¿Cambio en segunda o giro extremo? 

Al igual que en 2018, la segunda vuelta es un problema de matemáticas, pues no cuadran las cifras, ni del lado de Petro ni de Hernández. Vea por qué

Por: Andrés Felipe Ríos Fernández
junio 03, 2022
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¿Cambio en segunda o giro extremo? 
Fotos: Archivo

De verdad que uno no sabe a qué se está haciendo referencia cuando se escuchan noticias en esta semana pos-primera vuelta, consultando los medios impresos, o cuando se revisan las redes sociales: ¿Una carrera de autos? ¿Una competencia ciclística? ¿Una clase sobre aspectos viales para obtener el pase certificado como conductor?, o acaso la enésima versión de Rápidos y Furiosos, o de otras cosas por el estilo.

Sin ser futurólogo, adivino ni el analista impoluto que nunca se equivoca, y contrario a personas que se precian de ser de buenas maneras y acuden a citas clandestinas con gente esotérica, que lee las cartas y hasta el tabaco; la propuesta siempre es mirar cómo va el asunto político, desde la distancia de las pasiones de los que solo repiten que el país se va a volver comunista o de los que solo por creerse progresistas consideran que siempre están en lo cierto, intentamos hacer un análisis sabiendo que podemos ser flanco de críticas mordaces que les pueden hacer brotar los ojos a quienes tengan una mirada zurda o hacer emputar a los fanáticos conservadores del candidato imputado.

Y buscando los resultados de la justa electoral del pasado domingo, casi no acaba uno de salir del asombro al leerse: “No hubo cambio en primera; para el próximo 16 de junio, quien sabe si funciona la segunda”, o “Un giro a la derecha extrema”; y que tal esta otra: “En la segunda vuelta, el final será un cabeza a cabeza impredecible”.

Veamos el análisis entonces, saliéndonos de estos quiebres de la jerga idiomática y precisemos, al menos los términos más representativos, resaltados precisamente en los titulares señalados:

Cambio en primera

El Pacto Histórico fue, coincidiendo con las encuestas: “El gran ganador de la jornada”. Y esto lo recalcan y resaltan, adeptos, neutrales y hasta contrarios a las ideas que este movimiento esboza como bandera de un cambio en la estructura del país.

Las cuentas son muy claras: 40, 5%de la votación en favor de Petro, lo posicionan como el más serio aspirante al solio de Bolívar, pero no hay que cantar victoria por adelantado, pues resulta que al tramo final de la carrera le falta la recta decisiva para llegar a la línea de meta.

Y hablando en lenguaje deportivo, buena parte de la fanaticada del “candidato más votado en la historia de la izquierda”, dan por hecho el triunfo de quien representa, en sus palabras “El Verdadero Cambio”, pero hay que resaltar, para no caer en la efervescencia del momento, al menos dos aspectos donde las cosas no están en favor de un final feliz, con vuelta olímpica incluida: los votos pronosticados y la diferencia con sus rivales de juego.

Uno de los estrategas de la campaña, circuló en la redes en esta última semana un trino animando a los seguidores, pues -según el sentir de quien recibió todas  las y los elogios por la recuperación de votos en las elecciones del mes de marzo-, que “para ganar en primera vuelta, faltaban unos cuatrocientos mil votos, apenas”, y sobre esta cifra llamó a duplicar el trabajo. El ahora candidato favorito, en su alocución del domingo en la tardecita, señaló que “se requiere un millón de votos” para lograr el triunfo en la segunda vuelta. Luego remató diciendo que ya eran millón quinientos, dándose el lujo de chicanear, aduciendo que a los jóvenes les había dado pereza votar en esta jornada y se estaban guardando para el segundo tramo, donde las encuestas dicen que la cosa se pone fea y que hay que remontar.

Tenemos así, y sin conocer los resultados de los escrutinios (en las redes circulan todo tipo de comentarios tendenciosos y falaces sobre el poder decisorio de los algoritmos), que: “El Cambio será en Segunda” y lo que parecía tan sabroso, ahora es una incógnita, pues el final, según se ve venir, es cuesta arriba, con la cancha inclinada, con el objetivo de conseguir una alta votación.

