El expresidente mostró en un video que subió en la red social X el momento de la firma de la propiedad de su casa al terminar de pagar la últimas cuota

 - Por fin Gustavo Petro tiene casa propia

Gustavo Petro pagó el viernes la última cuota de su casa. Lo hizo saber en X con un video del momento de la firma del pago, y el mensaje que las acompañaba tenía el tono de un balance: quince años de cuotas al banco, una deuda saldada, un inmueble en Chía que mandó construir en 2011, cuando no era todavía alcalde de Bogotá ni presidente de nadie. Es, según él, su único bien.

Después vino la lista de lo que no tiene. No tiene haciendas ni carro particular, ni cuentas en el exterior ni en paraísos fiscales, ni acciones, ni CDT, ni títulos de deuda pública de Colombia. Para un patrimonio que cabe en una sola dirección es un inventario largo, y cada renglón corresponde a algo que los colombianos suelen sospechar de sus gobernantes. Petro quiso presentarse como un hombre que se endeudó para tener techo y tardó lo que tardan muchos en pagarlo.

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Ya no gobierna. Dejó la Casa de Nariño el 7 de agosto, después de que Iván Cepeda, el candidato al que apoyaba, perdiera la elección frente a Abelardo de la Espriella. En sus discursos de despedida había repetido que llegó al poder en 2022 con una casa en Chía y se iría con media, y la cuenta tiene explicación: el divorcio de Verónica Alcocer obliga a vender el inmueble y repartir lo que se obtenga. Alcocer no aparece nombrada en el mensaje del viernes, pero el reparto sí: Petro dijo que le corresponde la mitad.

Del precio habló con menos entusiasmo. Dijo que la casa vale hoy menos de lo que costó construirla y le atribuyó la pérdida al trancón de la autopista Norte, un problema que a su juicio se agravará con el proyecto de Lagos de Torca. Para él, solo el tranvía del norte podría aliviar esa congestión, y mientras tanto el sector donde está la casa pierde atractivo frente a los conjuntos más nuevos de Chía.

Su hija mayor, Andrea, había dado en una entrevista con Semana una versión más fría del asunto. Según ella, la casa lleva diez años en venta, su valor estaría entre 2.000 y 3.000 millones de pesos y venderla no será fácil, en parte porque tanto su padre como Alcocer figuran en la lista Ofac de Estados Unidos, lo que complica cualquier negocio. Calculó que él seguiría viviendo allí al menos un año más. Semana había informado, además, que hasta entonces nadie compraba.

Dónde vivirá es otra cuestión abierta. Gustavo Bolívar, exdirector de Prosperidad Social, confirmó que Petro le pidió alojamiento temporal. El expresidente también manifestó su intención de instalarse, en arriendo, dos conjuntos residenciales de Bogotá, pero en ninguno lo aceptaron los residentes. De modo que la casa pagada, la única que tiene, no es por ahora una casa que pueda habitar con tranquilidad ni vender con facilidad.

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El plan que describió es vender y, con lo que le quede después de repartir, arrendar o comprar una vivienda más pequeña. Puso una condición: que esté rodeada de árboles, porque dijo que le cuesta vivir sin ellos. Nada de esto es todavía una decisión firme. La venta es una posibilidad, no un trámite en marcha, y hasta donde se sabe tampoco hay comprador.

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Por Las Dos Orillas

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