En medio de las movidas en la propiedad de las petroleras en Colombia, el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, ha dado luz verde a la canadiense Gran Tierra Energy para ampliar su operación en el Cesar, donde tiene un campo bandera de su negocio petrolero. Allí extenderá el desarrollo de los campos Tisquirama y San Roque con una inversión de USD$ 92,4 millones que saldrán del bolsillo de Gran Tierra Energy.
Tan pronto como la operación sea aprobada por la Superintendencia de Industria y Comercio los recursos se ejecutarán en 40 meses, bajo un programa de inversión orientado al recobro secundario mediante inyección de agua, con el objetivo de incrementar la producción de hidrocarburos y extender la vida útil de los campos.
La inversión mínima inicial será de USD$ 15 millones, enfocada a la expansión de la inyección de agua desde el Campo Acordionero hacia los campos objeto del contrato. Acordionero es el campo estrella de Gran Tierra Energy, con producciones cercanas a 18.700 barriles por día (bpd) en sus mejores momentos, aunque en los años recientes ha estado entre 16.000 y 16.400 bpd.
Tisquirama y San Roque registraron una producción promedio de 2.500 barriles diarios en 2025, y se espera que con la estrategia operativa suban a 13.000 barriles diarios brutos.
Así es el negocio
En concreto, el acuerdo establece que Gran Tierra adquiere una participación del 49 % en el bloque Tisquirama, que incluye los campos Tisquirama y San Roque. Ecopetrol conserva el 51 % restante, es decir, sigue siendo el socio mayoritario del activo. Sin embargo, Gran Tierra Energy asumirá la operación del bloque una vez se cumplan las condiciones del acuerdo.
La inversión de los USD$ 92,4 millones es financiada en un 100 % por Gran Tierra Energy. A cambio de esa inversión, obtiene el 49 % de la producción actual, el 49 % de la producción incremental futura y el control operativo para aplicar su modelo técnico de recobro secundario con inyección de agua.
Para la petrolera canadiense el atractivo radica en expandir su presencia en una cuenca donde ya opera con Acordionero, algo que le permite generar sinergias operativas e Incrementar la producción con activos de bajo riesgo geológico.
Para Ecopetrol, este esquema tiene una lógica estratégica clara: mantiene mayoría accionaria sin asumir nuevos riesgos de capital, reactiva campos maduros que tenían bajo factor de recobro y aprovecha la experiencia técnica de un operador especializado.
Gran Tierra en 2025
En términos de producción, Gran Tierra Energy mantuvo en 2025 un nivel promedio cercano a 45.800 bepd, consolidando sus activos principales en Colombia. Su CEO Gary S, Guidry señaló en julio del año pasado que se presentó la exitosa perforación de desarrollo en Costayaco y Cohembi, junto con la sólida respuesta temprana a la inyección de agua en la zona norte de Cohembi y en Acordionero.
A pesar de obtener resultados positivos en lo operativo, la empresa, que en Colombia es liderada por Diego Pérez-Claramunt, reportó a mediados del año pasado una pérdida de USD$ 32 millones en su operación global, después de haber ganado USD$ 36,2 millones en ese periodo el año anterior.
Para decirlo en blanco y negro: lo de Gran Tierra Energy es fortaleza operativa y presión financiera, marcadas por la expansión y la consolidación de su portafolio.
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