Texto escrito por: Elizabeth Mora-Mass
Es uno de los hechos deportivos y económicos más fascinantes de este año. Los poderosos clubes europeos gritan a los cuatro vientos que lo quieren ¡fuera! por intentar vender la Copa Mundo y las confederaciones restantes los apoyan.
Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, la rectora del fútbol mundial, asegura que todo ha sido un malentendido, que su campaña de reelección sigue en pie y que los 15 mil millones de dólares que dejó la Copa Mundo 2026 serán destinados a fomentar el balompié en todo el planeta, en torneos que incluyen el fútbol infantil, el juvenil, el femenino, el de varones y, lo más importante, a los clubes profesionales que integran las confederaciones.
Los noticieros económicos, mucho más que los deportivos, mostraron desde antes de comenzar la Copa Mundo 2026 que Infantino estaba impresionado con el manejo del certamen, sobre todo en Estados Unidos: jets privados, suites de lujo en estadios fenomenales, sostenidos con dineros públicos y un mercadeo soñado, imposible de superar, habida cuenta de que la gran mayoría de las grandes corporaciones globales están ubicadas en las tierras del Tío Sam.
Además, quien le proponía el negocio para vender parte de la Copa Mundo de la FIFA, estaba emparentado con Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, es decir, la Casa Blanca. La propuesta de Wall Street vino en boca del cuñado de Ivanka Trump, Josh Kushner, quien maneja Thrive Capital de JP Morgan.
UEFA: Vamos a boicotear la Copa Mundo 2030
La idea básica, a la que se oponen las confederaciones y los grandes clubes del mundo del fútbol es crear una entidad de 20 mil millones de dólares para vender los grandes eventos, Copa Mundo, Intercontinental de Clubes, etc.
Ahí fue cuando se dio la rebelión contra Infantino, la cual comenzó el jueves, con la amenaza de las 55 naciones que componen la UEFA, las cuales informaron en público que se proponen boicotear la Copa Mundo 2030, con el apoyo de las grandes casas futboleras de Inglaterra, España, Alemania e Italia.
En comunicados públicos, los principales voceros de la UEFA afirmaron que si las negociaciones se llevan a cabo, “vamos a boicotear la Copa Mundo 2030. No asistiremos”, lo que convirtió la negociación en una papa caliente que nadie quería tener cerca. Ni siquiera los socios de Infantino salieron a defender la negociación.
A la furia europea se sumó la Concacaf, la cual cubre el balompié de América del Norte y del centro, aunque México salió a decir que ellos, primero iban a estudiar la propuesta. La Confederación Asiática de Fútbol se pronunció asegurando: “No lo permitiremos. Nadie va a vender el fútbol”. La Conmebol se unió a los opositores.
Pero lo más grave contra Infantino fue el viernes, cuando salió la renuncia de Carlos Cordeiro, un antiguo banquero de Goldman Sachs, quien preside la liga estadounidense de fútbol asociado y acompañó a Infantino a lo largo de cinco años, con el fin de coordinar la organización del máximo evento del fútbol en 2026.
“Déjenme ser claro: yo no estoy envuelto en esta propuesta y me opongo a ella rotundamente. Es un mal negocio para la FIFA, las asociaciones nacionales, es un mal negocio para el fútbol y para el futuro del fútbol”, afirmó frente a las cámaras, recalcando que “no tiene sentido vender el más valioso torneo de la FIFA para ganar 4.5 mil millones de dólares. No tiene sentido” y aunque, no aclaró mucho más, los analistas económicos comentaban que no entendían por qué Infantino había propuesto tal negocio, si ya la Copa Mundo 2026 le había dado a la FIFA 15 mil millones de dólares en ganancias.
Infantino: “Me tergiversaron. Nadie quiere vender el fútbol”
Cuando muchos apostaban que Infantino saldría a explicar lo que estaba pasando, sucedió todo lo contrario. Mostrando su mejor sonrisa, Infantino dijo a los noticieros económicos que lo habían tergiversado y que nadie quería vender el fútbol.
Y al mejor estilo de Sepp Blatter, el expresidente de la FIFA que tuvo que salir por corrupción, aseguró que su candidatura para la reelección para seguir al frente de la entidad sigue en pie y que tiene grandes planes para el fútbol: incrementar los pagos a los miembros de las asociaciones de fútbol en todo el mundo, que tiene un gran proyecto para fomentar el fútbol en todo el planeta y que para ello se usarán los 15 mil millones de dólares que la rectora del fútbol tiene en arcas, como producto de la gran organización que tuvo la Copa Mundo que acaba de finalizar.
“Nadie quiere vender el fútbol”, afirmó y dijo que todo el mundo podía estar tranquilo.
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