Como es costumbre en tiempos electorales, la calumnia y la desinformación suelen ser usadas más que el debate sano y las proposiciones argumentativas y solventes. Esto es más grave si los medios masivos de comunicación, ya sea por dolo o error, terminan solapando el juego sucio de la política tradicional, como pasó con el reportaje publicado por La Silla Vacía, en el cual dieron cuenta de las menciones del actual candidato Iván Cepeda Castro en los archivos encontrados en los computadores de Luis Edgar Devia Silva, alias "Raúl Reyes", abatido el 1 de marzo de 2008 en la Operación Fénix.
Concretamente, las menciones de Iván Cepeda se dan en algunos comunicados en los cuales se mencionan supuestos contactos en la época en la que fue líder del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE). El motivo era apoyar las marchas en pro de las víctimas del conflicto en 2008, días en los que las FARC se habían ganado el repudio del pueblo colombiano por sus macabras acciones.
La invalidez jurídica de la "prueba reina"
Los ataques mediáticos contra Iván Cepeda no se hicieron esperar. Sin embargo, periodistas como Gonzalo Guillén y Julián Martínez recordaron que la misma Corte Suprema de Justicia desestimó de tajo los archivos de los computadores de Raúl Reyes. La razón: falta de cadena de custodia, manipulación indebida de evidencias y violación de la soberanía de otro país.
Investigaciones de Guillén y Martínez controvierten incluso la certificación de la Interpol de 2008. Aunque se afirmó que los archivos permanecieron intactos, informes forenses —incluyendo uno de la empresa rusa Group-IB— señalan que los aparatos fueron encendidos y manipulados antes de realizarse la copia forense, con adición y supresión de documentos electrónicos posterior a la operación.
Por si fuese poco, se constató la entrega de discos duros adicionales que no aparecieron en las fotos de la incautación. La cadena de custodia fue firmada por el general Óscar Naranjo y la directora del DAS, María del Pilar Hurtado, esta última condenada por las "chuzadas". Todo esto da a entrever que las pruebas contra Cepeda, Piedad Córdoba y Wilson Borja fueron evidentemente manipuladas para emprender una campaña de guerra sucia.
Verdades a medias y secretos trasfronterizos
Si bien los computadores carecen de valor legal por su manipulación, esto no implica que toda la información fuera falsa. Datos allí contenidos permitieron capturar al traficante Viktor But en Tailandia. Sin embargo, el bombardeo en Angostura dejó al descubierto una crisis institucional en Ecuador: la existencia de células de las FARC en Quito y la financiación de la guerrilla a la campaña de Rafael Correa, según el video de alias "Mono Jojoy".
Es paradójico que Gonzalo Guillén, en su documental Retrato de un Padre de la Patria, acusara a Correa de vínculos con las FARC y la mafia, trabajo que fue censurado. Esto sugiere que entre Álvaro Uribe y Rafael Correa pudo existir un armisticio o pacto de silencio disfrazado de reconciliación diplomática. Ambos líderes sacaron provecho político del ataque, pero rápidamente este se convirtió en la "espada de Damocles" sobre sus cabezas.
El uso histórico de la mentira
"La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio". Este refrán se ajusta al caso. Las verdades fueron deformadas por el régimen uribista para manipular al pueblo y atacar a la oposición ante la falta de argumentos sólidos. Tras casi 20 años de la Operación Fénix, los computadores ya no sirven como prueba judicial, pero sí como material histórico para revelar los tejemanejes de las FARC y el riesgo de llevar al país a una guerra internacional por malas gestiones.
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