El martes, Paramount Skydance cerró la compra de Warner Bros. Discovery por unos 110.000 millones de dólares. Se esperaba desde hacía tiempo y, cuando por fin ocurrió, David Ellison, de 43 años y director de la compañía compradora, quedó al frente de un grupo que ahora se llama simplemente Skydance. Allí están CBS, Paramount Pictures, HBO, CNN y el estudio Warner Bros.
El nombre es el de la productora con la que Ellison empezó. Todo lo demás, que antes pertenecía a empresas distintas, quedó junto: los estudios de Paramount y de Warner Bros., las plataformas Paramount+ y HBO Max, y las dos divisiones de noticias, CNN y CBS News.
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El apellido Ellison se conocía sobre todo por el software. Larry Ellison, el padre de David, cofundó Oracle y es la octava persona más rica del mundo, con un patrimonio que se calcula en 185.000 millones de dólares. David hizo otra cosa. No viene de los medios tradicionales: fue productor de cine y fundó Skydance Media, la empresa detrás de varias de las grandes producciones de Hollywood. Su trayectoria está en hacer películas y no en dirigir redacciones, y ahora tiene que tomar decisiones sobre dos.
Llegar hasta Warner Bros. Discovery le tomó varias etapas, y en todas estuvo el dinero del padre. Larry respaldó Skydance, la primera empresa audiovisual de David. Puso buena parte del capital con el que Skydance compró Paramount. Y en esta última operación garantizó de manera personal más de 45.000 millones de dólares, algo más del 40% de lo que vale la combinación y cerca de la cuarta parte de su propia fortuna.
Esa diferencia entre quien paga y quien manda define cómo está armada la compañía. Los Ellison controlan el 77,5% de los derechos de voto y David tiene casi todos. El 22,5% restante queda en otras manos. El dinero, en cambio, es casi todo de Larry.

La fortuna personal de David también es grande, aunque se ve pequeña al lado de la de su padre, que además es su principal fuente. Forbes la calcula en más de mil millones de dólares, entre las ganancias de la fusión, sus acciones de Paramount y varias propiedades. Por cerrar la operación recibe otros 150 millones, repartidos entre un bono en efectivo y acciones restringidas. Es una cantidad que cambiaría la vida de casi cualquiera. En esa familia pesa poco.
Con la compra, Ellison queda entre los hombres más poderosos del entretenimiento en Estados Unidos y en el mundo. Maneja dos estudios de cine con alcance internacional y dos plataformas de streaming. Quien decide qué se produce, qué se estrena y en qué servicio sale cada título ya no necesita negociar con la otra compañía, porque es la suya.
El poder que le llegó no se queda en el cine y las series. CNN y CBS News están entre las cadenas de noticias más importantes de Estados Unidos y se ven también en otras partes del mundo. Cada una tiene su equipo, su historia y su audiencia. Que una sola compañía tenga dos de esas cadenas le da a la operación un alcance que va más allá del cine. Desde esta semana, las dos responden a la misma dirección corporativa.
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Ellison tiene una relación cercana con Donald Trump y ha estado presente en su entorno político y empresarial. Trump lleva años enfrentado con CNN en público, y en su actual mandato tomó medidas que afectaron el vínculo de la cadena con la Casa Blanca. Tampoco dejó en paz a CBS News: ha cuestionado muchas veces la cobertura de las dos.
Las dos pertenecen ahora a una familia con conexiones en ese círculo. Trump recibió la operación con satisfacción y habló bien de ella y de las personas que formarán la nueva compañía. Ellison dijo que la independencia editorial no va a cambiar y que los periodistas de CNN y CBS News seguirán decidiendo qué informan.
Para leer esa promesa hay que mirar cómo está repartido el poder. Con casi todos los votos de ese 77,5% en sus manos, David Ellison tiene la capacidad formal de decidir sobre cualquier área de la compañía, incluidas las redacciones. Que no piense usarla sobre ellas es lo que él afirma, y verlo en la práctica lleva tiempo: la compañía acaba de nacer y sus redacciones aún no han tenido ocasión de mostrar si algo cambia.
Colombia no queda al margen. Las cadenas y producciones que ahora dependen de Ellison tienen millones de seguidores en el país y en el resto de Suramérica, donde se ven sus series y sus películas y donde sus canales de noticias se consultan para saber qué pasa en Washington. Una persona en Bogotá que ve una serie en HBO Max por la noche y revisa CNN a la mañana siguiente consume, sin haberlo decidido, productos de un mismo dueño.
El catálogo que llega a esos públicos incluye las producciones de HBO y de los estudios Warner Bros. y Paramount, la señal de CBS y las dos cadenas de noticias, y todo eso tiene ahora un solo responsable final. Para cualquier productora o canal colombiano que haga negocios con alguna de esas marcas, el interlocutor de fondo es el mismo.
Los suscriptores de HBO Max y de Paramount+ en Colombia verán cómo esas dos plataformas, que respondían a dueños distintos hasta esta semana, pasan a decidirse desde el mismo lugar: qué títulos incluyen, cómo los presentan y a quién se los ofrecen.
Las producciones de entretenimiento se eligen por gusto y las noticias por necesidad de estar al tanto, pero las dos pasan ahora por la misma estructura de propiedad. Si a un espectador no le gusta lo que ve en una plataforma, puede cambiar a otra. Con las noticias la salida existe, pero se estrecha cuando dos de las cadenas más vistas tienen el mismo dueño. Y la manera de contar a Estados Unidos y a su presidente llegará a millones de colombianos y suramericanos por cadenas que comparten propietario, un propietario cercano a quien esas cadenas cubren.
Entretanto hay cifras, promesas y un apellido. Las dos redacciones que Trump ha criticado con frecuencia trabajan, desde esta semana, para la misma compañía, que tiene a David Ellison al frente y el dinero de su padre detrás.
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