Según el Sistema de Información Misional (SIM) del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), para el 28 de febrero de 2026 las cifras ya dejaban este panorama: 67.779 niños, niñas y adolescentes estaban en proceso administrativo de restablecimiento de derechos, esto quiere decir que vivieron alguna vulneración de sus derechos. De estos 39.794 eran niñas y 27.976 niños correspondiendo a 59% y 41% de la cifra total.
Los principales motivos por los cuales niñas y niños ingresaron al sistema de protección fueron violencia sexual (19.974), omisión o negligencia (19.932), falta absoluta o temporal de responsables (8.322), alta permanencia en calle (3.373), abandono (3.000), violencia física (1.916), conductas sexuales entre menores de 14 años (1.897), maltrato (1.381), violencia psicológica (1.043), reunificación familiar (620) y otros motivos (6.321).
Estas cifras son alarmantes y resaltan la manera en que las violencias hacia la niñez siguen siendo una realidad. Y más cuando es sabido que existen casos de vulneración de derechos que nunca llegan a ser denunciados.
Es urgente transformar patrones de violencia, desigualdad y asimetrías de poder en las relaciones y dinámicas que acompañan la crianza y la vida de las niñeces, para lograr una sociedad en la que el cuidado familiar, comunitario e institucional sea central en la vida de niñas y niños.
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Del diagnóstico a la acción colectiva
Pero ¿cómo hacer que la indignación dé un paso hacia la acción?, ¿cómo conseguir mayor compromiso de la ciudadanía y las instituciones en procesos que sean de largo aliento y garanticen el bienestar de la niñez? y ¿cómo superar la buena voluntad y trascender la agenda de niñez para que se convierta en un asunto central de las decisiones cotidianas de cada ciudadano o ciudadana?
Lo primero, es superar la indiferencia y, lo segundo, tiene que ver con reconocer que la solidaridad, la cooperación y la empatía definen las relaciones humanas. Con esto en mente acompañar y apoyar el proyecto de vida de una niña o un niño se convierte en un propósito de país. Porque ningún niño o niña nace para crecer solo y hay toda una sociedad que le respalda.
En Colombia se conmemora el Día Nacional de la Niñez y la Recreación desde 2001 cuando se promulgó la Ley 724 con el objeto de promover sus derechos, su bienestar y el derecho al juego. Cada año el último sábado del mes de abril, colombianos y colombianas tienen la oportunidad de asumir o renovar su compromiso con las niñas y niños.
Comprometerse con la niñez puede significar desde dedicar tiempo de calidad a niñas y niños del entorno familiar, hasta buscar cómo apoyar a aquellas niñas y niños que viven situaciones de riesgo, que no crecen con sus familias o que requieren un cuidado especial. Porque para erradicar la violencia, el maltrato o el abuso sexual contra la niñez se necesita que toda la sociedad sepa cómo identificar los riesgos, activar rutas de protección y acompañar el proyecto de vida de las niñas y niños.
El papel de la sociedad y las organizaciones para proteger a los niños, niñas y adolescentes
Organizaciones como Aldeas Infantiles SOS, por ejemplo, han conseguido convertir comunidades enteras en agentes protectores de la niñez. Líderes comunitarios, jóvenes, adolescentes, niñas y niños junto a sus familias y vecinos hacen campañas de sensibilización sobre sus derechos, impulsan el diálogo como estrategia clave de resolución de conflictos y se fortalecen como red de apoyo para el cuidado de la infancia.
Esto es posible, no solo por la misionalidad de las organizaciones sociales que se han comprometido a trabajar alrededor del mundo y en Colombia por la garantía de derechos de la niñez, sino porque existe una ciudadanía sensible que busca un cambio social, más allá de su entorno cercano. Por eso, conmemorar a la niñez es la oportunidad para decirle a las niñas y los niños en riesgo de Colombia que no están solos, que existe una ciudadanía activa capaz de tomar decisiones, de impulsar cambios y de apoyar causas pensando en ellas y ellos.

Es la oportunidad de poner en marcha la superación de métodos de crianza violentos y centrados en la perspectiva o expectativa del adulto que acompaña; de reconocer el cuidado como un compromiso integral de la sociedad y no solo como una responsabilidad de las familias o de las mujeres; de actuar ante una situación de violencia o abuso contra la niñez sin indiferencia, y de conectar de manera solidaria a través de ONG como Aldeas Infantiles para llegar a territorios donde las realidades complejas de pobreza, conflicto armado y desplazamiento afectan gravemente a niñas y niños.
Nota: Si le interesa en este Día nacional del niño y la niña pasar de la indignación a una acción sostenida y de largo aliento, puede hacerlo. Apoye a la niñez a través de Aldeas Infantiles SOS en Colombia y haga parte de un cambio real en el bienestar de niñas y niños. Con tan solo un aporte de $40.000 pesos mensuales de manera recurrente, el proyecto de vida de niñas y niños se impulsa y proyecta hacia el futuro. Haga clic aquí por la niñez.
"Apoyar a organizaciones como Aldeas Infantiles SOS, es una forma de pasar de la indignación a la acción y de conmemorar el día de la niñez con acciones concretas, sostenidas y de largo aliento que mejoran su calidad de vida. Tú puedes ser parte de un cambio real en el bienestar de la niñez, con tan solo un aporte de 1.300 pesos diarios de manera recurrente, impulsas el proyecto de vida de miles de niños, niñas y adolescentes en Colombia. Esta es la oportunidad que estabas buscando, no lo pienses más y haz clic aquí por la niñez", concluyen desde la ONG.
*Con información de Aldeas Infantiles SOS.
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