Confecciones La Montaña, uno de los proyectos productivos más representativos de la reincorporación de exintegrantes de las Farc a la vida civil y la sociedad, avanza hacia un proceso de liquidación. La iniciativa, cuya cara más visible fue Andrés Mauricio Zuluaga, conocido como Martín Batalla, dejó de ser el ejemplo de éxito que exhibía en sus primeros años para enfrentar una crisis financiera y operativa que hoy compromete su continuidad.
De acuerdo con integrantes del proyecto, las dificultades obedecen a la falta de un acompañamiento integral durante el proceso de consolidación. Entre los principales problemas, mencionan la ausencia de asistencia técnica permanente, las limitaciones para aprovechar maquinaria especializada, la incapacidad de generar un flujo estable de ingresos y los elevados costos logísticos derivados de operar desde el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de La Plancha, en Anorí (Antioquia), una zona de difícil acceso que dificultó el desarrollo de una operación comercial sostenible.
El panorama contrasta con el reconocimiento que alcanzó la empresa en 2019. En ese momento, Confecciones La Montaña era presentada como uno de los casos más exitosos del proceso de reincorporación a la vida civil. Cerca de 125 excombatientes aprovecharon los conocimientos adquiridos durante la guerra en la confección de uniformes, morrales y otros productos textiles para crear una empresa dedicada a fabricar prendas deportivas y artículos para actividades al aire libre.
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Tras la firma del Acuerdo de Paz, varios exintegrantes del Frente 36 de las Farc se establecieron en el ETCR de La Plancha y pusieron en marcha el emprendimiento. En esa época, Martín Batalla destacaba el potencial del proyecto al afirmar que la empresa producía hamacas, morrales, pantalones de secado rápido y otros artículos textiles respaldados por la experiencia productiva que habían desarrollado durante el conflicto armado.
La historia de Batalla también marcó el rumbo de la iniciativa. Antes de ingresar a las Farc, hizo parte del movimiento estudiantil en Antioquia. Posteriormente estuvo en prisión, donde conoció a integrantes de esa organización y decidió unirse a sus filas. Durante su permanencia en la guerrilla trabajó en el área de comunicaciones, administrando la página web, editando comunicados, participando en la emisora y apoyando la elaboración de material propagandístico, experiencia que lo acercó al trabajo textil y que posteriormente trasladó al proyecto empresarial en el ETCR.

Confecciones La Montaña también recibió respaldo y visibilidad de organizaciones como la Fundación Compaz, creada durante el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos para apoyar iniciativas orientadas a la construcción de paz y la reconciliación.
Sin embargo, el impulso inicial se fue debilitando con el paso de los años. La disminución de las ventas, el incremento de las deudas y las dificultades para consolidar un mercado estable terminaron por hacer inviable el proyecto. Lo que alguna vez fue presentado como un modelo de reincorporación productiva hoy busca acogerse a un proceso de liquidación.
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