Ciénega está a unas tres horas de Bogotá y combina calles de piedra, páramos, bosques andinos, lagunas y antiguos vestigios muiscas

 - El pueblo de Boyacá que parece tallado en piedra y esconde lagunas de origen glaciar

Hay pueblos que llaman la atención por una plaza, otros por sus iglesias y algunos porque parecen detenidos en otra época. En Ciénega, Boyacá, la piedra hace parte de buena parte del paisaje urbano y se mezcla con montañas, lagunas y páramos que convierten al municipio en un destino distinto para quienes buscan naturaleza sin alejarse demasiado de Bogotá.

Este municipio boyacense, ubicado a unas tres horas de la capital, fue destacado recientemente por sus construcciones de piedra tallada, pero también por una oferta natural que va mucho más allá de caminar por su parque principal.

Ciénega hace parte de la provincia de Márquez y su territorio está marcado por páramos, ríos y lagunas de origen glaciar. Entre sus atractivos aparecen las lagunas La Calderona y Arrebiatadas, rodeadas por bosques húmedos andinos que conectan la región con el piedemonte llanero.

Un pueblo construido alrededor de la piedra

Al llegar al casco urbano, una de las primeras cosas que llama la atención es la arquitectura. Varias de sus edificaciones fueron levantadas con muros y fachadas de piedra tallada, una característica que se puede apreciar especialmente en el parque principal y en la iglesia.

 - El pueblo de Boyacá que parece tallado en piedra y esconde lagunas de origen glaciar

La arquitectura combina elementos de diferentes épocas y hace que recorrer las calles del municipio sea parte de la experiencia. No se trata solamente de visitar un atractivo puntual: la piedra aparece integrada en buena parte del paisaje urbano.

Pero la historia de Ciénega no termina en sus construcciones.

A pocos kilómetros del casco urbano aparecen escenarios naturales que explican por qué el municipio también empieza a llamar la atención entre quienes buscan planes de senderismo, avistamiento de fauna y recorridos por ecosistemas de montaña.

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Uno de ellos es la laguna La Calderona, considerada una de las principales reservas hídricas de la provincia de Márquez. El lugar también tiene importancia espiritual para comunidades indígenas, según la información turística del departamento.

Otra opción es el cerro de San Vicente, desde donde se pueden apreciar las provincias de Márquez y Lengupá, mientras que el Parque Natural El Cañal reúne bosques andinos, fuentes de agua y diferentes especies de flora y fauna.

Un destino con huellas muiscas

El recorrido también lleva hasta el páramo de Bijagual, donde se encuentran las piedras grabadas de Quitapesares. Allí quedaron antiguos jeroglíficos atribuidos a los muiscas, una muestra del componente ancestral que también hace parte del territorio.

 - El pueblo de Boyacá que parece tallado en piedra y esconde lagunas de origen glaciar
páramo de Bijagual

Por eso, la visita a Ciénega puede terminar siendo una mezcla de varios viajes en uno: primero están las calles y construcciones de piedra del casco urbano; después aparecen las montañas, los bosques y las lagunas; y finalmente, los vestigios que recuerdan a quienes habitaron estas tierras mucho antes de la llegada de los españoles.

El municipio hace parte de la oferta turística de Boyacá, un departamento que cuenta con 123 municipios y una amplia variedad de paisajes, desde páramos y lagunas hasta pueblos de arquitectura colonial. En el caso de Ciénega, esa mezcla se concentra en un lugar que queda a unas tres horas de Bogotá y que puede ser una alternativa para una escapada de naturaleza y cultura.

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Por Las Dos Orillas

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