Cambio extremo

No habían terminado de anunciar los resultados del domingo cuando la mayoría de fiquistas bajaron al parqueadero a cambiar la imagen de Fico por la de Rodolfo. Aunque mucha tinta, papel y energía se había gastado caricaturizando los ademanes, decires y hasta ciertas actuaciones del hoy excandidato Fico, hasta el día de elecciones, en solo un par de horas, todo lo que hasta aquí había cosechado, quedó, como le gusta a él, borrado de una, al anunciar por televisión, luego de conocerse los resultados consolidados, el apoyo incondicional a ese ingeniero “desubicado y tramposo” de quien se mofó en varios programas televisivos.

No hubo de parte de este paradigma de la nueva política, ninguna consideración relacionada con lo que idealmente se considera una campaña limpia, transparente, democrática y en bien del país, no hubo nada de eso: bastó un simple “Rodrigo y Yo votaremos por Rodolfo”, tal como se hacen los pactos ¿entre caballeros y caballistas de honor? (hay quienes ponen en duda tal caballerosidad por parte de ellos), no entre líderes que se comprometen, al inscribir su plan programático (haciéndolo público), a propender el bien común, la defensa de lo público y respetar las reglas democráticas. Nada de eso: solo lo animaba el hecho, repetido ene mil veces en sus intervenciones públicas, de que el candidato del Pacto Histórico y todo lo que se parezca a castrochavismo, hay que derrotarlo de la manera que sea, así toque aliarse hasta con el mismo diablo.

Pero además hizo esta arenga porque en realidad FICO es un maniquí que dice lo que su patrón diga, tal como ocurre con ese otro títere que hace apenas 3 meses repetía, palabras más, palabras menos, la misma frase, sin el menor sonrojo los dos; y el último sin ser sancionado por la Procuraduría.

Giro hacia…

El presidente saliente ha manifestado en múltiples escenarios, y ante diferentes públicos, que su gobierno es de centro derecha. El segundo en votos en estos comicios no solo ha manifestado, sino que con sus acciones lo ha ratificado, es una persona con ideas de extrema derecha, para lo cual solo basta con señalar que se ha autoproclamado como “El Trump Colombiano”.

Para muchos analistas, este triunfo es un espaldarazo de los grandes politiqueros (los partidos que han negociado con Duque, en los cuatro años que finalmente se terminan dentro de menos de sesenta días), los sectores empresariales emergentes y los socios en la sombra del exitoso empresario bumangués, quienes se la jugaron por Rodolfo ante la pobreza mental del candidato del gobierno de turno.

Pueden haber pensado esos actores de la vida nacional, es un análisis simplista, sin mucho de historia, pero sí de práctica diaria en el trajinar de la opinión pública, que “este no los va a expropiar”, “no va a cargar los impuestos a los 4000 más ricos”, “es de la aceptación de los gringos, pues no le han cancelado la visa” y no le interesa en lo más mínimo si Vichada es lo mismo que el Cauca, o si Abriaquí es una vereda de un municipio del Tolima.

Lo que importa para ellos es que su gobierno sea con un estilo hibrido que oscile entre Bolsonaro, Piñera, López Obrador y el mismo Biden (para que hablar de Trump), como imagen a mostrar, y que cumpla con los preceptos del FMI y la banca transnacional, en las decisiones a tomar en materia de conducción del país, que de llegar a quedar como primer mandatario, seguirá en la rumba del actual, quien deja al país en su peor momento de la historia republicana.

Esos votos obtenidos no son de opinión, como muchos advierten, quienes consideran a Rodolfo un genio de las redes sociales; esos votos son prestados (algo que le gusta mucho a los empresarios), tal como van a ser los que le endosó, (vía oráculo) el eterno que, al parecer, desapareció de la escena pública (de esos muertos, tan bien muertos, decían los abuelos, ¡cuídanos señor!).

Nada raro que los colombianos le apuesten a un colombiano que confesó pasar a la Universidad Nacional a punta de "pinochazo", haya dicho confundir a Hitler con Einstein y que afirme públicamente que uno de los “grandes” intelectuales del país como Wiliam Ospina, se sume a su equipo sin ruborizarse, porque tampoco seguiremos recorriendo la franja amarilla por la que antes se inquietaba.

