Alicia Naranjo, la consuegra de Santos, que terminó de socia de Emilio Tapia

Su constructora Alca Ingeniería se asoció con ICM, que forma parte del entramado del contratista estafador de Centros Poblados para la obra Popayán-San José de Isnos

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noviembre 23, 2021
Alicia Naranjo, la consuegra de Santos, que terminó de socia de Emilio Tapia

Apenas cuatro meses después de haberse quedado con el billonario contrato que el Ministerio de las TIC le entregó a Centros Poblados, Emilio Tapia ya estaba celebrando una nueva victoria en el sector público. En abril de 2021 su empresa ICM Ingenieros, de la que resultó siendo el dueño a través de su testaferro Herles Ariza, se ganó una licitación por $300.149 millones para la pavimentación total de la vía Popayán-San José de Isnos. El contrato 1006 de 2021 fue firmado entre el INVIAS, cuyo director es Juan Esteban Gil, y el Consorcio San Sebastián 064, integrado por las firmas Ingeniería Transporte y Maquinaria SAS, Horacio Vega Cárdenas, ICM Ingenieros SAS y Alca Ingeniería SAS, la empresa de la exdirectora del INVIAS, Alicia Naranjo de Pinzón.

En marzo de 2001 Alicia Naranjo, ingeniera civil de la Universidad de los Andes, fundó la empresa Alca Ingeniería SAS después de haber sido directora de espacio público del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) en la primera alcaldía de Enrique Peñalosa, que terminó su administración el 31 de diciembre del año 2000. Naranjo había adquirido gran experiencia en infraestructura en su paso por la entidad distrital, por lo que decidió crear su propia firma, pero luego de dos años al frente de esta, en julio de 2003 aterrizó en el gobierno de Álvaro Uribe como directora del INVIAS gracias al respaldo que le dio Alicia Arango, la secretaria privada del presidente y a quien le escuchaba todas sus recomendaciones. Desde entonces Naranjo y Uribe entablaron una confianza que el presidente le demostró a lo largo de su gobierno.

El entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, el presidente de Camacol, Eduardo Jaramillo, el director de Planeación Nacional, Santiago Montenegro, y la directora de Invías, Alicia Naranjo, durante el lanzamiento del Plan Vial 2500 en marzo de 2004. Foto: Archivo Presidencia.

Alicia Naranjo llegó al INVIAS armando equipo y como secretario general técnico, un cargo que en la realidad viene siendo la mando derecha de la dirección general, nombró a Carlos Alfonso Morales Riguero, otro ingeniero que desde entonces la ha acompañado de cerca. Sin embargo, Naranjo tuvo un atropellado paso por la entidad y apenas un año después de su nombramiento renunció en medio de una disputa con el entonces ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, por la polémica conciliación con el consorcio español Commsa —Concesión del Magdalena Medio—, responsables de un tramo importante de la Ruta del Sol, litigio que le significó, además, tener que soportar un agrio debate de control político en el Congreso liderado por el fogoso senador, el cartagenero Javier Cáceres, quien terminó condenado por la parapolítica.

La disputa habría comenzado precisamente porque, en medio del litigio con el consorcio español, Uribe decidió entregarle la batuta del caso a Naranjo y no al ministro Gallego, que se limitó a decir en su momento que apenas si lo mantenían informado de los avances del litigio. Al final Naranjo llegó a una conciliación con Commsa, pero políticamente no logró sostenerse, pues desde el Congreso se señaló que dicho acuerdo con la concesión representaba una millonaria pérdida de recursos públicos.

Pero Alicia Naranjo no salió del INVIAS sin un último plumazo. El 8 de junio de 2004, apenas unas horas antes de entregarle su renuncia irrevocable al presidente Uribe, Naranjo le adjudicó al consorcio Conconcreto y Carlos Solarte Solarte S.A. la construcción del túnel piloto de la Línea, una obra que arrancó con serios problemas y hoy aún sigue siendo un dolor de cabeza en el país. Carlos Solarte, que terminó enredado en el escándalo de corrupción de Odebrecht, comenzó a cultivar una muy buena relación laboral con Naranjo, quien tras su renuncia retomó las riendas de su empresa Alca Ingeniería SAS y encontró en el entonces próspero constructor un futuro socio.

