El negocio de la gasolina en Colombia da para todos, chiquitos y grandes. Familias que tienen una sola bomba en ciudades claves o en pequeños municipios, pero son ahora dos multinacionales las que tienen un 70% del negocio: Terpel de la familia chilena Angelini, Primax, recién comprada por os hondureños Nasser, dueños también de Biomax, la tercera marca que más se vende, manejan del 70 % de la gasolina que se distribuye en Colombia, un negocio que mueve en el país más de $35 billones cada año.
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Además de éstas, hay otros tres grupos importantes como son la norteamericana Chevron que aparece en las bombas Texaco, Petromil del colombiano Fernando Ardila Pardo con fuerza en el Caribe y Petrodecol de los paisas Juan David Marulanda y Harry Kahn, con mucha presencia en Nariño. En Colombia se mueven 2.2 millones de galones de gaoslina al año lo que hace muy rentable el negocio.
La chilena Terpel es la que manda en el mercado
En el primer lugar aparece, con amplia ventaja, Terpel. La marca es omnipresente en carreteras, ciudades intermedias y grandes capitales. Con más de 2.050 estaciones de servicio, concentra el 43,7% de la gasolina que se consume en Colombia. Su peso económico es proporcional a su presencia física: para 2024 la Organización Terpel reportó ingresos operacionales cercanos a los 24,7 billones de pesos, lo que la ubica entre las empresas más grandes del país, no solo del sector energético.
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Detrás del logo amarillo y rojo hay un músculo financiero internacional. Terpel es filial de Empresas Copec, controlada por el grupo Angelini, uno de los conglomerados más influyentes de Chile. La historia de ese grupo se remonta al inmigrante italiano Anacleto Angelini, quien construyó un imperio diversificado que hoy abarca energía, forestales, transporte y finanzas. En Colombia, Terpel no se limita a vender gasolina: opera terminales de almacenamiento, controla buena parte de la logística y ha integrado tiendas de conveniencia y servicios complementarios que amplían sus márgenes en cada galón despachado. Esa integración explica por qué su distancia frente al resto del mercado sigue siendo tan amplia.
Muy lejos de los chilenos, pero firmemente instalado en el segundo lugar, aparece Primax. Su participación alcanza el 15,67% del mercado colombiano y cuenta con cerca de 970 estaciones de servicio. Aunque su presencia es menor que la de Terpel, Primax ha construido una red sólida y en expansión, con ventas operacionales que rondan los 10,5 billones de pesos, según los reportes empresariales más recientes.
La historia de Primax es la de una empresa que cambió de manos y de escala. Durante años perteneció al Grupo Romero, uno de los clanes empresariales más antiguos del Perú. Desde enero de 2023 el 95% del negocio de Primax Colombia fue comprado La sociedad española, Global Monastir SL, que en agosto de 2025 lo vendió a la familia Nasser, dueña también de las estaciones Biomax.
En el país, Primax se ha apoyado en la compra de activos estratégicos y en una operación regional que abarca Perú y Ecuador, manteniendo su crecimiento incluso en medio de la volatilidad de los precios del combustible.
Hasta hace unos meses el tercer lugar lo ocupaba Chevron, que en Colombia se comercializa bajo la marca Texaco, pero según el más reciente ranking, ese lugar lo tomó Biomax, con el 12,93% del mercado y alrededor de 800 estaciones de servicio distribuidas en todo el territorio nacional. Su ascenso no ha sido casual. Nacida en 2004, la empresa apostó desde temprano por una expansión agresiva y por un modelo que combina combustible con servicios adicionales. La compra de las estaciones Brío, a través de una Oferta Pública de Adquisición, marcó un punto de inflexión en su crecimiento.
Desde 2013, Biomax hace parte de UNO Colombia, filial del Grupo Terra, un conglomerado centroamericano fundado en Honduras por el empresario Fredy Nasser. Con intereses en energía, infraestructura y bienes raíces, el grupo ha replicado en Colombia una estrategia regional que le ha permitido competir con actores de mayor tamaño. Aunque quedó por delante de Chevron, que participa con el 9,37% del mercado, Biomax ha logrado consolidarse como el tercer jugador gracias a precios competitivos y una cercanía mayor con los consumidores.
Así, en un país donde la gasolina es tema cotidiano y político, el negocio sigue en manos de pocos. Tres grandes grupos, de origen chileno, saudí y centroamericano, dominan un mercado multimillonario que funciona todos los días, a toda hora, y que ahora, con el ajuste en el precio del galón, vuelve a quedar expuesto ante la mirada pública.
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