La empresa bogotana Aura Investments se enfrentó a dos multinacionales: Makro, presidida en Colombia por Nicolás Tobón, y Ara, que opera en el país bajo la dirección de Nuno Sereno.
Sin embargo, aún debía obtener el registro de Arua ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), entidad encabezada por María Rocío Cortés Vargas. El trámite terminó en una disputa con las dos multinacionales, cuyos abogados contratados buscaron impedir la aprobación de la marca.
David vs Golliat: cuáles son las marcas de la disputa

Aura Investments se registró en junio de 2025 y su actividad principal está relacionada con el comercio al por menor de productos textiles, prendas de vestir, calzado y accesorios, con ventas dirigidas principalmente a clientes por internet. La compañía tiene como presidente y representante legal a Juan Carlos Arévalo Ballesteros.
En 2026, tanto Makro como Ara avanzaron en sus planes de expansión en Colombia, aunque con estrategias comerciales diferentes.
Makro, tras la adquisición por parte del grupo chileno Cencosud, controlado mayoritariamente por la familia Paulmann, modificó su estrategia comercial el 26 de junio de 2026.
Con el cambio, impulsó el concepto “Makro también es micro”, que permite comprar unidades individuales o presentaciones pequeñas. La iniciativa representó un giro en la trayectoria de la compañía, tradicionalmente asociada con las ventas al por mayor.
Makro llegó a Colombia en 1995, de la mano del conglomerado neerlandés Steenkolen Handels Vereniging (SHV) Holdings. Desde entonces, buscó posicionarse en el mercado de productos de primera necesidad, mediante un modelo inspirado en el éxito de las ventas mayoristas en Países Bajos.
Actualmente, cuenta con 21 tiendas en distintas ciudades del país.
Su modelo internacional se basa en el autoservicio mayorista, conocido en inglés como cash and carry. Dicho sistema transformó la distribución comercial al permitir que pequeños comerciantes y profesionales adquirieran grandes volúmenes de mercancía a precios competitivos.
En Colombia, Makro adoptó una estrategia mixta que eliminó la obligación de comprar grandes cantidades o tener una membresía para acceder a sus precios. Entre sus marcas propias figura Aro, dirigida a hoteles, restaurantes, panaderías y pequeños comerciantes.
El fallo a favor de Arua, que les ganó a las multinacionales
Precisamente, el parecido entre Aro y Arua sustentó las objeciones de los abogados de Makro, quienes argumentaron que el registro podía generar confusión entre los consumidores. Sus reparos coincidieron con los planteamientos de los representantes de Ara, perteneciente al grupo portugués Jerónimo Martins.
Los apoderados de Ara señalaron que la compañía utiliza más de diez marcas propias que incluyen la expresión Ara y sostuvieron que su semejanza con Arua también podía provocar confusión en el mercado.
Pese a los argumentos presentados por las dos multinacionales, la SIC concedió en primera instancia el registro de Arua a Aura Investments.
La decisión representó una victoria inicial para la empresa bogotana en la disputa por proteger su identidad comercial frente a dos competidores de mayor tamaño.
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