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En 2015 Alicia Naranjo y Carlos Solarte volvieron a encontrarse como socios en medio del boom de la infraestructura en el país en el gobierno de Juan Manuel Santos, con quien ya tenía relaciones familiares por cuenta del noviazgo de su hijo Sebastián Pinzón con Maria Antonia Santos —que se concretaría en un fastuoso matrimonio en la hacienda presidencial Hatogrande el 18 de junio de 2016—. El entonces vicepresidente Germán Vargas Lleras lideraba la más ambiciosa de las locomotoras, la de la infraestructura en el que las vías 4G eran la cereza del pastel.

La celebración del matrimonio se dio en la hacienda presidencial Hatogrande a pocos meses de que Juan Manuel Santos firmara el acuerdo de paz definitivo con las Farc, primero en La Habana y posteriormente en el Teatro Colón de Bogotá.

Precisamente, en agosto de 2016 Vargas Lleras anunció con bombos y platillos la firma de la Concesión Santana – Mocoa – Neiva (un corredor de más de 447 kilómetros) entre la Agencia Nacional de Infraestructura, encabezada por Luis Fernando Andrade, y el Consorcio Aliadas para el Progreso, conformado, entre otros, por Carlos Solarte como socio mayoritario y Alca Ingeniería, en cabeza de su socia gerente Alicia Naranjo.

La concesión, sin embargo, se convirtió en un lunar negro para las empresas. Aunque estaba previsto que la obra se entregara en 2018, como lo había prometido Vargas Lleras, en julio de este año la ANI confirmó la cesión del contrato por parte del consorcio de Solarte y Naranjo que solo logró un avance en el proyecto del 2% después de una inversión de más de $ 2 billones. Desde un inicio comenzaron los problemas administrativos y los escándalos de corrupción de Carlos Solarte terminaron por reventar al consorcio.

Solarte no ha sido el único socio cuestionado de Alicia Naranjo. En marzo de 2019, Alca Ingeniería se ganó un contrato por $168.000 millones que le adjudicó el INVIAS al Consorcio Vía Américas, integrado por la firma de Naranjo con un 30% y por las firmas Construcciones Colombianas OHL (40%) y la Agrupación Guinovart Obras y Servicios Hispania S.A. Sucursal Colombia (30%). Estas dos últimas empresas son controladas por la constructora española OHL Global, que tiene múltiples caras en Colombia, tiene contratos por más de un billón de pesos actualmente en infraestructura y construcción y carga con importantes procesos por corrupción en México, Chile y España.

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En 2020 Alicia Naranjo le entregó la representación legal de su firma a su viejo compañero desde los tiempos del INVIAS, Carlos Alfonso Morales Riguero, quien actualmente figura como representante legal de la empresa además de tener un puesto en la junta directiva y en la que también está el hijo de Alicia Naranjo, Mario Felipe Pinzón Naranjo, que también está metido en el sector de la construcción con su empresa Fotress.

Carlos Alfonso Morales actualmente también es el representante legal del Consorcio San Sebastián 064 en el que la empresa de Alicia Naranjo terminó de socia de Emilio Tapia. En abril de 2021 el INVIAS le adjudicó el contrato 1006-2021 al consorcio para el mejoramiento y mantenimiento del corredor vial Popayán-San José de Isnos, que contempla los departamentos del Cauca y Huila. El contrato arrancó el 28 de junio de este año, pero en septiembre, después de que estallara el escándalo de corrupción de Centros Poblados en la que está involucrada ICM Ingenieros, la constructora socia de Alicia Naranjo en el Consorcio San Sebastián 064 y que pertenece a Emilio Tapia, Alca Ingeniería tuvo que buscar otro socio para reemplazar a la constructora de Tapia.

Resulta por no decir al menos curioso que Alca Ingeniería, con la mayor participación en el consorcio, se asociara con ICM Ingenieros sin verificar los antecedentes de sus representantes legales como Herles Ariza y sin que supiera de los tentáculos de Emilio Tapia, de los que ya se hablaba y se extendían por otras regiones del país como el Valle del Cauca o Antioquia y más cuando se trató de un contrato de muchos millones. No es la primera vez que Alicia Naranjo termina trabajando con socios cuestionados, sin que eso le haya impedido seguir siendo una gran contratista del Estado.

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