Heredero del Minuto de Dios, Diego Jaramillo ha entregado más de un millar de viviendas y preside una universidad con más de 105.000 estudiantes activos.

Diego Jaramillo, padre del Minuto de Dios

En tiempos en que la inteligencia artificial fabrica voces y gestos que no se distinguen de los reales, el padre Diego Jaramillo, hombre santo, apareció vendiendo colágeno. 

La grabación era falsa, pero su imagen parecía auténtica. Desde los canales oficiales del Minuto de Dios, la obra que dirige, se emitió una advertencia directa: no vende productos, no recomienda fórmulas milagrosas y no tiene relación con marcas comerciales.

“Están usando mi imagen como si fuera yo un vendedor de colágeno, eso es totalmente falso”, dijo el religioso de 93 años.

Y no es casual que lo hayan elegido. Desde hace casi siete décadas, millones de colombianos lo ven (puntuales o de reojo) a las 6:58 de la noche; y aunque su historia no empezó en la televisión, la televisión terminó por convertirlo en una presencia cotidiana.

Un minuto de conexión con Dios

Diego Jaramillo nació el 19 de mayo de 1932 en Yarumal, Antioquia. Cuando fue ordenado sacerdote en 1958, la televisión colombiana apenas comenzaba a dar sus primeros pasos y El Minuto de Dios llevaba tres años al aire bajo la dirección del padre Rafael García Herreros. Jaramillo se vinculó a la obra desde esos años iniciales, incluso ayudando a construir las primeras casas en Engativá para familias que vivían en tugurios. El minuto en televisión era solo la puerta de entrada a una obra social más ambiciosa.

En 1959 empezó a aparecer en las grabaciones. Era joven, de cabello oscuro, usaba gafas y tenía un aire que combinaba solemnidad y serenidad. En 1967 asumió la emisión de los martes por orden y requerimiento de García Herreros. No se trataba aún del relevo definitivo, pero sí de una señal clara de confianza. Mientras el fundador consolidaba el proyecto, él aprendía el ritmo exacto de un formato que no admite errores: 60 segundos, ni uno más.

Cuando Rafael García Herreros murió en noviembre de 1992, la transición fue inmediata. La Junta Directiva lo nombró presidente de la Organización Minuto de Dios. Desde entonces, el programa quedó bajo su responsabilidad total. A partir de ese momento, su voz se convirtió en la voz del minuto diario para varias generaciones.

Un hombre que vive para el servicio 

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La disciplina ha sido su método. Se levanta todos los días a las 5:30 de la mañana en la casa religiosa donde vive en Bogotá. Comparte la oración con otros sacerdotes, atiende reuniones administrativas y dedica tiempo a la dirección espiritual. Los viernes graba cinco programas consecutivos en un pequeño estudio cercano a su oficina, en el barrio Minuto de Dios. Escribe cada reflexión a mano; luego el texto se transcribe y se proyecta en un monitor. No improvisa. No repite tomas. La constancia es parte del mensaje.

Esa constancia también se refleja en las cifras. Bajo su liderazgo, la organización ha entregado más de un millar de viviendas a familias vulnerables. La Corporación Universitaria Minuto de Dios, UNIMINUTO, ha graduado a más de 158.000 estudiantes y mantiene actualmente más de 105.000 en formación en distintos municipios del país. Este hito lo hizo merecedor, en 2022, de recibir el Doctorado Honoris Causa en Innovaciones Sociales y Pastorales, la máxima distinción académica de la institución en sus 30 años de existencia.

Su formación incluye estudios en Teología en la Pontificia Universidad Javeriana y en el Instituto Católico de París. A lo largo de su vida ha publicado cerca de 180 contenidos entre textos de espiritualidad, formación cristiana y biografías eudistas, y ha impulsado la compilación de las obras completas de su mentor, de las cuales se han editado 30 volúmenes. Paralelamente, ha sido uno de los líderes de la Renovación Carismática Católica en Colombia y promotor de los llamados Seminarios de vida en el Espíritu.

La vida más allá de la religión

Pero su biografía no se reduce al púlpito ni al estudio de grabación. En entrevistas recientes ha revelado detalles cotidianos que rompen la imagen distante. Es hincha incondicional de Atlético Nacional, un vínculo que conecta con sus raíces antioqueñas. "Los equipos de Medellín tenían mi simpatía, pero de manera especial el (Atlético) Nacional", dijo el padre, luego de dejar claro que vivir entre hinchas de Santa Fe y Millonarios no ha cambiado su gusto por el club paisa.

También ha contado que su plato favorito es el arroz, que prefiere el caldo a la changua y que el chocolate está por encima del café. Caminar es uno de sus pasatiempos habituales. En TikTok, donde ha participado con humor y soltura, se muestra cercano a jóvenes que no crecieron con el televisor encendido a las siete en punto.

Su vida eclesiástica ha transcurrido bajo el pontificado de siete papas: ha visto morir a Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, además de haber sido testigo del cambio de liderazgo en la Iglesia universal durante más de seis décadas, incluyendo el nuevo poder tomado por León XIV.

Esa continuidad histórica coincide con la suya frente a las cámaras, donde repite la frase que aprendió de su mentor: “Dios mío, en tus manos colocamos este día que ya pasó y la noche que llega”. Pareciese como si su minuto personal también marcara el pulso de la Iglesia a lo largo del tiempo.

Por eso el episodio del video falso no interrumpió su agenda. Mientras se gestionan acciones para retirar su imagen de páginas engañosas, él continúa escribiendo a mano el texto que leerá frente a la cámara. La tecnología cambia, las estafas evolucionan, los pontífices se suceden y los equipos de fútbol alternan títulos y derrotas. A las 6:58 p.m., sin embargo, el formato y Diego Jaramillo permanecen.

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