Coaliciones, temores y utopías...
Opinión

Coaliciones, temores y utopías...

Los candidatos deben concentrar sus planes de gobierno en resolver tantos temores y hacer una coalición que nos distancie de tantos prejuicios, y dé la justa medida a las utopías

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enero 25, 2018
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Están de moda las coaliciones políticas, muy necesarias para ir más fuerte a la contienda electoral, cuando a estas alturas no tenemos certeza sobre quien será el nuevo presidente de los colombianos.

Qué gran responsabilidad, pero qué gran oportunidad para quienes se atreven a gobernar un país tan complejo; lleno de enormes desafíos, capacidades y limitaciones. Ya en el partidor cada candidato observa a su rival con la intención de ganarle o unir fuerzas para triunfar y arribar con un buen margen de maniobra a la Casa de Nariño.

Los candidatos hacen sus propios análisis, escuchan a sus asesores, a su propia conciencia y revisan las encuestas...; qué momento tan difícil para cada uno de ellos, cuando el país se ha cansado de la mala política y se ha llenado de desconfianzas y de temores.

Temores por convertirnos en Cuba o Venezuela, visibles por sus modelos económicos y por la tiranía; por su papel en la consolidación de un modelo que pretende reunir los elementos originales de los escritos de Marx, así como ideas propuestas por Lenin y otros autores afines; pero que puestos en práctica con tiranía, condicionaron o destruyeron muchas de las libertades en esos países.

Temores por llegar a vivir en calles con largas filas hacia supermercados, necesarias para recibir un mendrugo de pan, arroz o leche; temor por ver las tiendas con sus estantes vacíos, a sentir el asedio diluido del gobierno; miedo por llegar a sentirnos restringidos en el derecho a la propiedad privada; a los derechos de las personas y empresas de obtener, poseer, controlar, emplear, disponer, dejar en herencia, capital, o cosas que estimemos desde nuestra libre potestad.

Temores por vivir cuando lleguen a cambiar los uniformes de nuestras Fuerzas Armadas, por un envejecido y pálido verde con bolsillos de guayabera, idéntico para todas las tropas y con la gorra adornada por la estrella del Che Guevara, símbolo de la lucha de clases y la dictadura del proletariado. Temores por las amenazas de afectar el régimen de pensiones que con justicia y para su bienestar, disfrutan los pensionados de la fuerza pública, el magisterio y otros servidores, quienes envejecen entre la incertidumbre.

Temores por sentir que pese a un acuerdo de paz con las guerrillas más antiguas del planeta, persisten las muertes, las masacres, el crimen organizado, los desplazamientos, los asesinatos, las violaciones, las disputas de territorios por las economías ilícitas; temores por las sombras de la guerra que se acentúan con disidencias, con el Eln, y decenas de nuevas siglas que distinguen al crimen organizado.

Temores por advertir que las buenas costumbres cristianas nutridas con principios y valores, se van diluyendo entre la contradictoria modernidad, de la que sentimos, cercena los valores que depositaron en nosotros los abuelos.

Prevención frente al ambiguo, al mal explicado enfoque de género...; quienes nos reservamos esas nobles enseñanzas para construir familias llenas de respeto, amor y con Jesucristo en la sala de la casa, nos vamos confundiendo entre tantas leyes que dicen defender los derechos de la gente, pero que en la práctica, no se encuentra autoridad que exija su acatamiento; entonces se entiende en el seno de la sociedad, que en la praxis, es permitido que cada cual haga lo que le venga en gana.

Entre aguas tibias no pueden sumergirse los candidatos a la presidencia de la República; es preciso concentrar sus planes de gobierno en resolver tantos temores y hacer una verdadera coalición, que nos distancie de tantos prejuicios, y que imponga a las utopías su justa medida.

 

 

Esos temores no son fruto de la imaginación;
son realidades que asaltan a buena parte de millones de colombianos
que tenemos formación conservadora, pero que pensamos como liberales

 

 

Esos temores no son fruto de la imaginación; son realidades que asaltan a buena parte de millones de colombianos que tenemos formación conservadora, pero que pensamos como liberales. Son temores que crecen cada vez que miramos las noticias del país, cuando observamos que la incapacidad institucional, ha convertido en cloacas, a los más bellos pueblos de nuestra geografía.

Antes de buscar una colación con su rival en el partidor, cada candidato debería hacer una coalición con su propio yo, con su propia conciencia, con su propia verdad, de tal forma que esa colación le permita en todas sus actuaciones, apropiarse de los principios y valores que nos harían trascender hacia la nación soñada.

Necesitamos que cada candidato haga su coalición con la humildad, la ética, el respeto, la justicia, la bondad, la grandeza, el aprecio, la transparencia, la eficiencia, la equidad, la integralidad y la sostenibilidad en todas sus obras; solo así, ese próximo presidente, al conformar el equipo que pondrá las suelas de sus zapatos, sobre el impoluto tapete rojo de la honorable Casa de Nariño, podrá disponer de funcionarios extraordinarios e instituciones extraordinarias, haciendo cosas extraordinarias a lo largo y ancho del país.

Las utopías animan a los retos; Albert Einstein nos recuerda que si buscamos resultados distintos, no hagamos siempre más de lo mismo. Creo que cuando el nuevo presidente se apropie de su propia utopía y la convierta en roca firme para edificar una gran nación, encontrará esa verdadera coalición, que lo distanciará de los malos ejemplos que han obstaculizado el tortuoso camino de nuestra propia historia.

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