Junto con una exposición en la Bienal de Venecia, llega la muestra Stabat Mater, un capítulo de "Cartografías de la memoria", un proyecto que viaja entre México, Estados Unidos y Europa. En Bogotá, se convierte en un homenaje al MAC (Museo de Arte Contemporáneo), a la obra del padre García Herreros y a El Minuto de Dios; una institución que entendió el arte como una forma de dignificación social y comunitaria.
El MAC, con su arquitectura circular, es un escenario natural: un espacio que abraza su propio centro, que lo guarda y lo contiene. Esta obra convierte el museo en madre simbólica de su sala de útero de resonancia duelo y memoria. La propuesta no toma partido político, pero aborda de frente la herida colectiva de Colombia. Lo hace a través de una experiencia inmersiva que no explica ni ilustra, sino que encarna: el hijo colectivo en el centro y la madre —la arquitectura que lo rodea— colocan al espectador en medio de un abrazo imposible y vacío que no se cierra. Stabat Mater es, así, una plegaria contemporánea: la memoria hecha cuerpo, número, voz y espacio.

Las esculturas de Joaquín Restrepo han tejido un mapa que conecta geografías y culturas: desde la imponente majestuosidad del Museo Santa Clara en Bogotá, hasta la vibrante atmósfera de la Plaza Legorreta en el Centro Nacional de las Artes en Ciudad de México. También en el norte de Estados Unidos, estas piezas han encontrado su lugar entre las serenas aguas del lago Michigan; mientras que, en el sur del país, en un lago Dora en Florida, las esculturas se integran al paisaje creando un puente entre la naturaleza y el arte contemporáneo.

En Colombia, Summa Omnion establece el diálogo entre la arquitectura histórica y las narrativas de identidad cultural, mientras que Elegías al ruido y al tiempo aborda el exilio y la fragilidad de la existencia humana desde un enfoque crítico.

Joaquín Restrepo (1984) es un artista visual y escultor cuyo trabajo está influenciado por el estudio de la figura humana, las técnicas industriales, los procesos metalúrgico-escultóricos del último siglo y las prácticas expandidas del dibujo y la virtualidad. Sus obras funcionan como una arqueología de la expresión y la interioridad; un estudio del cuerpo en el que utiliza materiales con potencial escultórico y con alcances en la vida cotidiana, estrechamente vinculados a la sociedad industrial contemporánea.
De la misma autora:Entre el orden y el desorden del arte moderno
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