológicas de una persona por la falta de recursos. Con esta definición es sencillo darse cuenta la manera en la que el decrecimiento contribuye a la generación de pobreza.

Si no hay producción, no hay empleo, y si no hay empleo, la capacidad adquisitiva de las personas disminuye, y esto incluye la adquisición de los productos de primera necesidad, es decir, dificulta el satisfacer las necesidades básicas de las personas. Un ejemplo de esta última consecuencia es la crisis a causa del Covid-19, la cual generó un parón en la producción nacional, y acrecentó los niveles de pobreza, llevando a cerca de 3,6 millones de personas a esta situación.

Teniendo en cuenta lo anterior, es necesario pensar en la manera en la que se debe manejar esta propuesta, ya que, si no se hace de manera correcta, puede acrecentar los problemas económicos que ya acarrea nuestra nación, sin tener en cuenta que ya está generando pánico entre la población y entre los inversores extranjeros, que ya están mirando con cuidado la manera en la que el gobierno de Gustavo Petro maneja las políticas económicas.

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