Amenaza climática, COP28 y transición energética

Amenaza climática, COP28 y transición energética

¿Habrá racionalidad y responsabilidad política y social en el COP28 o será una nueva reedición de las tantas Cumbres Climáticas realizadas?

Por: MARCOS SILVA MARTINEZ
diciembre 04, 2023
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Amenaza climática, COP28 y transición energética
Fotografía: Canva

En diversos páneles internacionales sobre Cambio Climático, IPCC, se han analizado causas e identificado efectos concretos y hasta han fijado y aprobado metas y puntos de inflexión de crecimiento de la temperatura, respecto a la media preindustrial.

En el COP21 consideraron que el crecimiento no debía superar  los  1.5 C° y precisaron que bajo esa condición, diversas regiones de la tierra se tornarán inaptas  para la sostenibilidad de la vida.

Adicionalmente, se ha informado  que en  los últimos 30 años, la temperatura media  ha aumentado 0.8C°. Ya hay indicadores de que se aproxima a 1.5OC.

Son resultados, conclusiones y advertencias que deben preocupar a todo ciudadano, pero en particular a quienes disponen de poder para tomar decisiones.

¿Habrá racionalidad y responsabilidad política y social en el COP28 o será una nueva reedición de las tantas Cumbres Climáticas realizadas?

La realidad es insoslayable. Cualquier ciudadano puede observar y comprobar efectos concretos relacionados con el aumento de la temperatura media y sus efectos. Calores sofocantes durante mayores periodos del día, del mes y del año, reducción de fuentes superficiales de agua y desaparición de manantiales, derretimiento de glaciares, efectos nocivos sobre  producción agraria, alteración de ciclos climáticos tradicionales, desbordados y frecuentes  fenómenos naturales, etc. Son  efectos imputables al  creciente e  incontrolado crecimiento de la temperatura global.

Ante la patética amenaza, es conveniente analizar y valorar causas del fenómeno.

Cómo sacarle el jugo a la riqueza ecológica para salvar a la especie

La  mayor generación  de gases de efecto invernadero, en particular CO2,  ocurre por el consumo de energías de origen  fósil.  Específicamente,  carbón,  petróleo y gas.

Calculan  que los energéticos fósiles generan 98.9% de CO2,  del total de gases  que produce  el efecto invernadero.

El  consumo de petróleo en el planeta, en 2023, superó  los 110 millones de barriles/día. De  esa cantidad, el 80% se destina a producción de combustibles para motores, equivalente a  60 millones de barriles  de combustibles, gasolina, diésel y yet, por día.

La generación de calor, por carburación de ese volúmenes de combustibles, tienen sus  equivalentes en BTU o unidades de calor, expulsados a la atmósfera, sin control.

La generación de calor, pueden calcularse  en unidades de generación de calor, por unidad de combustible consumida y su propagación, con forme a las Leyes de la Termodinámica..

Sorprende que en las diferentes Cumbres Climáticas, no se hayan ocupado  de los efectos de la generación de calor, por combustión interna, de más de 1.500 millones de carros y alrededor de 6.000 millones de motocicletas en circulación en el planeta.

Esa demanda y consumo de combustibles fósiles,  es  hasta hoy creciente, debido al sostenido crecimiento de la oferta y demanda de equipos automotrices.

Lo anterior, sin incluir la contaminación atmosférica y generación de calor en los procesos de  producción de energía eléctrica global, mediante consumo de carbón,  equivalente al 30% global, de producción global de energía eléctrica.

Todo lo expuesto, a pesar de los propósitos y metas previstas en las cumbres climáticas.

Ante la amenaza cierta del crecimiento del calentamiento global y sus consecuencias, la comunidad mundial y en particular los gobiernos, instituciones, empresarios y sociedad de todo el planeta, deben asumir responsabilidades y tomar decisiones al respecto.

A corto plazo debe suprimirse  100% el consumo de carbón, para la generación de energía eléctrica en todo el planeta y sustituirla por generación de energías limpias.

