Hubo un tiempo en que abrir un local en una de las avenidas más transitadas de Bogotá era casi una garantía de éxito. Bastaba con una buena vitrina y una ubicación privilegiada para atraer clientes. Hoy esa fórmula parece haber quedado atrás. Las grandes marcas ya no buscan únicamente estar donde pasa más gente, sino instalarse en lugares donde los consumidores quieran quedarse.
La transformación se nota en varios de los corredores comerciales más reconocidos de la capital. Ya no es extraño encontrar en una misma zona tiendas de moda internacional, cafés especializados, restaurantes, gimnasios y espacios de entretenimiento compartiendo un mismo entorno. La apuesta ya no consiste únicamente en vender un producto, sino en construir experiencias que prolonguen la permanencia de los visitantes.
Ese cambio fue identificado por el Global Cities Retail Guide 2026, elaborado por Cushman & Wakefield, que concluye que las marcas están privilegiando corredores comerciales capaces de generar tráfico recurrente y una oferta complementaria que combine moda, gastronomía y servicios.
La mezcla que hoy buscan las marcas
La evolución del comercio también se refleja en la composición de las zonas premium de Bogotá.
En la Zona Rosa conviven marcas internacionales como Zara, H&M, Mango, Nike, Adidas, Tommy Hilfiger y American Eagle, junto con restaurantes, bares y propuestas de entretenimiento que convierten el sector en un destino para pasar varias horas, no solo para hacer compras.

Algo similar ocurre en corredores como la Zona G, el Parque de la 93, Quinta Camacho o Usaquén, donde la gastronomía se ha convertido en uno de los principales motores de atracción. Cafés especializados, restaurantes de autor y cadenas reconocidas como Juan Valdez, Starbucks, Crepes & Waffles o OMA complementan una oferta que busca responder a consumidores interesados en vivir experiencias más completas.
Según el estudio, esta combinación entre moda y gastronomía está redefiniendo el valor de los locales comerciales. Hoy pesa tanto la ubicación como la calidad del ecosistema que rodea cada establecimiento.
Las tiendas físicas también evolucionan
Paradójicamente, este fenómeno ocurre mientras el comercio electrónico continúa creciendo en Colombia. Durante el primer trimestre de 2025 se registraron 131,6 millones de transacciones en línea, un aumento de 15,6 % frente al mismo periodo del año anterior, y cerca del 88 % de los adultos ya realiza compras por internet.
Lejos de desaparecer, las tiendas físicas están asumiendo un nuevo papel. Más que un punto de venta, buscan convertirse en espacios donde las personas puedan conocer una marca, probar productos, compartir un café o complementar su visita con otras actividades.
Para Cushman & Wakefield, esta transformación está impulsando una nueva valorización de los corredores comerciales premium, donde el éxito ya no depende únicamente de tener la mejor esquina de la ciudad, sino de formar parte de un entorno capaz de reunir comercio, gastronomía, entretenimiento y servicios en un mismo lugar. En otras palabras, las marcas ya no compiten solo por una dirección privilegiada; ahora buscan integrarse a ecosistemas que inviten a los consumidores a permanecer, regresar y vivir una experiencia más completa.
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