Días antes de dejar la Presidencia, Gustavo Petro pronunció su último discurso en plaza pública, hizo un balance de su gobierno y convocó a la resistencia pacífica

 - El discurso del presidente y el segundo grito de independencia

El proceso de transición entre el gobierno del Cambio y la llamada Patria milagro está resultando bastante turbulento. A medida que se acerca el 7 de agosto, crecen la incertidumbre y el miedo entre muy buena parte de la población. 

Durante el mes transcurrido desde las elecciones, se han multiplicado las amenazas y la intimidación a periodistas y figuras de la oposición. El presidente electo arremete contra el acuerdo de paz y la Justicia Especial para la Paz, JEP. Pretende posesionarse en una guarnición militar y no ante el Congreso. 

Algunos funcionarios designados por su gobierno insisten en que buscarán extraditar a Gustavo Petro, al tiempo que persisten en la idea de “destripar a la izquierda”.  

Familias campesinas víctimas del conflicto armado y receptoras de predios durante el actual gobierno han sido amedrentadas por las mafias que originariamente se apropiaron de dichas tierras.

Se anuncian medidas muy graves en todos los campos. Una reforma tributaria regresiva, que concentre todavía más los recursos e ingresos del país. Eliminación de derechos y garantías laborales adquiridas durante el gobierno del Cambio. 

Se pretende modificar en la práctica el carácter pluriétnico y multicultural de la sociedad colombiana, consagrado por la Constitución, y desconocer los derechos y prerrogativas de comunidades étnicas y grupos diversos. “No como de indio ni de negro”, expresó Abelardo en su campaña. 

Por todo esto, el último discurso en plaza pública del presidente Petro adquiere gran relevancia. Lo pronunció el 20 de Julio, en la conmemoración de los 216 años del grito de independencia del país. Horas después, hizo también su última intervención en la instalación del nuevo Congreso. 

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La convocatoria al evento público se hizo en Ciudad Bolívar en Bogotá, un lugar emblemático de su alcaldía de hace más de una década. Simultáneamente se realizaron actos públicos en varias ciudades del país. 

El evento central fue muy emotivo y bastante concurrido, lo que confirma la altísima popularidad con la que cuenta el mandatario saliente. Tuvo varios componentes simbólicos, aparte de la escogencia del sitio. Uno de ellos es su camiseta que evocaba la figura del jaguar. “En América no hay tigres. El felino más importante del continente es el jaguar”, señaló.

Se refirió a los resultados de su gobierno, afirmando que, aunque pudo ser mejor, pasaría a la historia como uno de los mejores del país. Respetó la movilización social y la protesta ciudadana, sin perseguir, encarcelar, sacarle los ojos, ni asesinar a nadie, como sucedió en el gobierno anterior.  

Resaltó algunos de sus logros más importantes: mejorar las condiciones vida y el ingreso de los soldados rasos y devolverles la dignidad. 

Un punto central fue mejorar las condiciones de vida y el acceso a servicios sociales básicos de las personas más pobres, en el campo y la ciudad, tal como lo muestran los datos del DANE. Redujo la tasa de pobreza que recibió, del 37 al 28%, y la de pobreza monetaria al 25%. 

Así, al final de su gobierno dejó la pobreza y el desempleo en su punto más bajo del siglo. Sacó a 4 millones y medio de personas de la pobreza.

En otros campos, redujo notoriamente la mortalidad infantil, especialmente por desnutrición, en un 71.4% durante su cuatrienio. También alcanzó una reducción importante en cuanto a mortalidad perinatal.  Todo esto lo logró a pesar de que el Congreso se opuso repetidamente a aprobar su reforma a la salud.

Petro se refirió también a sus importantes logros en otros campos como el incremento notorio en el acceso a la educación superior, en especial en regiones históricamente marginadas.

Un punto muy importante, que desarrolló más a fondo en su intervención en el Congreso, fue su rompimiento con la política económica excluyente que prevaleció en el país durante las últimas décadas. Se basó en un modelo de tipo keynesiano, centrado en la generación de empleo y la reducción de la pobreza, lo que produjo un incremento importante de la clase media.

Consecuente con la prioridad de atender la crisis climática, enfatizó en la agricultura y la industria, por encima del modelo extractivista, centrado en el carbón y el petróleo. Los logros en este punto también son muy importantes.  

Por todo lo anterior, Petro expresó su enorme preocupación por el retroceso inminente que traerá el nuevo gobierno, así como por sus anuncios y compromisos con un modelo depredador de la naturaleza y la vida.

 “Vine a despedirme por ahora, en estos momentos de destrucción de la esperanza, en que se le abre el camino al fascismo real en Colombia”, señaló

Y continuó: el gobierno del país se ubicará en Miami y Washington y perderemos la soberanía nacional. Será un virreinato, no una república, con un presidente obediente a EEUU. Además, vendrá la persecución y la represión, tanto a los integrantes del gobierno saliente como a los demócratas y progresistas en general.

Por eso, hay que dar el segundo grito de independencia y llamar a la resistencia. 

De otra parte, anunció que había entregado a la justicia colombiana todo el acervo probatorio del fraude electoral que se fraguó en Colombia. 

Por último, vinieron sus propuestas. Aceptó ponerse al frente de la dirección del Pacto histórico, con dos condiciones. La primera, que sus congresistas y aliados votaran contra el fascismo en el Congreso, porque de lo contrario perderían cualquier apoyo de la fuerza popular. 

La segunda condición fue desarrollar una oposición contundente en las calles, recurriendo a la organización de la resistencia pacífica. Si se intenta confiscar los derechos de trabajadores, campesinos, estudiantes, deberá recurrirse a la huelga general e indefinida, el paro agrario nacional, o a la huelga estudiantil, respectivamente.  

 Concluyó señalando que la intromisión abierta de Trump en la campaña electoral pasada, reconocida por él mismo, como también el suministro de recursos financieros para la misma desde EEUU, son causales de nulidad, pero sobre todo de ilegitimidad del nuevo gobierno. 

Por ello, la única manera de vencer el fascismo es recuperar la república y defender las reformas alcanzadas.

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Por Consuelo Ahumada

Ph.D Ciencia Política con énfasis en Estudios Latinoamericanos, New York University. Profesora Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad Externado de Colombia. Miembro de número de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, ACCE e integrante de su Mesa Directiva. Miembro de la Asociación Colombiana de Economía Crítica, ACECRI.