Un total de 174 piezas precolombinas regresaron al país después de haber permanecido durante décadas en Chile. Durante años, el arquitecto chileno Jaime Errázuriz se dedicó a coleccionar estos objetos, motivado por un interés genuino en comprender las culturas precolombinas. Sin embargo, su hija, Cecilia Errázuriz, tomó la decisión de devolver la colección a Colombia.
La mayoría de las piezas pertenece a la cultura Tumaco-La Tolita, reconocida por su destacada cerámica, la construcción de tolas (montículos) y una vida social profundamente ligada a rituales religiosos. Estas características despertaron durante años el interés del arquitecto Errázuriz.
Aunque su motivación era académica y cultural, es importante señalar que, a mediados del siglo XX, existía entre las familias adineradas de Chile la costumbre de coleccionar piezas precolombinas como símbolo de poder, estatus y prestigio. En ese contexto, las colecciones provenientes de culturas lejanas o consideradas “exóticas”, como las de Colombia, eran especialmente valoradas.
No solo se recolectaban piezas de pueblos originarios chilenos, sino que también se buscaban objetos de otras regiones de América Latina. Cuanto más distante y singular era la colección, mayor reconocimiento social otorgaba dentro de estos círculos.
Años después, Cecilia Errázuriz formalizó la entrega de las piezas en la embajada de Colombia en Chile, marcando un hito en los esfuerzos de recuperación del patrimonio cultural colombiano.
La familia Errázuriz y su influencia en Chile

La familia Errázuriz tiene una larga trayectoria en Chile. Su origen se remonta a Navarra, España, desde donde llegaron al país en 1735. Con el paso del tiempo, se consolidaron como uno de los grupos más influyentes, alcanzando posiciones de poder político, religioso y económico.
Entre sus miembros destacan cuatro presidentes de la República, dos arzobispos de Santiago y diversos líderes empresariales. Uno de los nombres más relevantes en el ámbito industrial es Francisco Javier Errázuriz Talavera, quien además se desempeñó como senador.
El conglomerado familiar ha operado a través de empresas como Inverraz y Ganadera La Cruz, aunque su actividad empresarial abarca múltiples sectores. En minería, han tenido participación en Cosayach; en agricultura, en Frutícola Viluco; y en el sector vitivinícola, la reconocida Viña Errázuriz, fundada en 1870 en el Valle de Aconcagua, es un referente por su calidad y tradición, contribuyendo al posicionamiento internacional del vino chileno.

Crédito: @errazurizwines
También cuentan con inversiones en el sector inmobiliario, como Inconac, y en el ámbito agroindustrial. Con el tiempo, la familia agrupó varios de sus negocios bajo el holding Hipermarc S.A., que actualmente se enfoca en inversión inmobiliaria, arriendo de propiedades, comercialización de vehículos y servicios agroindustriales. Este grupo es presidido por Francisco Javier Errázuriz Ovalle.
Un caso particular dentro del clan
No todos los miembros de la familia Errázuriz han seguido el mismo camino ni conservan posiciones de poder. Algunos han optado por alejarse de los negocios familiares o incluso del país. Este es el caso de Jaime Errázuriz, quien dedicó su vida a la arquitectura y al estudio de las culturas precolombinas, especialmente la del Pacífico colombiano.

Crédito: Ministerio de Relaciones Exteriores
La decisión de su familia de devolver la colección representa un paso significativo en la restitución del patrimonio cultural. En este proceso ha sido clave el trabajo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, bajo la dirección de Rosa Yolanda Villavicencio, que ha impulsado una estrategia de recuperación patrimonial.
Gracias a estas iniciativas, Colombia ha logrado recuperar más de 1.000 piezas arqueológicas en los últimos años.
Le puede gustar: Los chilenos también le apuestan a la energía limpia en Colombia
Anuncios.


