Dyson, la compañía inglesa que ha transformado el sector de dispositivos tecnológicos para el hogar, la limpieza y el cuidado personal vive un momento de auge en Colombia durante esta temporada navideña. El interés por sus productos para el cuidado del cabello como el Airwrap, que riza, ondea y alisa sin utilizar calor y que ha requerido seis años de investigación, una inversión de 27 millones de euros y 642 prototipos ha llevado a que muchos colombianos estén dispuestos a pagar más de $ 3.600.000 para hacerse a uno de ellos.
La marca ha tenido una exitosa acogida desde su aterrizaje en el país en marzo de 2023. Según Tom Moody, director Comercial de Dyson, la obsesión de Colombia por la belleza impulsó la demanda de su tecnología de belleza, además detectaron una solicitud de sus innovadoras aspiradoras ya que los colombianos buscaban maneras rápidas de limpiar sus hogares de forma eficiente y completa. Los productos comenzaron a venderse a través de una alianza exclusiva con Mercado Libre, a la que le siguió una presencia en las tiendas de Falabella, Alkosto y Ktronix.
Cómo se creó la empresa líder en tecnología británica
La historia de esta empresa de tecnología se le debe al ingeniero y diseñador británico James Dyson, quien, frustrado con las aspiradoras que perdían succión y usaban bolsas que se obstruían con el polvo, se inspiró en los sistemas de ciclones industriales que separaba las partículas del aire utilizando fuerzas centrífugas para crear la primera aspiradora sin bolsa en los años 80. Tras ser rechazado por varios fabricantes occidentales para manufacturarlo y comercializarlo, vendió su tecnología en Japón, y con las ganancias, fundó su propia empresa en 1991 en Malmesbury, al suroeste de Inglaterra, lanzando la innovadora DC01 en 1993, que convirtió a la empresa en un referente de tecnología y diseño en electrodomésticos. El éxito alcanzado lo llevaría en 2006 a ser nombrado caballero por parte de la entonces Reina Isabel II, destacado por sus servicios a la industria y la innovación tecnológica, y a convertirse en el tercer hombre más rico de Inglaterra con una fortuna valorada en USD 15.200 millones

James Dyson no siempre ha nadado en abundancia, nació en una familia de clase media en Norfolk, tras perder a su padre a los 9 años como consecuencia de un cáncer, desarrolló una capacidad de aprendizaje independiente que resultó vital para su liderazgo empresarial. Estudió diseño de muebles en el Royal College of Arts de Londres y fue allí donde comenzó a interesarse por el diseño industrial a pesar de no ser graduado en ingeniería. Se casó con su actual mujer Deirdre Dayson cuando aún eran estudiantes (ella en la Escuela de Arte de Wimbledon) y salieron adelante como pudieron, muchas veces a base de créditos. Cultivaban sus propias verduras, James preparaba pan y trabajaba por las noches en una gasolinera para llegar a fin de mes mientras trataba de inventar la aspiradora perfecta. Con el apoyo de Deirdre ahora propietaria de un negocio de alfombras exclusivas, logró llevar luego de 5.127 prototipos a feliz término su obsesión por diseñar la aspiradora perfecta.
La empresa emplea a más de 14.000 ingenieros en todo el mundo, incluyendo 6.000 ingenieros y científicos e invierte 8 millones de libras esterlinas semanales en investigación y desarrollo. Tiene registradas más de 15.000 patentes entre concedidas, pendientes e históricas, y entre motores digitales, sistemas de energía, hardware y diseños de productos únicos (como el secador de pelo Supersonic o el WashG1). Solo en 2024 presentó solicitud por 238 nuevas patentes. Entre las innovaciones más recientes se incluyen la aspiradora ultradelgada PencilVac y secador de pelo Supersonic r, más pequeño y ligero.
Aunque fabrica la mayoría de sus productos en el extranjero, mantiene su núcleo de investigación, desarrollo y diseño de productos en el Reino Unido, en las instalaciones de la empresa en Malmesbury. Para estimular la innovación tecnológica en 2017 fundó el Dyson Institute of Engineering and Technology, basado en el Dyson Campus en Malmesbury, con una nueva modalidad de titulación, en la que los estudiantes estudian mientras desempeñan un puesto remunerado a tiempo completo en el equipo de ingeniería de Dyson, el programa de Máster en Ingeniería Internacional que dura cuatro años ha graduado alrededor de 150 estudiantes, la mayoría de ellos trabajadores actuales de Dyson.

También ha establecido el James Dyson Award, un concurso de diseño internacional abierto a estudiantes de ingeniería de diseño, actuales y recientes, y lo coordina la Fundación James Dyson, entidad que busca inspirar a los jóvenes a convertirse en futuros ingenieros y solucionadores de problemas a través de práctica, recursos educativos gratuitos y talleres.
A diferencia de muchos emprendedores exitosos que asumen roles puramente estratégicos y que se centran en métricas financieras, Dyson mantiene una profunda implicación operativa, su oficina es pequeña, sencilla, con paredes de cristal y, en ocasiones, un poco desordenada. Su puerta siempre está abierta y todos en la empresa se dirigen a él simplemente como James. Su singularidad reside en combinar el pensamiento de diseño con el rigor ingenieril, tratando los fallos como si fueran recopilación de datos. Dyson prioriza la innovación tecnológica y la experiencia del usuario como principales indicadores de éxito.
La fabricación se trasladó a Asia
Dyson continua como una empresa familiar, de sus tres hijos Jake es el más involucrado, ingeniero especializado en iluminación, le vendió a Dyson su propia y exitosa empresa de iluminación en 2015, y ahora se desempeña como ingeniero jefe de iluminación, incorporando su innovadora tecnología a la marca Dyson y ayudando a expandir sus líneas de productos más allá de las aspiradoras y los ventiladores. Su hermano menor, Sam, también es director no ejecutivo, y su hermana, Emily, dirige una boutique de moda, demostrando el espíritu emprendedor de la familia. Los tres figuran como residentes permanentes de Singapur, ciudad a donde le empresa se trasladó en 2019 para estar más cerca de su mercado de mayor crecimiento y su manufactura, así como el aprovechamiento de un sólido ecosistema tecnológico, aunque también citó en su momento, la frustración con la burocracia de la Unión Europea como una de las razones para este movimiento.

James Dyson es considerado el Steve Jobs del Reino Unido, tiene propiedades en Gloucestershire, Londres o la Provenza; es dueño de uno de los mayores yates del mundo, y posee avión y hangar privado. Dueño de unas 13.350 hectáreas (33.000 acres) de tierras, que utiliza para realizar importantes inversiones en agricultura, lo convierten en uno de los mayores propietarios de tierra de Inglaterra, por delante incluso de la reina Isabel II.
La empresa, sin embargo, enfrenta nuevos desafíos, en 2024 las ventas registraron una caída por primera vez en más de dos décadas, cerrando en 6.600 millones de libras frente a los 7.100 millones del año anterior. Esto descenso que se produjo a pesar de haber vendido más de 20 millones de productos, una cifra récord, se atribuye a una competencia creciente y a una reducción consumo de dispositivos de alta gama en los hogares, lo que obliga a la marca a continuar apostando por productos disruptivos y sectores como la belleza para mantener su liderazgo en el sector.
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