China llegará a la luna

El gigante asiático busca conseguir un nuevo hito en la exploración espacial. Una mirada a propósito del lanzamiento de la sonda Chang’e 5

Por: Carlos Tamara
noviembre 30, 2020
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China llegará a la luna
Foto: Pixabay

Que China llegue a la luna debería ser un acontecimiento mundial por muchísimas razones. Así, corriendo, podría decirse de inmediato que su programa espacial no sufrió los avatares del coronavirus. Y eso significa que todavía no estamos lo suficientemente agradecidos de que China hubiera controlado esa insurgencia sin que una mayor población emergiera de sus tierras para propagarla al mundo. China encarnó lo suficientemente temprano que el virus sería manejable, incluso en medio de la pobreza, mucho antes que Trump nos pretendiera insuflar las lecciones macabras de decaimiento imperial capitalista.

Es obvio que en todo ello pesa la clase de sociedad y el sistema político que ha logrado imperar en su territorio desde la revolución de 1949.

Pero es más entendible y puede sopesarse mejor el aire que traduce, si antes se narra la era de terror de donde China emerge. Debe pespuntarse:

Nadie sabía mucho de China entre nosotros hasta que empezaron a llegar a nuestras latitudes aquellas curiosas revistas Pekín Informa y China Reconstruye. Debo admitir que yo me las bebía. Nunca supe cómo me llegaban, pero me llegaban.

La una venía en una fibra de papel que, de entrada, nunca imaginamos que existiera para una revista nacional y, menos, de inspiración socialista o, mejor, democrático burguesa como Mao Tse Tung, el Gran Timonel, prefirió denominar, o clasificar, su modelo de revolución.

Al parecer Mao nunca se dirigiría al socialismo, si luego se inspeccionara su otro arrebato revolucionario: la Revolución Cultural, todavía inserta en su modelo primigenio que asumía contradicciones en el seno del pueblo como prefería llamarlas. Luego, Mao nunca alcanzó a darse cuenta de que perdió la Revolución Cultural a manos de Deng Tsiao Ping: un príncipe genial de las sombras chinescas.

Cualquiera que haya leído de dónde surge la China actual asumirá la perplejidad de cómo Deng Tsiao Ping —pueden obtenerse sus obras completas online— realiza el cambio utilizando los mismos eslogans que profería Mao Tse Tung, pero para usarlos según su propia visión. Podría decirse que hubo magia. Pura política de filigrana. Fue el mismo terror, pero en sentido contrario. Al parecer no necesitó derramar ni una sola gota de sangre. Por lo pronto, eso es lo que alcanza a leerse de la historia conocida.

Entonces, sintetizando, no ha habido en China sino solución de continuidad. La llegada a la luna deviene en línea directa de la Revolución Proletaria China, derivada incuestionablemente de las revoluciones marxistas, que hoy ya casi se desconocen y algunos odian si haber leído ni una sola página de historia reciente. ¡Es increíble tanta osadía! ¡Casi sería envidiable tanto desparpajo!

Pero todavía falta describir un terror más antiguo que venía demostrado en las revistas aludidas. Fue precisamente la era anterior a la revolución que China Reconstruye nos trajo en escenas dantescas durante las cuales los chinos comían salvado de maíz durante desayuno, almuerzo y cena, si es que tuvieran acceso a los tres golpes.

Entonces de esa pobreza que ningún país latinoamericano ha tenido jamás que sufrir emerge la China que ahora llega a la luna.

Hay que decirlo sin ambages: China llega a la luna procediendo de una sociedad mucho más miserable y hambrienta que la nuestra. Y es seguro que cabe un espacio sideral enorme para que algún país latinoamericano alguna vez lance un artefacto a la luna.

Si fuera posible que existiera todavía la Nueva Granada, en tanto imperio de imaginaria unidad latinoamericana, quizás sería pensable que llegáramos algún día a darle la talla. Este es el tamaño de la osadía China que da el tamaño de nuestra propia ridiculez geopolítica profundamente errada geo históricamente.

Es indudable que debemos a la letal injerencia británica que nos deshiciéramos del potencial imperial que nuestro común espíritu liberador de la época permitía solazar.

