El presidente Petro reaccionó con todo a la decisión del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, de colocarle aranceles del 30 % a los productos colombianos, que son muchos los que salen desde la industria en el Valle del Cauca y cuyo valor alcanza los USD 1.600 millones según el corte a noviembre del año pasado, con el argumento de una supuesta falta de cooperación contra el narcotráfico.
La revancha de Petro, que comunicó su ministro de Minas, Edwin Palma, fue no solo imponerle el mismo arancel a los 20 productos que se importan de Ecuador por USD 250 millones, sino suspender la venta de energía. La energía colombiana ha sido clave para enfrentar los apagones que amenazan constantemente a los ecuatorianos.
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Colombia y Ecuador mantienen una interconexión eléctrica binacional desde finales de los años 90, consolidada técnicamente en marzo de 2003, cuando entró en operación la línea de 230 kilovoltios (kV) que conecta la subestación Jamondino, en el sur de Colombia, con Pomasqui, en Ecuador. Desde entonces, el intercambio de energía ha sido en las dos direcciones, aunque históricamente Colombia ha sido exportador neto, especialmente en momentos de déficit energético ecuatoriano.
Durante más de dos décadas, Ecuador ha recurrido a la electricidad colombiana en épocas de sequía, fallas en su parque termoeléctrico o retrasos en proyectos hidroeléctricos. El episodio más reciente y significativo ocurrió en 2024, cuando Ecuador enfrentó una severa crisis energética que derivó en apagones y racionamientos prolongados. En ese momento, Colombia llegó a suministrar hasta 400–460 megavatios (MW), llegando a cubrir entre el 8 % y el 10 % de la demanda ecuatoriana.
Los cortes de energía se han dado en el pasado
El flujo no ha sido continuo ni automático. El 30 de septiembre de 2024, Colombia ya había suspendido temporalmente las exportaciones por razones técnicas, debido al descenso de los embalses y al mayor uso de plantas térmicas, presionadas por el fenómeno de El Niño. Las ventas se reanudaron parcialmente en noviembre, pero bajo estrictas condiciones operativas.
La resolución del ministro Palma no autoriza, por el momento, nuevas ventas de energía a Ecuador, como lo conoce su homólogo ecuatoriano, Antonio Goncalves. Fue la oportunidad para que Colombia le diera prioridad a su seguridad energética interna para garantizar el abastecimiento nacional, proteger los niveles de los embalses y evitar riesgos de desabastecimiento en un escenario climático todavía incierto.
Desde el punto de vista técnico, la interconexión Colombia-Ecuador tiene una capacidad cercana a los 460 MW, pero su uso depende del despacho económico, la disponibilidad hídrica y las condiciones del mercado eléctrico regional. En los últimos meses, el sistema colombiano ha operado con mayor dependencia térmica, lo que incrementa costos y emisiones, un factor que el Gobierno busca controlar.
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