Cada vez que nace un nuevo partido dentro de la derecha surge el mismo pronóstico: "va a dividir el voto". Ocurrió en España con Vox, en Italia con Fratelli d'Italia, en Portugal con Chega y en el Reino Unido con Reform UK. En todos los casos se anunciaba una crisis para el sector. Sin embargo, la historia terminó mostrando un desenlace diferente.
Colombia comienza a vivir un proceso similar con el nacimiento de Defensores de la Patria, el partido impulsado por el presidente electo Abelardo de la Espriella tras llegar al poder mediante un movimiento ciudadano de recolección de firmas. Nadie puede anticipar cuál será su evolución, pero la experiencia internacional ofrece enseñanzas sobre estas nuevas fuerzas políticas.
La primera lección
Inicialmente aparece un liderazgo y luego nace el partido. Así ocurrió con Santiago Abascal antes de fundar Vox; con Giorgia Meloni antes de crear Fratelli d'Italia; con André Ventura antes de lanzar Chega y con Nigel Farage antes de consolidar Reform UK.
En Colombia ocurrió un proceso semejante. Abelardo de la Espriella construyó un liderazgo nacional desde un movimiento de firmas, obtuvo el respaldo de distintos sectores de la centroderecha, ganó la Presidencia y luego inició la construcción de una organización política permanente.
Las críticas siempre son las mismas
Las críticas tampoco son nuevas. Cuando nació Vox, el Partido Popular advirtió que dividiría el voto conservador. Forza Italia criticó a Fratelli d'Italia y el PSD portugués sostuvo durante años que Chega fragmentaría la derecha.
Sin embargo, ocurrió algo distinto. Los partidos tradicionales no desaparecieron. El Partido Popular continúa siendo uno de los principales actores políticos de España; Forza Italia sigue formando parte del gobierno italiano; el PSD conserva un papel central en Portugal y los conservadores británicos mantienen una posición determinante en el Reino Unido.
Lo que cambió fue el equilibrio interno del mismo espacio político. Los nuevos partidos cambiaron el equilibrio de la centroderecha.
La segunda gran lección
De la confrontación inicial suele dar paso a la cooperación. España constituye el ejemplo más claro. Vox y el Partido Popular pasaron de enfrentarse electoralmente a gobernar juntos en varias comunidades autónomas y municipios donde ninguno alcanzaba por sí solo una mayoría suficiente.
Italia consolidó una coalición estable entre Fratelli d'Italia, Forza Italia y la Lega. Cada partido conserva su identidad y liderazgo, pero todos entendieron que la unidad estratégica aumenta las posibilidades de gobernar.
Los nuevos partidos suelen terminar compartiendo gobiernos y coaliciones.
El verdadero examen está en las regiones
Los partidos no se consolidan cuando ganan la Presidencia. Se consolidan cuando construyen poder territorial. Abelardo le está apostando a las regiones.
La prueba está en gobernaciones, alcaldías, concejos y Congreso, donde se mide si el movimiento logra una organización sólida.
Vox necesitó varios años para extender su presencia regional. Fratelli d'Italia creció elección tras elección hasta convertirse en la principal fuerza política italiana. Chega fortaleció progresivamente su representación parlamentaria y municipal.
Ese será también el primer gran examen de Defensores de la Patria. Las próximas elecciones regionales mostrarán si el nuevo partido logra consolidar una estructura propia o si continúa dependiendo principalmente del liderazgo presidencial.
La estrategia de Abelardo
En ese contexto, la estrategia del presidente Abelardo de la Espriella adquiere una importancia decisiva.
Su propósito no parece limitarse a gobernar desde la Casa de Nariño. Todo indica que buscará acercar la Presidencia a las regiones mediante despachos y jornadas de trabajo en ciudades como Medellín, Cali, Barranquilla y otras capitales. Esa presencia le permitiría mantener un contacto directo con autoridades y comunidades, identificar nuevos liderazgos y fortalecer la organización territorial de Defensores de la Patria. Esa gerencia política prepararía las elecciones regionales y consolidaría una estructura permanente.
Tres escenarios posibles
La experiencia internacional permite imaginar tres escenarios.
El primero consiste en competir con candidatos propios en la mayor parte del país. Esa estrategia fortalecería la identidad del partido, pero también podría fragmentar el voto de la centroderecha.
El segunda pasa por construir coaliciones con el Centro Democrático, el Partido Conservador y otras fuerzas afines para presentar candidatos únicos en gobernaciones y alcaldías estratégicas, siguiendo modelos europeos.
El tercer escenario combina ambas estrategias: competir donde Defensores de la Patria tenga fortaleza y construir alianzas donde la unidad aumente las posibilidades de victoria.
La política regional exige más pragmatismo
El futuro de Defensores de la Patria no dependerá únicamente de la popularidad del presidente ni de las encuestas. Dependerá de formar dirigentes, seleccionar candidatos y consolidar una organización duradera.
Si la historia sirve de guía, el nacimiento de un nuevo partido dentro de la derecha no debe interpretarse como una amenaza para el Centro Democrático ni para el liderazgo de Álvaro Uribe. Puede representar una nueva etapa en la evolución de la centroderecha colombiana. Como ocurrió en Europa, la competencia puede dar paso a la cooperación. El verdadero veredicto llegará en las elecciones regionales.
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