Sí es posible: en la República China, Shenzhen, ciudad de  más de 13.500.000 habitantes provee el transporte público con 16.500 buses (tipo padrón Bogotá), 100% eléctricos a base de baterías y además,  del 40% de los vehículos pequeños,  particulares y públicos  son impulsados por energía eléctrica a base de baterías.

Todos los Gobiernos del planeta y Empresarios del sector automotriz y del transporte, deben fijar y cumplir metas para sustituir el uso y producción de vehículos de combustión interna, por vehículos impulsados por energía eléctrica, de cero emisiones de CO2.

A manera de ejemplo: cálculos y registros recientes indican que un articulado tradicional  de TM (Bogotá),  consume en promedio 1400 galones de ACPM por mes y produce 11.25 toneladas equivalentes de CO2, en el mismo período. La sustitución por  el sistema Euro 5, no corresponde a los objetivos que se deben y pueden lograr con el uso de energías limpias. No es sensato desconocer la contaminación del aire en el Distrito capital y ciudades capitales. Todas las naciones afrontan similar situación.

Son cifras para analizar, comprender y decidir, sobre el consumo de carburante motor global, regional y local, en al planeta.  Y  en Bogotá, específicamente cuando el Distrito Capital y capitales departamentales, deciden renovar el parque automotor. En todos los casos, deben ordenar hacerlo con equipos de cero emisión de CO2 y otros gases.

Son decisiones que deben convertirse en políticas de estado.

Los combustibles fósiles, en el proceso de conversión de energía calorífica en energía mecánica, libera calor permanente, a través del tubo de escape. La temperatura de los gases emitidos, no desaparecen. Ese calor o temperatura, por la quema de combustible   se difunden en la atmósfera, de acuerdo con la ley cero de la Termodinámica.

Es la principal fuente de calentamiento global. Aunque empresarios del sector e inmorales  seudocientíficos prefieran ignorarla, por conveniencia y apetito de capital.

Parece que en Las Cumbres Climáticas globales, hubiera propósito deliberado de evitar el debate de ese factor inocultable y apocalíptico.

Es un imperativo moral y social, asumir el cálculo de efectos de esa fuente de calentamiento continuo de la atmósfera y tomar decisiones para la sustitución de esas fuentes de energía.

Ya existen cálculos concretos sobre generación de calor en combustión interna, por unidad consumida de combustible.

Resultados de investigaciones indican que  la carburación de un galón de gasolina genera 125.000BTU, un galón de etanol 76.000 BTU, un galón de diésel 139.000BTU.

Tomando cifras de 2021, para hacer cálculos de contaminación y calentamiento por quema de combustibles, podemos tener cifras  aproximas, partiendo de que están en circulación 1.800 millones de coches-carros y 6.000 millones de motocicletas y que esas cifras crecen entre el 5% y el 12% anual, respectivamente.

Falta voluntad política y responsabilidad moral y social, cobre la amenaza climática.

La administración distrital está frete a la oportunidad y responsabilidad de hacer la reposición del equipo de transporte público, con equipos 100% de cero emisiones de CO2. Basta determinar un razonable cronograma de ingreso de los nuevos equipos, que haga posible  la reposición del 100%, con garantía de cero emisiones de CO2.

Adicional a lo precisado arriba, esta  probado que la vegetación en su proceso de fotosíntesis  capta y transforma CO2 y libera oxígeno.

Son conclusiones y resultados, que deberían convencer   a   todos los gobiernos, empresarios y ciudadanos del mundo,  en general, para reforestar y proteger la vegetación existente y a fijar metas de restitución de  los millones de hectáreas perdidas por deforestación, en todo el planeta e impulsar decididamente producción de medios de transporte impulsados por energía limpia.

Si toda la comunidad global y las grandes productoras de vehículos, de todas las naciones y sus representantes en el poder, se apersonan de la problemática climática, es posible responder positivamente a los presagios catastróficos, derivados  de las consecuencias del calentamiento global.

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