Basuras en Santander: ¿por qué no transformarlas?

Hacer productos de un solo uso hace que el planeta se ateste de montañas de basura. ¿Por qué no apostarle a su transformación y reúso?

Por: José Rafael Espinel Páez
septiembre 07, 2021
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Basuras en Santander: ¿por qué no transformarlas?
Foto; Pixabay

Queridos lectores, les cuento que estudié en el colegio salesiano de Cúcuta, orientado por las ideas de san Juan Bosco, en la modalidad de bachillerato técnico con duración de siete años. En ese tiempo la enseñanza era a la vez teórica y práctica y los estudiantes aprendíamos un oficio: electricidad, mecánica industrial, carpintería, tipografía, para ganarnos la vida y poder seguir una carrera universitaria.

 Bueno, cursando el tercer año, el sacerdote de dicha comunidad, que nos dictaba física, un día comenzó la clase afirmando: “Lavoisier afirmó: Nada se crea, nada se destruye, todo se transforma”. Y explicó la sentencia con diferentes ejemplos. En el transcurso de mi vida he podido comprobar que esa afirmación es cierta.

 Entonces, ¿por qué ese principio no se aplica aquí con las basuras transformándolas en nuevos productos, con lo cual no se necesitaría de rellenos sanitarios? Hay varias ciudades de EU y Europa que van en esta dirección. Suecia es un ejemplo a seguir.

Para abrir la discusión, miremos un par de cosas: en Colombia no hay una política pública de reciclaje que eduque, motive e incentive la separación en la fuente de los residuos sólidos y orgánicos para que trabajadores, empresarios pequeños, medianos y grandes, puedan hacer más eficiente su trabajo. Además se deben traer tecnologías de punta y transformar la basura en riqueza. Aquí el lío es que los costos de producción o costo-país son muy altos, como lo expliqué en mi anterior artículo 'La corrupción es la fiebre'.

Desde que a las multinacionales se les empezó a bajar su tasa de ganancia, debido a la superproducción y la baja capacidad de compra de la gente, resolvieron hacer productos con obsolescencia programada y productos de un solo uso. No importa si el planeta se atesta de montañas de basura, y los mares, ríos, lagunas y humedales se contaminan con desechos tóxicos destruyendo la vida acuática. Tampoco les interesa si la gente se muere o adquiere enfermedades crónicas por consumir productos llenos de sustancias nocivas para la salud.

Como no les basta lo anterior, y su declive es inexorable, para tratar de detener su caída decidieron apoderarse y controlar los servicios públicos, privatizándolos con el fin de obtener exageradas ganancias. Para ello cuentan con una clase dirigente que se forma en las entidades multilaterales de crédito y a la que amaestran para que controle el país en beneficio de sus intereses foráneos.

Lo anterior pone en evidencia el grave peligro que ya está tocando a nuestras puertas. El señor Klaus Faber, gerente de Empopamplona, justifica la traída de las basuras con el “tema ambiental que busca la conservación de Santurbán”. Agregó que “esos municipios se convierten en usuarios de nuestra empresa y van a traer 40 toneladas mensuales” (La Opinión, 27 de agosto de 2021).

¿Qué vamos a hacer, quedarnos con los brazos cruzados? ¿Qué pasó con lo que dijo el gerente de Corponor? ¿Qué dice el señor gobernador? ¿Será que la constitución de la Región Administrativa y de Planificación del gran Santander va a servir para que poco a poco nos inunden de basuras? ¿Dónde están las fuerzas vivas gremiales y políticas de esta región fronteriza?

Por lo anterior, en la próxima campaña electoral se debe debatir con seriedad sobre el medioambiente, la transición a energías limpias, las PTAR para descontaminar los ríos y la deforestación. De lo contrario, la codicia, la avaricia y el desmedido afán de lucro de unos cuantos van a permitir que nos convirtamos en un inmenso basurero.

 

 

 

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