Fallaron como equipo 

El Profe Fajardo se portó como si hubiera perdido una competencia... deportiva, o un reality show. Y esas lágrimas (¿De cocodrilo, o de ballena?) demuestran que sigue siendo tan educado como lo han sido sus gobiernos en la ciudad de Medellín y el Departamento de Antioquia. No despotricó, no acusó, no condenó a ninguno, buscando dejar en el ambiente una sombra algo así como “Los que pierden son ustedes…”.

Los que sí perdieron (imposible de cuantificar el cuánto, pues esas personalidades del Centro Esperanza están acostumbrados a las volteretas en pos de los puestos de la tentadora burocracia criolla) fueron sus aliados, quienes no pudieron convencer a la mayoría de los colombianos de que “este país hay un centro-centro, en materia de política”. Todos sufrieron el rigor de la quemazón que alcanzó a su líder, menos Ingrid, que olió a tiempo los humos de la debacle acaecida.

Creo adivinar que esas lágrimas eran sinceras, como sinceras son las consideraciones (esas si de odio y veneno) del otro profe, Robledo, cuando llama a considerar a Hernández un egregio pensador chibchombiano; bajo el mismo lema del miedo al coco del socialismo. Migrando rápidamente hacia el equipo que mejor acogida tiene, y nada extraño que el VAR (en este caso el Consejo Nacional Electoral) defina a favor de quien dice que es un magnate que no necesita dinero y representa el continuismo, pues según Noticias Uno, hubo cerca de 15 mil fraudes en la contienda.

De cara al 19 de junio: ¿cambio en segunda o giro extremo? 

Tenemos así que, al igual que en 2018, la segunda vuelta es un problema de matemáticas (en nuestro país es una constante terminar pegados, bien sea de los santos, o de las estadísticas de tipo zodiacal, como pasa con la Selección de Futbol). Por eso, veamos las cuentas de parte y parte:

Por el momento, por los lados del Pacto Histórico no cuadran las cifras: Un millón de votos no hubieran posibilitado la presidencia en la primera vuelta, es decir, “la mitad más uno de los votos”, como establece la normatividad, (respetada por todas y todos, sin excepción y más por los del pacto histórico).

Escuchamos decir que los equipos de trabajo, en todo el país, planean y revisan las estrategias, bajo el lema “Hacer la Tarea” e influir sobre los que no votaron. Además se reciben adhesiones de muchos de los que quedaron sin banderas en el Centro Esperanza.

Por los lados del ingeniero Rodolfo tampoco cuadran las cifras, pues la mayoría de los votos son anexados. Los votos de FICO ya se saben de dónde viene la orden en favor de quien se ha vanagloriado de ser “buen amigo del que sabemos”.

Pero los votos de los otros, los que han convivido con el gobierno Duque, los que tendrán la mayoría en el nuevo Congreso, quienes manejan el dinero en tulas y cajas de cartón, no van a ser gratis, pues de seguro, como lo hemos conocido por Aida Merlano, estos señores de los votos, pondrán la maquinaria del billete a funcionar, tal cual paso hace cuatro años.

Con los amigos de Petro, peleando como en el recreo, con la imagen de Roy intimando a Benedetti en pleno congreso, dio comidilla a la opinión pública y a noticieros como Semana que se deleitan con esas escenas; lo cierto es que el apoyo del clan político Jattin de Córdoba, acusado por nexos con paramilitares, pone en entredicho el liderazgo que el candidato presidencial asumió como senador.

Por el otro lado, está la verdadera pesada de estos nexos que ya llevan matriculando y aplaudiendo a los cabecillas que fueron paras en el Congreso, “pararon” las armas con Justicia y Paz y vienen de un paro armado por Colombia; y con un viejito con porte de bonachón, pero con alma de sociópata, agárrate del sofá.

¿Será que los dos candidatos presidenciales combinan todas las formas de lucha en nuestro país o todas las formas de financiación? Es una pregunta que deberán investigar los lectores, porque casi siempre lo más importante nunca lo registra la prensa. Solo queda decir, para terminar: amanecerá y sabremos si es un giro o es un cambio. Seguiremos pendientes de esta competencia clasificada en los X games.

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