Medellín vive días de expectativa y agitación. La ciudad ha recibido (y recibirá este fin de semana) a miles de visitantes que llegan por los conciertos de Bad Bunny este 23, 24 y 25 de enero, pero junto con la emoción por el evento apareció otro fenómeno: el encarecimiento abrupto de los alojamientos turísticos, especialmente en plataformas digitales de renta temporal.
Durante los últimos días ha circulado en redes sociales capturas de pantalla con precios que superan con creces los valores habituales. Apartamentos, apartaestudios y casas completas fueron ofrecidos por cifras que alcanzan los 20, 30 y hasta más de 60 millones de pesos por pocas noches, generando una ola de inconformidad entre viajeros nacionales e internacionales.
Pensé que lo de Airbnb en Medellín era una exageración y entré a confirmar.
— semo (@Sebmoreno_a) January 22, 2026
A confirmar que Medellín está llena de usureros y gente que emprende con la idea de que “el vivo vive del bobo”. pic.twitter.com/c9FSXtdOqd
Precios al límite y reservas en riesgo
La situación no se limita únicamente al aumento de tarifas. Varios usuarios denunciaron que reservas hechas con meses de anticipación fueron canceladas de forma unilateral, presuntamente para volver a publicar los inmuebles a un precio más alto aprovechando la alta demanda. Estas cancelaciones, según los afectados, ocurrieron a pocos días de los conciertos, cuando encontrar una alternativa resulta casi imposible.
Las búsquedas realizadas en plataformas como Airbnb, Booking y Trivago para las fechas del 22 al 25 de enero muestran un panorama desigual. En zonas como El Poblado y Laureles, consideradas estratégicas por su oferta gastronómica y cercanía a puntos clave, los precios se dispararon con mayor fuerza. Allí, algunos alojamientos superan ampliamente los valores promedio de temporadas altas anteriores, incluso frente a eventos masivos similares.
En otros sectores de índole más popular como el Centro, Buenos Aires o Belén, todavía aparecen opciones con tarifas más moderadas, aunque limitadas en disponibilidad. En contraste, Trivago refleja una mayor diversidad de precios por noche, combinando hoteles tradicionales con apartamentos turísticos, lo que permite comparar costos en distintos puntos de la ciudad.
Detrás de este escenario está la coincidencia de varios factores. Además de los tres conciertos consecutivos del artista puertorriqueño, Medellín atraviesa una semana marcada por ferias empresariales, encuentros culturales y una ocupación hotelera cercana al tope. La presión sobre la oferta de camas se tradujo en un aumento inmediato de precios, tanto en hospedajes formales como en ofertas informales.
Ve, ¿y quién regula ese tema de los Airbnb en medellín?
— Santiago (@s_persa) January 21, 2026
Dizque 23 millones dos noches en un apartaestudio JAJAJA ¿y es que me recoge el mismo Bad Bunny desde el aeropuerto? pic.twitter.com/sDMbLgMvQY
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Denuncias públicas y reacción institucional
Las quejas no tardaron en llegar a las autoridades. En redes sociales, decenas de usuarios expusieron casos concretos de sobrecostos y cancelaciones, lo que llevó a que la Superintendencia de Industria y Comercio anunciara la apertura de averiguaciones preliminares. La entidad recordó que cancelar una reserva confirmada para revenderla más cara puede acarrear sanciones millonarias (hasta 2.000 salarios mínimos, equivalentes a 3.500 millones de pesos), de acuerdo con la normativa vigente de protección al consumidor.
Las plataformas también reaccionaron. Booking y Airbnb señalaron que los anfitriones tienen control sobre sus precios, pero reiteraron que existen políticas internas que sancionan cancelaciones injustificadas y prácticas que afecten la confianza de los usuarios. Entre las medidas se incluyen bloqueos de calendario, cobros de penalidades y, en casos reiterados, la suspensión de cuentas.
Desde la Alcaldía de Medellín se hizo un llamado a diferenciar entre casos puntuales y el funcionamiento general del sector turístico, que cuenta con miles de alojamientos activos y una amplia oferta hotelera. Las autoridades locales aseguraron que los reportes formales recibidos han sido mínimos (solo se habrían recibido 10 denuncias legales) frente al volumen total de visitantes, aunque insistieron en que cada denuncia será revisada.
Mientras tanto, la ciudad sigue recibiendo a fanáticos del “Conejo Malo” y a viajeros de negocios que coinciden en la misma semana. El reto ahora está en equilibrar la oportunidad económica que traen los grandes eventos con la protección de los consumidores, en un contexto donde la demanda pone a prueba los límites del mercado turístico.
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