La Alcaldía de Bogotá, a través de la Empresa de Renovación y Desarrollo Urbano de Bogotá (Renobo) y la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA), adjudicó el Contrato #38 de 2025 por un valor de $46.286 millones para la intervención de la segunda etapa del Bronx en el centro de Bogotá. El Consorcio 2C TABOGO será el encargado de acometer las obras.
Este contrato contempla la construcción de dos niveles de sótanos para parqueaderos, una plazoleta de uso público, un sistema de circulación vertical, reforzamiento estructural y la reconstrucción del edificio La Esquina Redonda. Las obras se desarrollarán en un área de 8.272 metros cuadrados y buscarán fortalecer la cultura en el centro de la ciudad a través de la casa de industria cultural y creativa de Bogotá.
Esta es la única edificación que permanece en pie en la antigua calle del Bronx, después de la toma que la Administración del exalcalde Enrique Peñalosa realizó en este sector de Bogotá el 28 mayo de 2016. En aquel momento, se desplegó la operación Némesis, donde participaron 300 personas de varias entidades nacionales y distritales como la Policía Nacional, el Ejército, la Fiscalía y el CTI, quienes desmantelaron la olla de microtráfico, consumo de drogas y venta ilegal de armas más grande que existía en la capital. Allí fueron rescatados 149 menores de edad y se cerró la llamada zona de la (L).
La Esquina Redonda es uno de los edificios emblemáticos de la calle del Bronx y en su interior guarda mucha historia sobre la zona, el saber comunitario y los oficios que forjaron el centro de Bogotá. Por lo tanto, es un punto clave para la supervivencia del patrimonio y la memoria de la ciudad. La arquitectura de esta edificación, construida en la década de 1925-1935, está inspirada en la corriente artística denominada Art Déco, un estilo que en su momento tuvo mucha acogida en Bogotá, cuando la ciudad atravesaba por un proceso de modernización urbana y consolidación de los nuevos modelos de vivienda popular que eran destinadas para el arriendo.

En sus inicios, la Esquina Redonda funcionó como una casa residencial de varios apartamentos pequeños destinados al arriendo como vivienda popular, habitada por la clase obrera. En tiempos del Bronx, en su interior persistía una estructura compleja y estratificada: en el primer piso funcionaban taquillas, rockolas, venta de droga y un paso constante de gente. El segundo piso de la vivienda funcionaba como residencia aparentemente estable, habitada por personas que llegaban desplazadas a Bogotá desde distintas regiones del territorio colombiano, que allí encontraban alojamiento y refugio.
En La Esquina redonda también funcionó un jardín infantil en el segundo nivel, montado por la misma comunidad del peligroso sector, lo que indica que hubo presencia activa de niños en la zona y tenía lugares que fueron utilizados como bodegas para almacenar objetos, electrodomésticos viejos y enseres de todo tipo que pertenecieron a cachivacheros y personas que se dedicaban a la venta informal.
Al tercer piso de la edificación no podía acceder nadie. Era una zona de muy difícil acceso y restricciones; allí, la estructura presentaba muy buenos acabados y se encontraba en buen estado, equipada con muebles de lujo. De acuerdo con los testimonios y la documentación encontrada en el inmueble, todo apunta a que en ese tercer piso habitaron los llamados Sayas (Sayayines), quienes conformaban el cuerpo de guardas y escoltas que custodiaban el lugar, ejercían control para mantener el orden y controlaban la llamada calle del Bronx. Este tercer nivel tiene una privilegiada vista de 180 grados, lo que les permitía vigilar a los Sayas la entrada más importante que existía en la zona. Desde ese lugar se podía vigilar sin ser visto, controlar y anticiparse a lo que pudiera ocurrir.
En La Esquina Redonda se condensaba toda la complejidad social de la antigua calle del Bronx, denominada así en la década de los 90 por su peligrosidad y criminalidad. En dicha vivienda confluían la música, el microtráfico, la droga y las fiestas, pero también las familias, la niñez, la tercera edad y las relaciones socioafectivas. Allí se confundían habitantes de calle con vecinos del sector y visitantes ocasionales, era un mundo al interior de otro mundo.

Hoy, el edificio de la Esquina Redonda es un espacio de encuentro donde la memoria no se conserva de forma estática, sino que se activa a través del arte, el cuidado y el trabajo comunitario. Es una plataforma para reconstruir las múltiples historias del sector del Voto Nacional y el centro de Bogotá. Es un lugar de encuentro, permanencia y construcción colectiva, donde llegan artistas, creadores, habitantes y exhabitantes de calle, comunidad, gestores culturales, investigadores y estudiantes.
La casa se ha transformado en un espacio de cuidado, recreación, y reconstrucción del tejido social, gracias a la labor de los pares comunitarios, quienes son pilar fundamental de todo este entramado por haber vivido y conocido profundamente el funcionamiento de todo el territorio. Ellos se han convertido en líderes y referentes para la comunidad actual del antiguo Bronx.
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