El ataque de EE. UU. e Israel a Irán abre la perspectiva de una guerra regional e incluso global, así como de enormes dificultades económicas en el mundo

 - Incendio en el Golfo y geopolítica global

El feroz ataque militar a Irán, perpetrado conjuntamente por Trump y Netanyahu hace tres días, es expresión inequívoca del resquebrajamiento de los restos del llamado orden internacional, así como del desequilibrio notorio en favor de la potencia imperial.

Es un intento desesperado de Trump por mantener a sangre y fuego, una supremacía que se le sale de las manos, Dos golpes contundentes en menos de dos meses: Venezuela e Irán.    

La agresión se da dos días después de concluir una ronda de negociación en Ginebra entre Washington y Teherán, en la cual se habían registrado “buenos avances”, como lo expresó la representación iraní.

Queda en evidencia toda la farsa diplomática y política, que va desde la mesa de negociación hasta la llamada Junta de paz de Trump, para resolver la suerte de Palestina, tal como lo expresa el periodista argentino Lautaro Rivera.

En junio pasado se produjo otro ataque, la llamada Guerra de los doce días. Pero sin duda, la nueva agresión es mucho más grave. Una operación largamente planificada, con un despliegue de tecnología al servicio de la muerte y de sofisticación en el trabajo de espionaje por parte de la CIA y el Mossad.

Por supuesto, también hay un potente y meticuloso trabajo mediático de desinformación para tratar de legitimar el operativo criminal. Operación Furia Épica fue el nombre que le dio el Pentágono, en tanto que Israel lo denominó Rugido de León

Además de Teherán, atacaron varias ciudades y destruyeron objetivos civiles y militares. Asesinaron al Ayatola Ali Jamenei, máxima autoridad religiosa y política de la República Islámica, y a algunas figuras militares y políticas de primer nivel. Recordemos que en los últimos años eliminaron a varios científicos iraníes.  

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Se produjeron casi de inmediato los contraataques de Irán contra Israel y algunos de los países árabes del golfo Pérsico, que albergan las bases militares de EEUU en la región.

De acuerdo con la Media Luna Roja, el primer día los ataques provocaron la muerte de 200 personas y dejaron 747 heridos. Al menos la mitad de las muertes registradas resultaron del bombardeo a una escuela de niñas en el sur de Irán. Una muestra fehaciente de las prácticas criminales desplegadas por Israel en Gaza.

Después del ataque, Trump dejó en claro que esta vez sus objetivos eran más ambiciosos: “Defender al pueblo estadounidense, eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní”. Se refirió al programa nuclear y al de misiles. No le importó que después del ataque anterior él afirmó que había “aniquilado totalmente” su programa nuclear.

Sin embargo, tal como lo admitió el mismo Marco Rubio, no hay evidencias de que el país haya reanudado el programa de enriquecimiento de uranio. Tampoco las hay de que esté desarrollando misiles balísticos intercontinentales para golpear territorio estadounidense.

De hecho, la misma Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA) señaló el año pasado que, en caso de que se lo propusiera, Irán solo podría producir esos misiles en 2035. Además, sus instalaciones militares quedaron muy averiadas por el ataque anterior.

Recordemos también que Irán no posee armas nucleares. Las potencias nucleares son EE, UU., Israel y otros siete países del mundo. 

Otro objetivo del ataque expresado claramente por los genocidas es derrocar al gobierno islámico y destruir a una de las potencias medias de la región petrolera, tal como lo hicieron con Irak, Siria y Libia, entre otras. Se trata de consolidar el anhelado proyecto del Gran Israel.

Tanto Trump como Netanyahu llamaron al pueblo iraní a derrocar al gobierno y tomarse el poder. Como en tantas otras ocasiones, EE. UU, expresó que su principal preocupación era “la libertad del pueblo”. Reza Pahlavi, hijo exiliado del último sha, a quien pretenden imponer como mandatario, celebró el operativo como una "intervención humanitaria".

Un asunto geopolítico crucial en esta guerra es la suerte el estrecho de Ormuz

Un asunto geopolítico crucial en esta guerra es la suerte el estrecho de Ormuz, principal ruta petrolera del mundo, controlada por Irán. Este advirtió el mismo sábado que su tránsito ya no sería seguro. A pesar de haber sido objeto de muchos ataques, hasta ahora no ha sido cerrado. Sin embargo, ahora el riesgo es inminente.

Hay una preocupación de los miembros de la OPEP frente a la posible reducción o incluso parálisis de sus exportaciones de crudo, de las cuales dependen económicamente. Se prevé también un incremento significativo de su precio.

 Irán posee el 10% de las reservas mundiales y produce alrededor de 3.3 millones de barriles diarios, la mayoría destinados a China. Es el tercer mayor productor mundial de crudo.

En el ataque reciente a Irán hay otro asunto importante, tanto para Trump como para Netanyahu. Ambos afrontan una situación política bastante difícil en sus países, en un año electoral. Por ello, Netanyahu ha dicho que la operación durará “lo que haga falta”.

El Medio Oriente está en llamas. A los diversos conflictos en toda la estratégica región, se suma ahora la intensificación de los combates entre dos países islámicos, Afganistán y Paquistán, que posee armas nucleares. Ambos comparten con Irán una frontera de casi mil kilómetros y son de interés estratégico para EE. UU.

Por su parte, las monarquías del Golfo se enfrentan a una fuerte contradicción. De un lado, el rechazo popular a Israel por el genocidio de Gaza. Por la otra, deben afrontar las posibles consecuencias de la guerra, como países petroleros importantes.

La reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU ratificó las posiciones conocidas. EEUU defendió su ataque como legítimo. Francia y el Reino Unido condenaron la respuesta de Irán, pero no la agresión a la República Islámica. 

Rusia y China, condenaron el ataque conjunto de EE. UU. e Israel, pero no las retaliaciones de Irán. Han exigido el cese inmediato de las hostilidades.

Por lo pronto, la guerra en Irán y sus alrededores se intensifica y extiende. Las perspectivas de que se convierta en un conflicto mundial son cada vez más ciertas. Lo peor en este respecto está por venir.

Nuevamente, se impone la constitución de un frente amplio contra el fascismo y la guerra.

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