Para quienes crean que estamos caídos del zarzo, China ya había llegado a la luna en un viaje que exploró nada menos que su lado oculto, poniéndole así apellido y su propia impronta imaginaria a ese paseo. China exploró primero que nadie aquel escenario adonde irían las almas desterradas del amor, u obsedidos del despecho, del que hablaban los poetas. Podría decirse que con ello desterró para siempre aquel espíritu contemplativo que algunos con afán de subversión ideológica asumen que tiene su fase actual que achacan como deviniendo del alguna forma del taoísmo.

Y entonces China con este viaje intenta averiguar qué tanta agua podría tener la luna entre sus cristales pedregosos. El asunto estaría de este tamaño:

“Los expertos confían en que el material obtenido, rocas sometidas durante millones de años a impactos de meteoritos, viento solar y radiaciones de rayos cósmicos, arroje luz sobre cómo evolucionó la luna. Hasta ahora se creía que la actividad volcánica del satélite finalizó hace unos 3.500 millones de años, aunque algunas observaciones más recientes de la superficie lunar hacen pensar que quizá el núcleo del satélite se mantuvo activo hasta hace solo mil o dos mil millones de años”.

Obviamente eso no parecería servir para la política inmediata. ¡Qué risa! Sin embargo el diseñador del cohete, “Liu Bing, ha subrayado que “otros lanzamientos previos ha comprobado ciertas tecnologías claves, así que esta vez tenemos más confianza. Ahora nos centramos en medidas de control en el lugar de lanzamiento”. Y también se agrega para quienes no aman a China que:

“China ha invertido miles de millones de euros en el desarrollo de su programa espacial, que considera uno de los pilares de su plan para convertirse en una gran potencia económica y diplomática en las próximas décadas”.

Muy a pesar de ello intentaremos socavar un tanto lo arriba expuesto. El directo inspirador de la ofensiva no estaría siquiera en China, tanto como para no hacer parte ya de este mundo. Podrían ser Hegel y Marx juntos. Hegel porque planteó que la conciencia en su desarrollo advierte la existencia de contradicciones que finalmente aparecen en una fase de absoluta negación con lo que inicialmente se postula como verdad o primera aproximación.

Es esa negación de negación lo que da la dimensión del cambio. Por eso luego diría Marx con suficiente aspaviento revolucionario que no se trata de interpretar, sino de cambiar. De allí que la llegada a la luna plantee suficientes contradicciones como para que la ciencia china de un paso adelante en su comprensión, suficiente para que luego las técnicas que emerjan de sus éxitos sean aplicables a resolver otras tantas contradicciones que vayan apareciendo en el camino. La técnica deviene como solución a problemas algunas veces planteados a nivel filosófico.

Para quienes crean que es la repetición de la llegada a la luna de los Estrados Unidos: “Esta es la primera misión no tripulada de recogida de muestras y regreso de la luna”, ha afirmado el portavoz de la Agencia Espacial Nacional China (CNSA), Pei Zhaoyu, en declaraciones recogidas por la televisión estatal china. “Este trabajo es más complicado que recoger a mano muestras del suelo lunar”.

Entonces formulo que para cuando el futuro Imperio de la Nueva Granada llegue a la luna, ya no se tratará de tomar muestras naturales del planeta. Quizás se trata de traer lunitas, pasajeros de allá para acá. Obviamente eso parece estar bastante lejos. No, y lo está de verdad.

Para aquellos como yo que no cabemos de la envidia allí les va: “La operación durará un día lunar, equivalente a dos semanas terrestres; no puede prolongarse, ya que el frío de la noche en el satélite, con temperaturas que alcanzan los 170 grados bajo cero, podría afectar el funcionamiento de los delicados mecanismos del ingenio espacial. El módulo de regreso almacenará las muestras y los traerá a nuestro planeta. Se calcula que la sonda aterrizará de vuelta a comienzos de diciembre en un punto de la provincia china de Mongolia Interior”.

Notas tomadas de China lanza una misión para traer rocas lunares a la Tierra, aparecido en El País de España.

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