Celebremos que Colombia tiene una Francia, pero denunciemos el impacto de la minería

Esta mujer de Yolombó puso a Colombia a sonreír con la esperanza de que su discurso se arraigue en quienes creen en la conservación del medio ambiente

Por: Paola Falla
Mayo 16, 2018
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Celebremos que Colombia tiene una Francia, pero denunciemos el impacto de la minería
Foto: Fundación Goldman

Como se dice en Colombia “no hay mal que por bien no venga”, el mal es la minería, pero hace unos días llegó para el país, a través de Francia Márquez, el premio de la Fundación Goldman en América del Sur por su lucha en contra de las actividades de minería ilegal en el departamento de Cauca.

Sin embargo, como lo afirma Gonzalo Andrade, profesor del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional, “el impacto ambiental de la minería legal o ilegal es el mismo ”, así que ojalá nuestro país logre tener más “Francias” para hacerle frente a cualquier tipo de minería.

Esta mujer de Yolombó (Cauca) logró que las minas de su región estén desactivadas, y con tan solo 36 años puso a Colombia a sonreír con la esperanza de que su discurso se arraigue en quienes creen en la conservación del medio ambiente, la fortaleza de las comunidades, la idiosincrasia de los pueblos, la belleza de las raíces de las comunidades afrodescendientes e indígenas.

Francia es una lideresa que lucha y que estaba invisible para muchos de los colombianos, quienes hasta ahora tuvimos el privilegio de verla en los medios diciendo “Viva la Colombia humana”. Puede sonar a ironía cuando ella tuvo que dejar su territorio por amenazas.

Pero la vulneración de quienes quieren hacer justicia no solo la ha vivido ella. Ya hemos escuchado estos días cómo la gente del sindicato de Cerro Matoso en Córdoba ha sido “despedida”, los trabajadores “silenciados” por miedo a perder su vínculo laboral, y los indígenas vulnerados en sus derechos al perder su posibilidad de vivir en la tierra dónde sus prácticas ancestrales de pesca y agricultura se llevaban a cabo.

Previo a la entrega del reconocimiento por parte de esta fundación por sus “logros significativos para proteger el medioambiente”, Márquez le dijo a El Espectador:

“Este reconocimiento es la lucha de los pueblos, de los pueblos afrodescendientes, indígenas, vistos como espacios de vida…Un premio que hace un llamado a Colombia para que redefina cómo se enfoca más en el medio ambiente y menos en cómo se sigue con un modelo de extracción minera que pone en riesgo la vida misma”.

Esta gestión es reconocida y admirada por todo el planeta; no todos ganan un reconocimiento como el que recibió Francia Márquez, ahora la pregunta es ¿qué opinan los directivos de Cerro Matoso de estas palabras?, ¿qué coherencia puede ver el Ministerio de Ambiente entre esta afirmación y lo que está pasando en Montelíbano (Córdoba)?, ¿qué siente el Ministerio del Interior cuando una mujer logra un impacto a nivel internacional que también debería asumirse desde los roles del Gobierno nacional?

Y mientras recibía su galardón y se le entrecortaba la voz por momentos, el mundo entero la aplaudía cuando afirmó: “…Vamos a cambiar el modelo económico de muerte, para darnos paso a construir un modelo económico que garantice la vida…”. Esta sabiduría que en ese momento tuvo el rostro de una mujer negra que sabe el valor de sus ancestros, hoy debe compartírsele a todos los que están detrás de la minería que está afectando a tanta gente.

Por eso es bueno que en el Ministerio de Minas se pregunte y más importante aún, que les responda a los colombianos, ¿cómo pueden hacer este proceso una realidad para que el concepto tan inexistente de minería responsable realmente tenga una definición clara, con leyes y normativas que se cumplan en todos los territorios de Colombia? No importa si es oro, níquel, carbón o cualquier otro mineral, su extracción está matando no solo la naturaleza sino a los colombianos.

En ese mismo discurso Francia por quien hoy Colombia debe ponerse de pie dijo: “Sabemos que los territorios donde hemos construido comunidad y recreado nuestra cultura no fue un regalo, pues les costó a nuestros mayores muchos años de trabajo y sufrimiento en las minas y haciendas esclavistas”. Aparentemente esto fue años atrás, pero con lo que vemos en Cerro Matoso parece que esa era no ha cesado. Exigen 12 horas de jornada laboral, ¿eso no es esclavitud?, ¿qué opina el Ministerio de Trabajo de esto? Además, ¿qué cree el Ministerio de Cultura cuando se habla de lo que han costado los territorios para quienes se identifican con ellos cuando empresas como BHP, South 32 y Cerro Matoso están maltratando la tierra de los zenúes?

¡Vamos Colombia! Necesitamos que Francia Márquez sea ejemplo para que exista más vocería internacional con actos. Eduquemos para tener más “Francias”, apoyemos la voz de los pueblos, hagamos justicia ambiental y comunitaria… sumemos nuestras voces para que, a Montelíbano, llegue la justicia y ¡la reparación!

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