Mientras en el Congreso de la República se comentaba que asistíamos a un hecho inédito en la vida nacional y era que mientras se posesionaba el nuevo Congreso para el período 2026-2030, el Gobierno nacional invitaba a grandes movilizaciones a lo largo y ancho del país. Ello corrobora, según el hecho claro y contundente que se desprende de las pasadas elecciones presidenciales, que el país está dividido, mitad por los sectores que votaron por el fascismo y mitad por los sectores que salvaguardan la democracia y la soberanía.
Las movilizaciones del 20 de julio en todo el país, que fueron masivas y pacíficas, fueron pensadas, tanto por las organizaciones sociales y el Comando Nacional Unitario, integrado por las tres centrales obreras CUT, CGT, CTC y las confederaciones de pensionados, como por el mismo gobierno y el presidente Gustavo Petro, para exaltar en este momento de la vida política el segundo grito de Independencia nacional en medio de la conmemoración de los 216 años del grito de Independencia que nos liberó del vasallaje español.
Y esta situación es crítica hoy, en el momento en que un gobierno que se posesiona el próximo 7 de agosto ha anunciado una y otra vez, que estará subordinado a los intereses de los Estados Unidos y del presidente Donald Trump. Las diversas manifestaciones del presidente Abelardo De la Espriella así lo muestran, mucho más si se entiende que la doble nacionalidad del nuevo presidente, genera una incompatibilidad entre la lealtad que ha jurado a Estados Unidos y la defensa de los intereses colombianos.
En la despedida del presidente Gustavo Petro, que fue la otra circunstancia por la cual se convocaron todas las movilizaciones en el país, este señaló, una y otra vez la necesidad de defender los avances que en materia social y laboral ha realizado su gobierno y que en general la mayoría de las organizaciones sociales, sindicales y políticas del país, de raigambre democrático y popular, han respaldado.
En el discurso realizado frente al pueblo en Ciudad Bolívar, que contó con una inmensa participación de los sectores populares del sur de Bogotá y que agrupó a más de 80.000 personas, además de señalar los avances de su gobierno, señaló los desafíos y los riesgos que entraña la llegada del nuevo gobierno.
Indicó que es un gobierno ilegítimo, pues hay de por medio denuncias muy graves de un fraude electoral proveniente de Estados Unidos y con la tecnología de israelitas, pero especialmente por el carácter de dicho gobierno que ha venido diciendo que destripará a la izquierda y a la oposición en nuestro país y aplicará el recetario neoliberal de la reducción del Estado y la negación de los derechos sociales y laborales.
Mencionó que aceptaría ser el presidente del Pacto Histórico sobre la premisa, eso sí, de que se opongan a esa expresión política del fascismo que representa Abelardo De la Espriella.
Y dado los anuncios de los diversos miembros del gabinete que ha venido designando, como a Rodrigo Lara proveniente de Cambio Radical y del Clan de los Char en el Ministerio del Interior; en el Ministerio de Hacienda al nieto de Laureano Gómez, Miguel Gómez Martínez, que propone la reducción del Estado, menos impuestos para los megarricos, más impuestos al IVA y contrato por horas; la ministra de Educación Viviane Morales que representa el sectarismo religioso; el ministro de Defensa, un general retirado por el gobierno de Gustavo Petro, Jorge Mora, vinculado a los falsos positivos de Uribe y de la corrupción en el ejército; como ministra de Cultura a Paola Holguín que ha hecho todos los cursos habidos y por haber de la Escuela de Guerra sobre seguridad e inteligencia menos sobre la cultura; en el Ministerio de Relaciones Exteriores a Omar Bula, fans de la política MAGA (Estados Unidos primero); como ministro de Ambiente a Fabio Arjona, promotor del fracking que acaba con el ambiente; en el Ministerio de Comercio e Industria a Mauricio Gómez Amín, quien ha insistido en profundizar en los tratados de libre comercio que agravan la pérdida de la soberanía económica del país y por tal desmontan los avances logrados por el gobierno de Gustavo Petro en materia de agricultura, industria y turismo; como ministra de Transporte a Elsa Noguera que es de la casa Char y quien nos regresará a la costosísima política de la infraestructura de las vías 5G emuladas por quien fuera aliado de negocios Germán Vargas Lleras y todo lo desarrollado por la fórmula vicepresidencial del señor José Manuel Restrepo, que fue a Washington a expresar su arrodillamiento a la política de recolonización de América Latina expresada en que Colombia se vincularía al Escudo de las Américas promovido por el señor Donald Trump.
Visto todo ello y dado que se prevé entonces el desmonte de los avances que en materia social y laboral hizo el Gobierno de Gustavo Petro, este, llamó desde ahora a que la única forma para poder lograr que no se desmonten dichos logros, es sobre la base de la amplísima movilización social que podría recurrir entre otras a la huelga general.
Postdata: si bien Abelardo De la Espriella dice que gobernará para todos los colombianos, no puede desconocer que la mitad no está de acuerdo con su programa de gobierno.
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