El 10 de agosto un sismo de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia. Cuando la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo cerró su último balance, la cuenta era de 330 muertos, 4.600 heridos, 378 desaparecidos, 13.077 viviendas destruidas, 79.108 con averías de distinta gravedad y 121 edificaciones colapsadas. Chocó, el Eje Cafetero y el Valle del Cauca se llevaron la peor parte.
Tres días después, el 13 de agosto, el Grupo Empresarial Argos y el cantante puertorriqueño Nicky Jam presentaron una alianza para financiar la reparación y la reconstrucción de esas viviendas. La llamaron Adopta un Hogar. El anuncio lo hizo el presidente de Argos, Juan Esteban Calle, durante el Congreso Empresarial Colombiano, en Cartagena. El mecanismo era sencillo de explicar: un aporte inicial de 13.000 millones de pesos entre la empresa y el artista, y por cada peso que sumara después un ciudadano o una compañía, la alianza pondría otro, hasta llegar a una bolsa de 26.000 millones. La meta no era atender la emergencia inmediata —eso ya lo hacían el Gobierno, las gobernaciones y las alcaldías— sino sostener la etapa siguiente, la de reconstruir lo que el sismo tumbó, que suele ser la más larga y la que menos cámaras atrae.
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Antes de la campaña, empleados y familiares de las empresas del grupo ya habían reunido más de 1.000 millones de pesos para agua e insumos básicos en las zonas golpeadas. Ese dinero se sumó, días después, a otros 40.000 millones que el sector empresarial colombiano recaudó a través de la Andi. Ninguna de esas cifras, sin embargo, resolvía el problema central: miles de familias sin un techo propio donde volver.
Adopta un Hogar se apoyó en dos programas que Argos ya tenía en marcha antes del terremoto. Uno, Casa para mí, pensado para levantar vivienda nueva a bajo costo para familias de ingresos reducidos. El otro, Hogares Saludables, orientado a mejorar casas que ya existían pero estaban en condiciones precarias. Entre los dos definirían qué se reparaba y qué había que construir desde cero, y cada entrega vendría acompañada de equipos técnicos de Cementos Argos, Celsia y Odinsa, filiales del grupo, para que el material donado no terminara apilado sin uso en un patio.
El 21 de agosto, ocho días después del lanzamiento, la alianza mostró los dos primeros diseños de vivienda. Son casas sismorresistentes, pensadas para levantarse en unas tres semanas desde que arranca la obra, un plazo corto para el estándar de la construcción formal. Los prototipos están hechos a la medida de las familias cafeteras de Caldas y el suroeste de Antioquia: su clima, sus materiales disponibles, la forma en que ahí se ha construido siempre. La primera fase de socialización y reconstrucción rural arrancará en esos municipios, coordinada con el Fondo Milagro del Gobierno Nacional, el Ministerio de Vivienda, Proantioquia, VivaAntioquia y la Gobernación de Antioquia. Argos ya trabaja en variaciones de esos diseños para Chocó y el Valle del Cauca, regiones con condiciones distintas a las del eje cafetero, donde el mismo plano no serviría igual.
Quien quiera donar puede hacerlo a través del portal de la campaña, con aportes en dinero o vinculándose como voluntario en las obras. Según las cifras que la propia iniciativa entregó, cerca de 4.901 personas habían adoptado un hogar y se habían movilizado más de 1.828 millones de pesos en donaciones externas, al margen del aporte inicial de Argos y Nicky Jam.
La campaña arrastró a otros nombres de la música urbana. J Balvin y Ryan Castro se sumaron para llevar materiales de construcción a Buenaventura, uno de los municipios con comunidades más golpeadas por la emergencia. Lo hicieron a través de la Fundación Vibra en Alta, creada por Balvin, y del Awoo Team, el equipo de Castro. Cementos Argos envió un camión cargado de cemento e insumos hasta el puerto, destinado a reparar viviendas dañadas por el sismo.
Nicky Jam, por su parte, llamó a otros artistas y figuras públicas a unirse a la reconstrucción, adoptando hogares como él y Argos ya habían empezado a hacer. La convocatoria no se limitó a cantantes: también pidió sumarse a electricistas, plomeros y otros oficios que la obra necesita tanto como el cemento. María Camila Villegas, directora ejecutiva de la Fundación Grupo Argos, quedó al frente de coordinar ese ejército disperso de donantes, voluntarios y contratistas que la campaña necesita para no quedarse en el anuncio.
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