En el Ecce Homo de Valledupar investigadores de la JEP y la Unidad de Personas Desaparecidas encontraron más de 100 cuerpos que no deberían estar allí

Collage showing a woman in a pink blazer at a memorial wall, and four gravestones with portraits and flowers. - El terrible secreto que escondía el cementerio donde están enterrados Diomedes Díaz, Escalona y Martín Elías

Al cementerio Jardines del Ecce Homo de Valledupar llegó un equipo de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD). Los hombres vestidos de blanco no venían a visitar las tumbas de los grandes juglares del vallenato como suele suceder con muchos de sus visitantes. Los forenses tenían una tarea diferente: intervenir una zona del jardín 8 y recuperar cuerpos que podrían aportar respuestas sobre personas desaparecidas durante el conflicto armado.

En agosto de 2026, la UBPD y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) recuperaron 116 cuerpos en una nueva intervención. La valoración científica permitió identificar 13 estructuras óseas que presentaban signos asociados al conflicto armado.

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Los restos fueron remitidos al Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, donde continuarán los estudios para establecer su identidad y determinar si corresponden a personas que todavía son buscadas por sus familias.

¿De leyendas vallenatas a desaparecidos en la guerra?

El hallazgo vuelve a poner la mirada sobre un cementerio conocido por albergar los restos de leyendas vallenatas. Sin embargo, por ahora no es posible afirmar que los 13 restos correspondan a víctimas de los llamados falsos positivos ni atribuirlos directamente a asesinatos cometidos por integrantes del Batallón de Artillería No. 2 La Popa.

La relación deberá ser establecida mediante los estudios forenses y las investigaciones correspondientes. La intervención sí se desarrolla dentro de las acciones de búsqueda relacionadas con el conflicto armado y, específicamente, con la investigación Costa Caribe del Caso 03 de la JEP.

La historia del cementerio Ecce Homo

Wooden crucifix with Jesus on the cross beside a bound man statue with a halo on a marble church wall. - El terrible secreto que escondía el cementerio donde están enterrados Diomedes Díaz, Escalona y Martín Elías
Crédito Radio Guatapuri

El parque cementerio Jardines del Ecce Homo, en Valledupar, fue fundado en 1974 por iniciativa de monseñor Vicente Roig y Villalba, primer obispo de la Diócesis de Valledupar.

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Sin embargo, la devoción al Santo Ecce Homo se remonta a 1553, según una tradición popular que cuenta que un misterioso carpintero llegó a una iglesia y pidió un cuarto para tallar una imagen. Después de permanecer varios días encerrado, desapareció sin dejar rastro humano, pero dejó una obra reconocida.

La tradición religiosa también está acompañada de relatos sobre sanaciones milagrosas y una supuesta protección especial para Valledupar. Cada Lunes Santo, miles de personas participan en la multitudinaria procesión del Santo Ecce Homo, una de las expresiones religiosas más importantes de la ciudad.

Por esa devoción, en 1974 se decidió bautizar el cementerio como Jardines del Ecce Homo. La idea era crear un parque cementerio sin ánimo de lucro en el norte de Valledupar, con zonas verdes y tumbas a ras de tierra, diferente del tradicional Cementerio Central. Desde 1982, se introdujeron sistemas de arrendamiento de lotes y reutilización de espacios.

Con el paso de los años, el camposanto adquirió además un significado cultural. Los seguidores del vallenato comenzaron a visitarlo como un lugar de peregrinación, especialmente para rendir homenaje a los artistas que allí reposan.

La última morada de los juglares

Two men posing for a photo, one giving a thumbs-up and the other with his arm around him, both smiling indoors. - El terrible secreto que escondía el cementerio donde están enterrados Diomedes Díaz, Escalona y Martín Elías
Foto: Redes Sociales

Valledupar, ciudad en la que numerosos juglares y cantantes del vallenato vivieron, trabajaron y construyeron sus carreras, también se convirtió en el lugar escogido por muchas familias para su descanso final.

Uno de ellos es Martín Elías, hijo de Diomedes Díaz. El artista vivió buena parte de sus 26 años en Valledupar. Allí fue sepultado. Su carrera estuvo marcada por una propuesta que acercó el vallenato a nuevas generaciones, combinando elementos tradicionales con sonidos más modernos. “10 razones para amarte” y “El látigo” son dos de sus hits.

Un caso similar es el de Omar Geles, quien aprendió a tocar el acordeón de manera empírica desde los cinco años en Valledupar. Primero interpretó la “Cumbia Sampuesana” y posteriormente sacó de oído la melodía de “Lucero espiritual”, de Juancho Polo Valencia. Su relación con la música se fortaleció en la capital del Cesar, donde en 1989 se coronó como Rey Vallenato y donde consolidó, junto a Miguel Morales, la agrupación Los Diablitos.

En el Ecce Homo también reposan los restos del legendario Rafael Escalona, una de las figuras fundamentales de la historia del vallenato. Sus composiciones transformaron las canciones de acordeón en relatos poéticos sobre la vida cotidiana del Caribe y contribuyeron a que el género trascendiera las fronteras de la región.

El juglar más ilustre del cementerio es Diomedes Díaz, conocido como El Cacique de La Junta. Aunque nació en La Junta, corregimiento de San Juan del Cesar, La Guajira, desarrolló buena parte de su carrera en Valledupar.

Desde su muerte en esa ciudad, en 2013, por un paro cardiorrespiratorio a los 56 años, su tumba se convirtió en un punto de peregrinación para sus seguidores.

De los peregrinos a los investigadores

De ese modo, el cementerio tiene dos historias que conviven bajo el mismo suelo: la del vallenato, que convirtió sus tumbas en lugares de memoria y peregrinación, y la de los desaparecidos del conflicto armado, cuyos restos esperan recuperar un nombre y una historia.

En 2024, la UBPD y la JEP ya habían recuperado 287 cuerpos en otra intervención en el jardín 8; 103 presentaban características que permitían considerarlos potencialmente relacionados con víctimas del conflicto armado.

En diciembre de 2025, además, Medicina Legal confirmó que uno de los cuerpos recuperados correspondía a Saulo José Posada Rada, desaparecido y posteriormente identificado.

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Por Mauricio García

Narrador de la actualidad con mirada crítica y humana, convencido de que el periodismo es puente entre la sociedad y sus desafíos.