Tras el escrutinio en el Cesar, las urnas hablaron. Ape Cuello se consolida, el Pacto Histórico hace historia y el sur del departamento reclama su lugar

 - Ape Cuello, el Mello Castro y Alexandra Pineda: los dueños de los votos en el Cesar

Días antes del 8 de marzo publiqué una columna titulada El panorama político del Cesar, en la que realicé un análisis de las candidaturas al Congreso de la República. En ese momento, planteé un escenario en el que el representante Ape Cuello se perfilaba como la principal fuerza electoral, con posibilidades de que su lista alcanzara dos curules. Asimismo, advertí que Alexandra Pineda, capitalizando la imagen del presidente Gustavo Petro, podría asegurar una curul. Bajo ese contexto, la disputa por el último escaño parecía concentrarse entre el Mello Castro y Gumer de la Peña.

Hoy, con las elecciones concluidas, el escrutinio finalizado y las credenciales entregadas a los representantes electos (Ape Cuello, Gumer de la Peña, Alexandra Pineda y el Mello Castro), es posible hacer una lectura más reposada de esta jornada democrática y contrastar el análisis previo con la realidad política que dejaron las urnas.

Como era previsible, Ape Cuello obtuvo la mayor votación, respaldado por una sólida estructura política que lo consolida como la primera fuerza del departamento. Sin embargo, no todo es triunfo: esta votación histórica no fue suficiente para mantener las dos curules que se proyectaban. La creciente incidencia electoral del sur del Cesar, sumada a factores como los ataques mediáticos, terminó por reducir su margen de maniobra en varios municipios clave.

Por su parte, Gumer de la Peña logró, con discreción pero eficacia, consolidar una votación sobresaliente. Su resultado se explica en buena medida por la fortaleza de su estructura familiar, el respaldo decidido del centro y sur del departamento, y una presencia significativa en la capital, lo que le permitió posicionarse como la segunda fuerza política del Cesar.

En el caso de Alexandra Pineda, su elección marca un hito; asegura la curul del partido de gobierno en el departamento. Su respaldo en Valledupar, el corredor minero y municipios del sur evidencia un crecimiento político alineado con el proyecto del presidente Petro, así como una transformación en las dinámicas electorales de la región.

El Mello Castro, en cambio, protagonizó una de las disputas más reñidas. A mi juicio, su aspiración estuvo en riesgo, en parte por el costo político que pudo representar el apoyo abierto de la administración departamental. No obstante, su capacidad de tejer alianzas estratégicas en distintos municipios le permitió finalmente asegurar su curul.

Superado el escenario electoral, es momento de pasar la página. Las diferencias, tensiones y rencillas propias de la contienda deben ceder ante una agenda común orientada al desarrollo del Cesar. Más que actuar de manera aislada, los cuatro representantes tienen el desafío de trabajar en bloque, con visión regional y sentido de responsabilidad histórica.

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Las elecciones dejan, además, una lección clara: el Cesar no es únicamente Valledupar. El centro y el sur exigen mayor atención estatal, inversión sostenida y obras de impacto social. El acceso al agua potable, el saneamiento básico, la salud, la educación y la generación de empleo siguen siendo deudas estructurales que no admiten más aplazamientos.

La responsabilidad ahora recae en quienes resultaron elegidos. De su gestión dependerá no solo la consolidación de su liderazgo político, sino también la confianza de una ciudadanía cada vez más consciente y exigente. Porque si algo ha demostrado el electorado, es que el respaldo popular no es incondicional: se otorga, pero también se retira.

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