El imperio educativo de Francisco Pareja, el dueño de U. San José que le vendió el título a Juliana Guerrero

Con la U. San José había montado, según las denuncias, una máquina de títulos express por los que se cobraba. MinEducación puso la lupa y su gran emporio tambalea

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enero 21, 2026
El imperio educativo de Francisco Pareja, el dueño de U. San José que le vendió el título a Juliana Guerrero

Francisco Pareja pasó buena parte de su vida pública hablando de educación como si fuera una causa personal. Durante años fue visto como el rector perseverante de una universidad pequeña, el fundador de academias nocturnas y colegios flexibles, el político que prometía defender la formación como ascensor social. Hoy, ese mismo nombre aparece asociado a uno de los mayores escándalos recientes del sector educativo, y el hombre que solía posar frente a estudiantes y micrófonos evita cualquier declaración mientras las autoridades revisan el corazón de su imperio académico.

La historia comienza mucho antes de la polémica actual. Pareja fundó el Instituto Triángulo el 25 de abril de 1981, cuando Bogotá estaba llena de academias de comercio que ofrecían cursos prácticos para quienes buscaban trabajo rápido. Allí se enseñaba mecanografía, ortografía, redacción, contabilidad básica y validación de estudios. Ese primer proyecto fue clave: lo hizo visible, le permitió tejer redes y entender que había un mercado enorme de jóvenes y adultos que necesitaban títulos ágiles para mejorar sus oportunidades laborales. Diecisiete años después de esa fundación, en 1998, decidió dar el salto a la política y llegó al Concejo de Bogotá, ya con la educación como bandera central.

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Mientras consolidaba su presencia en el Concejo, el negocio educativo no se detuvo. En 1984 había nacido la Fundación de Educación Superior San José, con sede en el centro de Bogotá. Fue su entrada formal al mundo universitario, inicialmente con programas jurídicos y empresariales, y luego con facultades de ciencias administrativas e ingeniería. El modelo era claro desde el inicio: formación acelerada, homologaciones, ciclos cortos y la promesa de graduar estudiantes en tiempo récord para que pudieran trabajar cuanto antes con un diploma en la mano.

El Instituto Triángulo se multiplicó por la ciudad. Abrió sedes en Chapinero, Kennedy, Los Mártires, y luego salió de Bogotá hacia municipios como Zipaquirá y Soacha. A la par, nacieron colegios con el mismo nombre, orientados a educación básica y media, con modalidades presenciales, virtuales y horarios flexibles. Todo estaba pensado para responder a una demanda concreta: jóvenes y adultos que no podían adaptarse al sistema educativo tradicional.

En 1999, Pareja amplió su portafolio con una academia de idiomas que ofrecía japonés, francés e inglés, también con varias sedes en Bogotá. Y en 2014 dio otro paso al fundar el Centro de Innovación y Trabajo Social Springfield S.A.S., proyecto en el que involucró a personas de su círculo cercano, entre ellas Gabriel Beltrán Pareja, Luz Piedad Correa Zuleta y Jesús González Ortiz. Para entonces, la política empezaba a quedar en segundo plano frente a un entramado educativo que ya funcionaba como una empresa a gran escala.

Sin embargo, Pareja nunca se desprendió del todo de la arena pública. En 2006 llegó a la Cámara de Representantes por el partido de la U, haciendo dupla con Armando Benedetti, quien aspiraba al Senado. Ambos se conocían desde los tiempos del Concejo de Bogotá, donde coincidieron a finales de los años noventa. En el Congreso compartieron curul durante el nacimiento del partido de la U, y esa relación política se mantuvo con el paso de los años.

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Décadas después, los vasos comunicantes entre educación y poder reaparecieron con fuerza. El nombre de la Fundación Universitaria San José quedó en el centro de la discusión nacional tras el escándalo que rodea a Juliana Guerrero, una joven que estaba lista para asumir como viceministra de Juventudes en el gobierno de Gustavo Petro. Las denuncias indican que Guerrero habría obtenido un título de Contadora Pública mediante un proceso irregular, pagando cerca de ocho millones de pesos por un grado express, sin haber cursado clases de manera formal.

Las facturas presentadas ante la Dian muestran transacciones cercanas a esa cifra, con títulos que supuestamente se emitirían un mes después de la fecha oficial de grados. El Ministerio de Educación abrió una investigación formal contra la Fundación de Educación Superior San José para revisar la forma en que se estaban graduando varios estudiantes. A esto se sumaron denuncias que indican que el nombre de Guerrero no aparece en los registros oficiales del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior, ni como estudiante ni como graduada.

El caso escaló rápidamente. La representante a la Cámara Jennifer Pedraza, del partido Dignidad y Compromiso, puso el foco sobre el modelo educativo de Pareja y lo describió como una producción en serie de profesionales, con diplomas obtenidos en plazos tan cortos como cinco meses mediante convalidaciones tecnológicas, o diez meses para una carrera como Contaduría Pública, sumando seminarios, cursos de inglés, homologaciones y pruebas obligatorias.

Las repercusiones internas no tardaron. La Fundación San José anunció la destitución con justa causa del secretario general Luis Carlos Gutiérrez Martínez y de su equipo, en un intento por contener el daño y responder a las irregularidades denunciadas. Mientras tanto, Pareja, quien durante años fue un rostro visible de su proyecto educativo, desapareció del debate público.

El escándalo también volvió a poner la lupa sobre las finanzas del imperio educativo. En 2021, durante el gobierno de Iván Duque, la Fundación San José incrementó sus ingresos de más de ocho mil millones de pesos en 2020 a más de 29.500 millones en 2021. Más de 20.000 millones provinieron de matrículas, homologaciones y proyectos académicos. En paralelo, entre 2018 y 2021, la institución firmó contratos con el Estado por más de 1.300 millones de pesos.

Con la llegada de Gustavo Petro a la Presidencia, los contratos crecieron. Entre 2022 y 2025, la Fundación San José firmó convenios con la Gobernación del Magdalena por más de 56.400 millones de pesos y con la Gobernación de Boyacá por más de 1.300 millones, entre otros acuerdos. Estos números reforzaron la percepción de que la habilidad política de Pareja fue tan importante como su visión académica para consolidar su negocio, un negocio que va más allá del caso de Juliana Guerrero y que puso en el ojo del huracán a Francisco Pareja y sus centros académicos a los que la credibilidad se les desmorona bajo el peso de las investigaciones que ahora está liderando el ministerio de Educación.

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