Para formalizar su negocio de galletas, María Teresa Duque, empresaria de Palermo (Huila) buscó un nombre que evocara la felicidad de comer galletas y pensó en Taller de Galletas La Carita Feliz. Realizó el trámite ante la Superintendencia de Industria y Comercio y esperó los seis meses que, en teoría, tardaría el resultado. Sin embargo, la empresaria se llevó una sorpresa.
En cuanto se enteró de la solicitud, la multinacional McDonald’s International Property Company, que hoy tiene en la dirección a Chris Kempczinski, les pidió a los abogados de Baker McKenzie que defendieran una de sus marcas más reconocida: La Cajita Feliz, un producto inventado en Guatemala en la década 1970 por la empresaria chilena Yolanda Fernández de Cofiño.
La historia de La Cajita Feliz es un triunfo del mercadeo: Cofiño quiso atraer a las familias ofreciendo menús especialmente diseñados para los más pequeños e incluyó un juguete, lo que les permitió a los padres alimentar más fácilmente a sus hijos. No pasó mucho tiempo antes de que los clientes hicieran fila por conseguir estos menús. En principio, su idea se llamó “Menú Ronald” y, además de que hizo feliz a los niños y les hizo la vida más fácil a los padres, arrojó ganancias que hicieron que los directivos de la empresa en los Estados Unidos adoptaran la idea en 1979.
En Colombia, La Cajita Feliz de McDonald’s aterrizó junto a la franquicia el 14 de julio de 1995, cuando se ofreció una misa en el Centro Comercial Andino para la apertura del primer local. Desde ese momento, la presencia de la marca no ha parado de crecer, y hoy se contabilizan 74 sedes que operan mediante la figura de franquicias y emplean alrededor de 4.300 personas en el país. Uno de los motores de este crecimiento ha sido, sin duda, la atracción generada por La Cajita Feliz, que la empresa no solo cuida con nuevos juguetes sino protegiendo celosamente sus derechos de propiedad intelectual.
Para los abogados de Baker McKenzie, la SIC no debía aprobar el nombre Taller de Galletas La Carita Feliz, porque esas palabras podrían confundir a los clientes de la familia McDonald’s, más si se tiene en cuenta de que ambos productos compiten en el mismo mercado de producción de alimentos, sin embargo, la empresaria huilense no respondió a los argumentos de Baker McKenzie.
Una vez los funcionarios de la SIC escucharon a las partes, decidieron en primera instancia aprobar el nombre Taller de Galletas La Carita Feliz porque no encontraron riesgos de confusión y porque tampoco se puede asociar el nombre “Carita Feliz” a una empresa en particular.
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